Este artículo se publicó hace 16 años.
La canción que Bob Dylan grabó de chiripa
Un libro se sumerge en la grabación de 'Like a rolling stone'

Bob Dylan y sus músicos a sueldo tomaron posiciones en el estudio A de Columbia en Nueva York. Era 16 de junio de 1965 y la jornada anterior no habían hecho una sola toma decente. Se trataba de una canción demasiado larga, más de seis minutos, y ni el mismo Dylan parecía muy seguro de cómo hacerla. Ni siquiera se la explicaba a los músicos, tarea que dejaba en manos de Mike Bloomfield, su mano derecha por aquel entonces. De repente, el productor Tom Wilson gritó desde la cabina: "¡Eh! ¿Qué estás haciendo tú ahí?". Se dirigía a Al Kooper, un guitarrista amigo de Wilson que se había pasado esa tarde por el estudio y acababa de situarse detrás del órgano.
En principio, el músico sólo estaba invitado como observador, pero si el productor se sorprendió tanto fue principalmente porque Kooper casi no sabía tocar el órgano. Dado el caos en que se estaba convirtiendo la grabación, Wilson tan solo se rió y dijo: "Bueno, vale, allá vamos". Y ese órgano, como cuenta Greil Marcus en Bob Dylan en la encrucijada (Global Rhythm Press), es el que se puede oír hoy en día en la versión definitiva de Like a rolling stone.
Tom Wilson gritó a Al Kooper: "¡Eh! ¿Qué estás haciendo tú ahí?"
Si la melodía de órgano entra y sale de la canción a su aire y va a contratiempo en los puentes no es porque Dylan decidiera darle un toque vanguardista a la canción, sino porque Kooper casi no la conocía. "Tengo un buen oído, esa era mi principal ventaja. En las estrofas esperaba a que llegara una corchea antes de tocar el acorde. La banda tocaba el acorde y yo lo seguía", explicó Kooper años después.
Jimi Hendrix podía prenderle fuego a su guitarra y los Who destrozar sus instrumentos, pero ningún gesto agresivo contaba con la fuerza atractiva de una canción que supuso un antes y un después en la carrera de Dylan y de la música popular en general. Greil Marcus dice que Like a rolling stone "nunca puede tocarse dos veces igual", a lo que habría que añadir: ni oírse dos veces igual.
Un significado misteriosoCada persona escucha un Like a rolling stone. Y no se trata tan solo de descubrir si Dylan se refería o no a la banda de Mick Jagger en el final del estribillo. La letra es un ajuste de cuentas, una especie de burla cínica de alguien que ha vivido un éxito efímero y falso y ahora paga las consecuencias tras perder todo lo que tenía. Se rumorea que Dylan se refería a Edie Sedgwick, una de las musas de Andy Warhol, lo que le valió que periodistas como Jon Landau le acusaran de fariseo: "[Tiene] la actitud de quién juzga a los demás sin juzgarse a sí mismo", escribió Landau.
La canción no puede ni tocarse ni oírse dos veces igual
Sin embargo, la profundidad del texto permite otras interpretaciones, como la de Jann Wenner, editor de Rolling Stone (la revista), que la ve como un canto de libertad: "Trata de lo que supone hacerse adulto, de qué significa descubrir lo que pasa a tu alrededor, darse cuenta de que la vida no es como te contaron", dijo.
En un principio, Columbia rechazó la canción como single por su duración, pero finalmente aceptó por la acogida que tuvo al filtrarse en una radio.
Es curioso que una canción tan larga y desaliñada obtuviera semejante éxito. Como explica Marcus en el libro, es imposible usar Like a rolling stone de música ambiental. Cuando la ponen en un bar, "las conversaciones se apagan". Y ahí, en el aire, vuela diletante el organillo de Al Kooper.
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