El universo 'Sálvame' sobrevive con sus referentes recolocados en toda la parrilla televisiva
Telecinco lleva dos años ensayando un gesto de ruptura con el que fue su programa estrella aunque el que fue su elenco resiste en otras cadenas y plataformas.

El 23 de junio de 2023, Telecinco cerró la puerta a Sálvame, tras 14 años en antena, y lo presentó como un rebranding: un giro hacia una cadena más familiar y un cambio de imagen. En paralelo, fuera de cámara, varios excolaboradores interpretaron el final como un ajuste de poder con lectura política, en plena implantación de un código ético que apuntaba al tono y a los límites del entretenimiento. Algunos vetos, unas versiones cruzadas y varias polémicas después, el cierre acabó encajando en un cambio de época en Mediaset España: en enero del mismo año, Paolo Vasile fue sucedido como consejero delegado por Alessandro Salem.
La idea era pasar página, pero desembarco del "universo Sálvame" abrió una puerta de fichajes y muchos de sus rostros se han ido reubicando en distintos destinos: una mínima parte se quedó en Telecinco, otra migró a plataformas y el resto han encontrado su lugar en la competencia.
La pública recoge parte del éxodo
RTVE supo ver enseguida que aún quedaba recorrido en la marca y, en marzo de 2024, Chelo García-Cortés, Lidia Lozano y Terelu Campos ficharon como colaboradoras de Mañaneros. Además, unos meses después, Adela González se incorporó como presentadora del programa, donde sigue trabajando en la actualidad.
La apuesta más explícita llegó en 2025 cuando TVE estrenó La familia de la tele, con Inés Hernand, Aitor Albizua y María Patiño al frente y un plantel de caras reconocidas en la galaxia Telecinco. Poco más de un mes después, el programa fue cancelado tras semanas de ajustes relacionados con los datos de audiencia. Eso sí, la puerta no llegó a cerrarse del todo y el trasvase continuó por otras vías.
Un ejemplo claro es D Corazón, que ha ido incorporando perfiles como Omar Suárez, Alba Carrillo y Carlota Corredera —también presente en otros formatos de La 1 como 59 segundos y Directo al grano—. Marta Riesco ha seguido la estela y anunció su fichaje por Open Play en octubre del año pasado. Ya en 2026, la dinámica parece seguir su curso y Belén Esteban participará como concursante en la primera edición de Top Chef: Dulces y famosos que aún no se ha estrenado.
El after del corazón: más ventanas y plataformas
En el extrarradio del mando a distancia, la ruta ha sido más explícita. No somos nadie, sucesor de aquel ecosistema, fue cambiando de pantalla: del streaming de Canal Quickie a la TDT de TEN. Y hace unos días, La Osa Producciones —heredera directa de La Fábrica de la tele— puso fecha al final de esta etapa: el 30 de enero. A pesar de todo, la maquinaria no se apaga: Kiko Matamoros y Kiko Hernández han anunciado esta semana que preparan un late night digital en YouTube —otra salida para mantener viva la marca—.
Netflix también intentó capitalizar el "post-Sálvame" y, menos de cinco meses después de la despedida, estrenó Sálvese quien pueda: un docu-reality producido por La Fábrica de la Tele y protagonizado por Belén Esteban, Terelu Campos, Kiko Matamoros, Lydia Lozano, Chelo García-Cortés, Kiko Hernández, María Patiño y Víctor Sandoval. En España, el arranque tuvo tirón y entró al TOP 10 semanal de la plataforma, pero la segunda entrega no sostuvo el impulso.
Antena 3 domestica el género
Antena 3 también supo leer el hueco y lo convirtió en reciclaje rentable: fichó a Gema López para pilotar la crónica social en Espejo Público —en la sección "Más Espejo"— y fue armando alrededor una mesa coral con Pilar Vidal, Alonso Caparrós y Laura Fa. Todos perfiles de tertulia reconocibles para un público que ya venía de serie.
Vidal y Fa también se han dejado ver por el plató de Y ahora Sonsoles: un terreno donde han ido apareciendo más nombres con pasado Mediaset, como Jesús Manuel Ruiz o José Manuel Parada. El resultado es una fórmula que convierte el corazón en una sobremesa marca Atresmedia: más pulida, pero igual de útil para engrasar la parrilla.
Una mudanza sin fin
Lo que parecía un punto final se convirtió en mudanza permanente: un éxodo que ya no se explica por la nostalgia, sino por la utilidad de perfiles que saben hacer televisión diaria y que traen conversación puesta. Dos años después, el gesto de ruptura se ha quedado a medias, porque se cerró una puerta, pero el pasillo sigue lleno de mudanzas.
RTVE recogió parte del éxodo y lo puso a rodar en la tarde, la secuela fue saltando entre plataformas y la TDT, Netflix sacó su bocado y Antena 3 lo integró en su sobremesa. Las caras han ido cambiando de logo, y algunas dinámicas se han reempaquetado, dibujando un movimiento reconocible: la diáspora del ecosistema Sálvame en la televisión nacional.

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