Público
Público

Un comienzo de año apocalíptico

Joe Madureira, antiguo dibujante de 'X-Men', diseña 'Darksiders'

JESÚS ROCAMORA

Oscuro, robusto y salvaje como una bestia sin domar, Darksiders es ya el primer gran videojuego de la temporada, un aperitivo de infarto para un año que promete ser rico y nutritivo en lanzamientos. Es además la tarjeta de presentación de Vigil Games, compañía creada en 2005 por el dibujante de cómic Joe Madureira (X-Men, The Ultimates) y David Adams (antes en la coreana NCsoft).

Madureira se ha hecho cargo de toda la dirección artística de un título que se presta a los diseños infernales: su escenario es el del fin del mundo, justo después de que ángeles y demonios pongan fin a su eterna guerra, dejando el planeta abierto y saqueado. Con la victoria del Infierno sobre el Cielo, los cuatro jinetes del Apocalipsis han sido traicionados, minimizados y desterrados a la Tierra.

El jugador precisamente deberá controlar a Guerra, uno de los cuatro jinetes, en su viaje por los escenarios devastados. Objetivo: encontrar al culpable de este jaleo cósmico y de su condena, y hacerle pagar. Para ello hay que entrar en contacto con demonios e incluso pactar alianzas beneficiosas para ambas partes.

A nivel jugable, tanto caos se traduce en un título tipo God of War: sangre y acción, mitología y algunos enemigos finales del tamaño de un edificio de viviendas. El jugador debe ir cumpliendo objetivos para recuperar sus poderes, lo que le irá abriendo nuevas puertas y seguir avanzando.

En su cuidado por la exploración, los cofres escondidos y, sobre todo, la posibilidad de volver a recorrer los escenarios para abrir zonas secretas, Darksiders recuerda también a un action RPG tipo Zelda: cada arma mejora la anterior y permite relacionarse de nuevas maneras con el entorno.

Darksiders también hace suyos los enfrentamientos en cadena y la mejora de las armas y técnicas de combate que permiten juegos taquicárdicos como Devil May Cry. La mecánica es la misma: tras matar a los enemigos, estos sueltan energía de diferentes colores.

Una vez acumulada una cantidad determinada, podemos comprar nuevas armas, mejorarlas y aprender combos con los que aumentar su potencia. Como principal diferencia, el título de Virgil pone a disposición del jugador un mundo abierto, que le permite romper la linealidad del desarrollo y recorrer los niveles a su propio ritmo.

Esta libertad última para recorrer los escenarios nos da la última referencia del juego: sus paisajes abiertos y las posibilidades que ofrecen (coger coches y lanzarlos, por ejemplo), recuerdan a éxitos del año pasado, como inFamous y Prototype, e incluso a Brütal Legend, con su pirotecnia heavy. Lanzado para Xbox 360 y PlayStation 3, Darksiders no tendrá ningún premio a la originalidad a lo largo de 2010, pero su efectivo equilibrio y la falta de prejuicio para mezclar un poco de aquí y un poco de allá le hacen merecer el digno título de primer gran juego del año.