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CULTURA Santiago Posteguillo y Ayanta Barilli, ganador y finalista del Premio Planeta 2018

La gala de los premios de novela se celebra este año en un ambiente mucho más distendido y sin ningún miembro del gobierno de la Generalitat

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Santiago Posteguillo i Ayanta Barilli durante la gala dels premis Planeta. EFE/Andreu Dalmau

La edición del LXVII Premio Planeta ha contado este año con una participación récord en la historia del galardón: 642 novelas presentadas, ante las 634 del año pasado. El Premio Planeta de Novela 2018 está dotado con 601.000 euros para la obra ganadora y 150.250 euros para el finalista.

El premio coincide con un aniversario significativo: hace un año que Planeta trasladó su sede jurídica como consecuencia de las circunstancias políticas que se vivían, y se siguen viviendo, en Catalunya. No ha vuelto, ni tiene intención alguna de hacerlo, aseguró Josep Creuheras, presidente del grupo Planeta, durante la habitual rueda de prensa anterior al premio. "Las condiciones de inseguridad política no han cambiado". Sin embargo, Creuheras destacó que a escala operativa "el cambio no había tenido ninguna trascendencia".

El premio Planeta es una buena catapulta para las ventas, definitivamente: el 2017, entre el finalista del premio y el ganador, se consiguieron vender 43 millones de ejemplares, unas cifras astronómicas si se tiene en cuenta la delicada situación de la venta de libros.

Una novela de romanos para entender el presente

El ganador de este año, Santiago Posteguillo (1967), es un escritor valenciano que escribe, sobre todo, novelas ambientadas en la antigua Roma. También es profesor titular en la Universidad Jaume I de Castelló, donde imparte clases de literatura inglesa. El valenciano se ha llevado el galardón con la novela Yo, Julia, presentada como El ascenso, que narra el ascenso fulgurante de una mujer en un mundo de hombres inmersos por el poder político. "Yo, Julia empieza al final de la película Gladiator. Siempre me ha interesado entender Roma, el pasado, para poder entender el presente", dijo durante la rueda de prensa posterior a la cena.

La gran sorpresa de la noche fue el premio finalista, para la hija del escritor Fernando Sánchez Dragó, Ayanta Barilli (1969), con Un mar violeta oscuro, su debut como escritora. "Una nueva voz en la narrativa española que se convertirá en la voz de muchas mujeres", según el jurado. Un mar violeta oscuro es una historia de lucha, supervivencia y superación de tres generaciones de mujeres de una misma familia (bisabuela, abuela y madre), a las cuales una figura masculina aboca a la locura. Un viaje al pasado polifónico dividido en tres partes donde la ficción y la no-ficción se entrelaza de manera constante. "Mi novela va de mujeres que se relatan a ellas mismas, pero también es un canto a la reconciliación entre hombres y mujeres, totalmente necesario", dijo Barilli. Un Fernando Sánchez Dragó visiblemente emocionado y con voz temblorosa acompañó Barilli en todo momento y dijo que cuando acabó de leer la novela de su hija tuvo "la misma sensación que cuando acabé de leer Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez.

Mismo escenario, diferentes circunstancias

A la gala del año pasado, Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, llegó al Palacio de Congresos acompañada de Santi Vila, ahora desterrado de la esfera política catalana, y de Creuheras, quién durante la cena se sentó entre Pastor y Vila. Se consideró significativo.

Este año también apareció Vila, igual de sonriente que el año pasado. También asistieron Artur Mas, José Montilla y Ada Colau, que hasta última hora no confirmó su asistencia. En la mesa, Montilla junto a Colau y delante, Mas, marcando la diferencia política que los distancia desde hace tiempo. Iceta estaba en otra mesa. Un Manuel Valls un poco descolocado intentaba encontrar su lugar en la escena política (y cultural) catalana.

A diferencia del año pasado, donde los invitados políticos tenían ganas de hablar, en esta edición ha reinado el mutismo en cuanto al ambiente político. Preguntado por este diario sobre si los partidos independentistas en Madrid tendrían que apoyar o no los presupuestos del ejecutivo de Sánchez y sobre qué debería que hacer el gobierno catalán en caso de que finalmente haya condena a los presos políticos, el expresidente Mas no se quiso pronunciar. "El premio Planeta es un premio literario con mucho renombre que atrae a mucha gente del mundo de la cultura, como tiene que ser. Celebro que se haya hecho un año más en Barcelona y que tenga recorrido en el futuro", dijo a los compañeros de laSexta.

A pesar de que el ambiente se notaba más distendido que el año pasado, la clase política catalana optó por no abrir la boca ante las circunstancias políticas que se viven en Cataluña desde hace un año. Eso sí, no había ningún miembro del actual gobierno de la Generalitat.

Nuevas tendencias

Durante la rueda de prensa anterior al premio, que se celebró en el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, Juan Eslava Galán, portavoz y miembro del jurado (integrado por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López), dijo que la novela histórica y la policiaca estaban dando paso a novelas de temática "más femenina", sin especificar exactamente lo que esto significa.

Otra tendencia que se está dando es la de potenciar los contenidos audiovisuales relacionados con los libros y la de la proliferación de una escritura más audiovisual, con más imágenes. La convergencia de nuevos modelos de negocio ha traído la convergencia de nuevos contenidos, aseguraron los miembros del jurado.
El libro impreso, a pesar de que se pueda pensar lo contrario, continúa siendo el formato más leído y preferido por los lectores, siendo la novela de ficción y la infantil – juvenil la que goza de mejor salud por lo que a las ventas respecta. También destaca la tendencia al uso de la primera persona, que intenta buscar más complicidad con el lector.

Durante la susodicha rueda de prensa, Creuheras identificó los tres objetivos a conseguir en el ámbito del mundo editorial: en primer lugar, fomentar un plan de librerías nacional, puesto que estas son "el puente entre el autor y el lector". En segundo lugar, respetar la obra de los autores y luchar contra la piratería, que en este último año ha crecido un 12%. De hecho, aseguró que se han producido 420 millones de descargas de libros, lo que quiere decir que cada minuto se descargan 800 libros de manera ilegal. Por último, se hizo mención a la necesidad de la adopción de planes específicos para el fomento de la lectura. En esta dirección, se pidió a las instituciones y en los gobiernos que prestaran más atención al sector del libro y a toda la cadena del mundo editorial, en general.