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Un enigma llamado Ilich Ramírez Sánchez

Llegó a matar a 1.500 personas en nombre de la liberación palestina, según su propia confesión

A. V.

Cuando el mundo le descubrió, Ilich Ramírez Sánchez tenía sólo el aspecto de una silueta lejana, ataviado con boina guevarista y envuelto en una gabardina, mientras empujaba a sus rehenes dentro de un autobús. Corría 1975 y Carlos se acababa de convertir en una celebridad internacional, disfrazada de enemigo público número uno. En las dos décadas posteriores, llegaría a matar a 1.500 personas en nombre de la liberación palestina, según su propia confesión. Su leyenda ha provocado una fascinación colectiva que explica que se rueden biografías como la que ahora llega a la cartelera, que ha disgustado profundamente a su auténtico protagonista.

"¿Que si ha visto la película mi marido? ¡Querrá decir mi cliente!". Sentada en su bufete de abogados, en el exclusivo barrio parisino de Saint-Germain, Isabelle Coutant-Peyre se esfuerza en hablar como abogada y no como esposa, aunque en realidad sea las dos cosas. "Estoy harta de hablar de este producto. Y digo producto porque no es una obra de arte. No llega al nivel de una mala película deHollywood", dice. Esta respetada abogada se convirtió en 2001 en su mujer por el rito musulmán. Se conocieron en 1997, cuando ella trabajaba para Jacques Vergès, quien debía defenderle ante la justicia. El amor fue inmediato y apartó a Vergès del caso. Coutant-Peyre fue designada en su lugar.

Desde entonces defiende ante la justicia al terrorista, condenado a cadena perpetua en un centro de alta seguridad en las afueras de París. Allí visionó la película de Assayas durante su estreno televisivo. La habría calificado, en palabras de su esposa, como "propaganda contra la causa palestina, además de contra su persona". Coutant-Peyre intentó frenar el rodaje de la película, pero un juez desestimó el asunto. "No esperaba menos. Detrás de Carlos se encuentra el Gobierno francés, que la subvencionó y hasta organizó una proyección, y también dinero estadounidense", concluye su abogada con tono conspiracionista.