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Estreno de cartelera 'Ninjababy', un "jodido y puto bebé ninja"

'Ninjababy', segundo largometraje de Yngvild Sve Flikke, ganó el Premio a la Mejor Comedia del Cine Europeo, además de reconocimientos en Berlín y otros festivales. Adaptación al cine de la novela gráfica 'Fallteknikk', de Inga H. Sætre, es una descarada, furiosamente feminista, divertidísima y agitadora historia que cuestiona la maternidad en el mundo moderno.

Tora Christine Dietrichson y Kristina Kujath son Ingrid y Rakel, amigas y compañeras de piso
Tora Christine Dietrichson y Kristina Kujath son Ingrid y Rakel, amigas y compañeras de piso.  Elamedia Estudio

Un feto animado que habla con su madre, que no quiere ser madre, pero que se ha enterado demasiado tarde de que está embarazada, son dos personajes geniales —Ninjababy y Rakel— para pegar un puñetazo en la mesa y gritar al mundo que algunas mujeres no aspiran a convertirse en madres, que a las mujeres nos gusta el sexo y que ya es hora de que la contracepción deje de ser una cosa solo de ellas.

Ninjababy va desnudito, pero con antifaz. Rakel es una mujer locuaz, sin pelos en la lengua, poco delicada y a menudo malhablada. Juntos forman un dúo único hasta hoy en el cine, aunque nacieran en una novela gráfica —Fallteknikk, de Inga H. Sætre—, donde han triunfado gracias a su descaro, su acidísimo sentido del humor y su atrevimiento, cualquiera de los dos sorprende diciendo esas cosas que todavía "no se pueden decir en voz alta". Son los protagonistas de Ninjababy, de Yngvild Sve Flikke, reconocida como la Mejor Comedia en los Premios del Cine Europeo.

Furiosamente feminista y divertida, esta comedia reivindicativa y agitadora, también ha ganado premios en la Berlinale, el South by Southwest (SXSW), uno de los certámenes abanderados del cine independiente, el Festival Internacional de Cine de Gijón o el D'A Film Festival. Seguramente, esa incontinencia verbal cuando se trata de soltar ideas políticamente incorrectas, mal vistas y, sin ninguna duda, censurables por la mayoría de esta sociedad adicta a la linsonja porque sí y al fingimiento, es una de las claves de tanta risa y tantos aplausos.

Por la vasectomía reversible

Hay, por supuesto, mucho más en esta historia de Rakel y Ninjababy, con la que la cineasta se ha propuesto cuestionar la maternidad en esta sociedad moderna "donde se supone que el mejor momento para ser madre es cuando estás en la edad más fértil, pero no es así. Y luego, con más de 40, ya es difícil porque ya no eres tan fértil". Rakel es ilustradora y la encanta estar metida en varios proyectos a la vez, tiene 23 años cuando se entera de que está embarazada de seis meses y ya es tarde para abortar. Le gustan el sexo, el alcohol y las drogas y no quiere de ninguna forma ser madre.

¿Por qué no se someten los chicos a una vasectomía reversible con dieciséis?

Los tres meses que restan de embarazo Rakel dibujará a Ninjababy, con el que comienza una relación tirante, tensa física y emocionalmente. "No es más que un jodido y puto bebé ninja", le dice a su amiga, a la que fríe a preguntas y quejas en su nueva situación. ¿Por qué no se someten los chicos a una vasectomía reversible con dieciséis y la deshacen cuando quieran tener hijos? ¿por qué tenemos que ser las mujeres las que soportemos el peso de la contracepción?

Dolores de cabeza y en los pechos, náuseas, cambios en la regla, cólicos y riesgos de embarazos ectópicos son solo algunos de los desagradables efectos secundarios de los métodos contraceptivos más seguros. "Y, sin embargo, esto de la vasectomía es algo que aunque se piense no se puede decir en voz alta, no en estos días. La contracepción está siempre en el terreno de la mujer y eso no tiene sentido porque es responsabilidad de ambos…"

"No quiero ser madre"

También es responsabilidad de dos el cuidado del bebé que va a nacer, ¿pero y si Ninjababy ha conocido a su padre y ha manifestado clarísimamente que no quiere que ese tipo sea su padre? —sus pensamientos surgen a través de sus diálogos con Rakel mientras dibuja—. ¿Y si el padre, cuando sabe que ya no hay opción para el aborto hace la temida afirmación de "estoy convencido de que podrías ser una madre genial"?

Nader Khademi y la actriz protagonista Kristine Kujath Thorp, en una escena de la película 'Ninjababy'. — Elamedia Estudios
Nader Khademi y la actriz protagonista Kristine Kujath Thorp, en una escena de la película 'Ninjababy'. Elamedia Estudios

"Pero es que yo no quiero ser madre". Rakel ha intentado abortar y a pesar de la ley y ayudas del gobierno noruego para ello, ha llegado demasiado tarde. Ante el disgusto de Ninjababy con el padre, se ha infiltrado en una reunión de padres adoptivos y ha comprobado que esta sociedad rica es racista y egoísta, y que solo quiere bebes blancos, a ser posible heterosexuales y de procedencia conocida.

Sve Flikke: "Con esta película lo que quiero es explicar el espacio de género"

En tres meses se ha topado de frente con el mundo real en el que vive. "La idea de la maternidad está muy asentada, también en Noruega. Mis propias amigas que no quieren tener hijos me dicen que la gente no las cree y que les muestran compasión. Eso ¡me sorprendió tanto! No es nada fácil encararse a las expectativas que tiene de ti la sociedad y luchar por las que tienes tú de ti mismo. Y, al final, ¿sabes si lo que quieres responde a tus expectativas o a las que vienen de fuera".

"Me gusta provocar con el humor, pero es muy importante para mí cuando hago una película cuestionar todo, yo no doy respuestas –dice la directora-. Con esta película lo que quiero es explicar el espacio de género, dónde uno puede ser mujer y dónde hombre, y si hay otras posibilidades, y me pregunto si ésta es la forma adecuada de vivir".

Vidas eliminadas

Por supuesto, Yngvild Sve Flikke es plenamente consciente de que esta es una historia de la Europa rica, donde las mujeres abortan legalmente, donde es más fácil tener hijos y donde existen todas las ayudas necesarias. "Hay muchas mujeres en muchos países del mundo que se quedan embarazadas a los 16, 17 años y las suyas ya son vidas eliminadas", afirma. Ello, además, de la presión hacia las mujeres para sean madres y, una vez que lo son, para que sean madres perfectas.

"Antes se decía que las madres eran unas histéricas, pero lo cierto es que las habían dejado apartadas, sin un lugar como individuos, y eso era algo muy ilógico que no podían procesar. Eso que se llamaba histerismo era la locura por tanta presión, era la reacción –añade Sve Flikke-. Hoy la presión es para que seas la madre perfecta. Antes la gente tenía hijos con 20, 22 años y había mucha menos presión. Como mujer, teniendo una carrera y una familia, claro que siento esa presión. No puedes ser una madre perfecta y una directora perfecta, es imposible, lo haces lo mejor que puedes. En los países nórdicos el padre forma parte importante de todo este asunto". Y ahí entran Pikkjesus ('Jesús pollas') y Mos, los personajes masculinos de esta historia que, por fin, parece que se han decidido a dar un paso adelante.