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Feria del libro 2019 La Feria del Libro de Madrid narrada por tres escritoras que firman por primera vez

Las novelistas amateur de la 78ª edición de una de las citas más importantes para los amantes de la lectura explican cómo han vivido el encuentro con sus lectores y en qué se inspiran para elaborar las dedicatorias.

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Miles de personas acuden este domingo a la 78ª Feria del Libro que se celebra en el Parque del Retiro de Madrid. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Los miles de aficionados a la lectura que se congregan en El Retiro caminan junto a las casetas en las que se amotinan los autores más renombrados. Sin embargo, entre todos ellos surgen algunos nuevos plumillas deseosos de dar a conocer su obra, su esfuerzo y su trabajo. Es la primera vez que acuden a la cita. Nerviosos ante la incertidumbre de cómo será recibida su obra, hojean su libro, preparan el espacio en el que pasarán las próximas horas y se colocan en posición de espera.

La Feria del Libro de Madrid es el punto de encuentro entre los miles de lectores ávidos por encontrar al autor o autora que les regaló horas de diversión, nuevos conocimientos o el descubrimiento de otras realidades plasmadas en el papel. También es el lugar en el que el escritor podrá mirar a los ojos a su audiencia. Les pondrá nombre, cara y dedicará unas palabras a aquellos que depositaron su confianza en él. Se trata de “crear complicidad con el lector y conocerle un poco”, aclara Susana Fuster, autora de Hijos que callan, gestos que hablan.

Para Lorena Moreno Pérez, que en la pasada edición de la Feria presentó La última función de Ignotus el hipnotizador (Anaya), “escribir es maravilloso, pero el nacimiento del libro es solitario porque al final estoy sola frente al ordenador. Cuando la historia llega a más gente, cuando les gusta o hacen preguntas también te emociona muchísimo”, apunta la escritora. Se trata, al fin y al cabo, de presentar al mundo la obra que han creado y de conocer a las personas que encumbrarán o ignorarán su trabajo.

Fuster, que presentó su libro el pasado domingo, explica que “cuando vas a una feria, siendo tu primer libro, no sabes muy bien qué sensación va a tener la gente y cómo va a reaccionar”. En su caso, la autora asegura que sólo puede tener palabras positivas ya que se sintió muy arropada y, pese al calor, mucha gente se acercó a su estante. Otros escritores no correrán la misma suerte y deberán contemplar desde la lejanía aquello que esperaban conseguir con su obra. Ojearán una vez tras otra el montón de libros inerte en el que, en algún momento, depositaron todo su esfuerzo e ilusión.

“Te pone nerviosa saber que los escritores que tienen mucho más bagaje o carrera no se ven ante esta perspectiva”, manifiesta Lorena. A su vez, confiesa que los que tienen poco recorrido sienten miedo al pensar que no son muy conocidos y contemplan la posibilidad de que nadie se acerque a su libro. “Igual estoy allí una o dos horas mirando los libros de mi alrededor o cogiendo uno y poniéndome a leer”, bromea la escritora que añade: “Es el miedo de sentir que nadie está interesado”. “Por suerte, no fue así”, apostilla.

Miren Jaurne, que presenta este domingo La Venus que rompió el espejo (Zenith You), asegura que, pese a los nervios, espera impaciente el encuentro. “Nunca he hecho un meet and greed, así que tengo muchas ganas de encontrarme cara a cara con la gente de la que veo comentarios (en redes) pero no conozco personalmente”, explica la autora. 

¿Qué inspira las dedicatorias de las escritoras?

Los asistentes caminan entre casetas para encontrar tanto libros como a sus escritores para que firmen la nueva adquisición. Noelia, una de las lectoras que asiste al evento, afirma que “lo mejor es poder hablar con tu escritor favorito y conseguir que te dedique un libro”. La dedicatoria del autor es un elemento por el que muchos de ellos harán colas infinitas, pero ¿en qué se inspiran las escritoras para dedicar sus libros?

"Cada persona te da una vibración y tienes una conexión diferente"

Miren detalla que “la dedicatoria dependerá de la persona. Cada persona te da una vibración y tienes una conexión diferente, así que depende de lo que me vaya encontrando”. Para Susana, como ella misma define, es complicado: “Siempre digo que me cuesta más escribir las dedicatorias que el propio libro”. “Me decían que estaba escribiendo muchísimo, porque es cierto que a la dedicatoria le dedico mucho tiempo”, reconoce. Algo parecido le sucede a Lorena, quien declara que su entorno se ríe de ella “porque dicen que no escribo dedicatorias sino prólogos 2.0”.

La autora de La última función de Ignotus el hipnotizador desvela que lo hace porque puede. “Viene gente a verme, pero no tengo una cola impresionante como pueden tener otros escritores con más recorrido”, a lo que añade entre risas: “Ojalá algún día la tenga, me gustaría mucho”. Por otra parte, reconoce que “si alguien viene a verte, está esperando y ha hecho cola para ello, qué menos que dedicarle un tiempo e intercambiar unas palabras o hacerte una foto. Me gusta currarme las dedicatorias porque para mí es importante y me emociona mucho que quieran acercarse a verme, conocerme y hablar conmigo”, relata Lorena.

Hijos que callan, gestos que hablan, de Susana Fuster, trata la comunicación no verbal en adolescentes y explica cómo afrontarla. Por ello, pregunta a sus lectores: ¿tienes hijos?, ¿cómo se llaman? En ese momento se crea la complicidad que muchos venían buscando. “Se hace una sintonía muy bonita entre el lector y tú que permite poner una dedicatoria mucho más personalizada. Eso gusta mucho y, en definitiva, sirve para ayudarles a entender mejor”, declara Susana que finaliza diciendo: “Siempre haces algún guiño, un gesto cómplice o alguna relación con el adolescente”.

En el caso Lorena, cuyo libro se dirige a un público infantil, les pregunta “qué les gusta leer, cuál es su autor favorito o lo último que han leído”. Otra de las cosas que destaca es cuando, entre todos ellos, encuentra a un potencial escritor. “Con los niños y niñas que dicen que quieren ser escritores hablo un poco más. Es genial encontrártelos y pensar que dentro de unos años podré leer el libro de esta personita”, narra entusiasmada con la idea.