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'El irlandés' Scorsese y De Niro venden su alma al cine

‘El irlandés’, una obra maestra, una película monumental de Martin Scorsese con un Robert de Niro glorioso, se estrenará en muy pocos cines en España. La cultura sale perdiendo en la guerra de Netflix con los exhibidores.

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Al Pacino y De Niro en 'El irlandés'.

“Es algo fáustico”. Martin Scorsese y Robert de Niro han hecho un pacto con el diablo. Con 76 años por barba, el cineasta se ha marcado una nueva obra maestra, tremenda, en la que De Niro está portentoso. Es grandiosa la vitalidad con la que esta pareja –que se conoció cuando tenían 16 en el Little Italy de Manhattan– sigue acercándose al cine. En El irlandés está lo mejor de estos monstruos geniales, todo su talento y, sobre todo, su corazón, para contar una historia de lealtad, hermandad y traición. Un relato “fáustico”, en palabras de Scorsese. Y una operación diabólica si observamos su llegada a los cines de la mano de Netflix.

Miradas a cámara, voz en off, ralentizados –todo Scorsese, recursos que pocos cineastas en el mundo son capaces de exprimir bien–, una banda sonora monumental, una narración que va a toda leche… una historia que avanza y retrocede en el tiempo, pero que ahora mira ese pasado de la violenta mafia americana desde la sabiduría de unos tipos que se acercan a la edad del protagonista. Al fin y al cabo, El irlandés es la historia de Frank Sheeran contada por él mismo, un viejo de 82 años que ya solo puede esperar la muerte, abandonado en una residencia de ancianos.

"Yo era un currante"

Un viaje en coche en 1975, los recuerdos de los años 50, 60 y 70 y el presente del personaje envuelven esta colosal epopeya de la mafia, destapando los sucios mecanismos del crimen organizado, de la política y del poder, sus pactos y enfrentamientos, para llegar a uno de los grandes casos sin resolver de la historia reciente americana, la desaparición del peligroso líder sindical Jimmy Hoffa. Y, finalmente, la profunda soledad.

“Yo era un currante” son casi las primeras palabras que pronuncia Frank Sheeran en El irlandés, donde este hombre va tejiendo poco a poco la red de ‘encargos’ y relaciones hasta explicar cómo se convirtió en un sicario de Russell Bufalino, jefe de una de las familias de la mafia, y en uno de los grandes amigos de Hoffa. Al Pacino, con un par de momentos escalofriantes en la película, es Hoffa, mientras que Bufalino, un personaje taimado, espeluznante, es un superdotado Joe Pesci. Sería muy injusto no resaltar el trabajo de todo el reparto, de absolutamente todo el equipo, con la montadora Thelma Schoonmaker, insustituible, y con el director de fotografía Rodrigo Prieto.

Moneda de cambio

I Heard You Paint Houses (He oído que pintas casas), la vida de Frank Sheeran contada por el exfiscal de homicidios, investigador y abogado defensor Charles Brandt, es la base de esta inmensa película, que ha sido moneda de cambio en la industria del cine mundial. En manos de Netflix para su distribución, una de las mejores obras del cine de los últimos años se verá en pantalla grande en muy pocas salas. En España –tres cines en Madrid, cuatro en Barcelona y algunos otros en diferentes provincias–.

La guerra estaba declarada desde el estreno de Roma, de Alfonso Cuarón. Netflix, seguramente, pensaba que lo que no había conseguido con aquella –que los cines accedieran a proyectarla simultáneamente a su estreno en la plataforma– lo lograría con la esperadísima nueva película de Scorsese. ¿Quién se iba a resistir a ‘una’ del cineasta de Queens?

Las cosas en la industria de cine no están para bromas, mucho menos para chantajes pequeños o grandes. La intención de Netflix en España era que la película se estrenara solamente durante doce días antes de su aparición en la plataforma. Las salas de exhibición, desde hace años peleando por su subsistencia, no han cedido. La ventana tradicional para un estreno así es de 112 días. Tal vez algunos exhibidores hubieran aceptado un plazo menor, pero no han tenido ocasión, Netflix no se ha abierto a una negociación, según indicaron a Público representantes del sector.

Además, una de las condiciones de Netflix, inaceptable para los cines, era la de que no se mostraran las cifras de asistencia a los cines. Esta política de máxima opacidad, con la que Netflix convierte en un “éxito mundial” cualquiera de sus producciones sin avalarlo con datos, ha sido la gota que ha colmado el vaso. A los exhibidores, por mucho que les duela en el alma no estrenar El irlandés, no les salen las cuentas.

Martin Scorsese en el rodaje.

Todas las salas, todas las sesiones

Gastos de mantenimiento de las salas, gastos de personal, electricidad… y, sobre todo, gastos de promoción para dejar el trabajo hecho a Netflix, sin tener los cines margen de beneficio. Es posible que si un multisalas proyectara en todas sus salas y en todas sus sesiones la película, alcanzara un mínimo beneficio, pero en el caso de otros cines es, sin duda, un negocio ruinoso. Y la exhibición cinematográfica, lo mismo que Netflix, es un negocio. Mientras que la difusión y publicidad de la película en cines daría, sin duda, más audiencia a la plataforma, las salas perderían espectadores con un estreno de estas características.

Aunque resulte paradójico para algunos, una película que mucha gente ha visto en el cine consigue siempre mayor audiencia en televisión, por ello las televisiones pagan más dinero por las producciones estrenadas en salas. Ya se verá cómo le va a Netflix con El irlandés –aunque no será fácil, ya que la plataforma guarda en el máximo secreto todas sus cifras–, pero todo indica que no se va a solucionar esta polémica si representantes de plataformas y exhibidores no se sientan de una vez a negociar las ‘ventanas de exhibición’.

"No, eso no"

A pesar de la opacidad de Netflix, sí se puede afirmar que sus ‘negocios’ con los cines en España no han sido ningún éxito. Dinero sucio (The Laundromat), de Steven Soderbergh, con Meryl Streep, Gary Oldman y Antonio Banderas, hizo 856 espectadores en salas, según datos de octubre del Ministerio de Cultura. The King, la película de David Michod, con Timothee Chalamet, se estrenó en seis cines en toda España… La estrategia, pues, no funciona. Pero mientras tanto, muchos menos disfrutarán del cine de Scorsese, del mejor cine, de la gran cultura. Mercadeo de la cultura.

En EE.UU. se estrenó en ocho cines de todo el país y hubo reventa de entradas a precios desmesurados. John Fithian, presidente de la Asociación Nacional de Cines Americanos, ha dicho que este estreno “es una desgracia. Es muy decepcionante. Scorsese es un director de primer nivel, un cinéfilo que ha hecho algunas de las películas más importantes de la industria. Y El irlandés se va a estrenar en una décima parte de las salas. Netflix todavía tiene tiempo para acomodar a los cineastas que quieren tener un verdadero estreno en pantalla grande. Si no lo hacen, sus competidores lo harán”. Y sus competidores son muchos y esperan sin ninguna ilusión la muy próxima aparición de Disney. “No, eso no”, le dice Bufalino a Frank Sheeran cuando quiere que haga un trabajo sin llegar a mayores. Por el bien del cine, de la cultura, “No, eso no”, que antes de que haya más sangre, se sienten en una mesa a negociar.

La escena de la detención de Jimmy Hoffa.