Este artículo se publicó hace 3 años.

José el Berenjeno: "Antes de ser un buen cantaor, hay que ser un gran aficionado"

El cantaor José el Berenjeno, tras actuar en el festival Suma Flamenca Joven, en Teatros del Canal.
El cantaor José el Berenjeno, tras actuar en el festival Suma Flamenca Joven. Toni Juliá

Madrid--Actualizado a

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¿Qué tiene Jerez que no tengan otras plazas?

¿Se pone más nervioso en su propia ciudad que fuera?

Nació en 1994 y se dio a conocer hace solo seis años. Aunque hacía tiempo que cantaba, no ha sido muy precoz.

Al fin, su debut discográfico, que llevaba tiempo rumiando.

Pertenece a la saga de los Carpio, familia cantaora del barrio de la Plazuela. ¿Los apellidos pesan o le dan alas?

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En 2019 ganó el Concurso Talento Flamenco del Cante Naranjito de Triana y le concedieron una beca para continuar su formación en la Fundación Cristina Heeren. ¿Se aprende a cantar o uno ya nace cantado?

¿Sabe verlo en el otro?

El flamenco también hay que estudiarlo, aunque la materia es ingente e infinita.

Hay cantaores que han sido estudiados, pero cuyo arte no se conserva, porque entonces no había sistemas de grabación. ¿Cómo cantaría aquel Silverio?, se preguntaba Lorca.

José el Berenjeno: "El flamenco es un arte que no se termina de aprender nunca"

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Más allá de Antonio Mairena y Manolo Caracol, ¿quiénes son sus referentes? ¿Y entre los contemporáneos?

Además del Garbanzo, tiene muchos otros parientes cantaores: su tío el Mijita, cuyos hijos son José y Alfonso, sus otros primos David Carpio y el Tolo… ¿Se siente observado en Jerez? ¿Acaso reconocido como la nueva rama de un árbol de la que ya han brotado las hojas?

De las peñas jerezanas La Bulería y Don Antonio Chacón, a cantar por toda España, de Almería a Barcelona. ¿Qué afición le ha sorprendido? ¿España, más allá de Andalucía, es flamenca?

Soleás, fandangos, seguiriyas, bulerías... ¿Tiene en mente el reto de algún otro palo?

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Los recitales y los discos tienen más eco, aunque usted también da clases en la Fundación Alalá, que busca la integración de sus alumnos: el flamenco como herramienta social.

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Redactor de Culturas y Memoria

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