Entrevista a Txema Seglers"Pujol es un hombre de poder y el poder siempre tiene zonas oscuras"
El periodista acaba de publicar 'Pujol i jo' (Saldonar), un libro que combina el relato personal y la entrevista comentada a 27 personas procedentes de diferentes ámbitos sobre la figura del expresidente catalán.

Barcelona--Actualizado a
No subestimáis la casualidad como factor determinante en la producción de buenos libros. "No imaginaba ni tenía previsto hacer ningún libro sobre Jordi Pujol", asegura Txema Seglers (Manresa, 1980), "pero un día el digital Crític, donde colaboro, me encarga tres entrevistas sobre Pujol para ofrecer una perspectiva amplia del expresidente [catalán]". El resultado es Pujol i jo, que ha publicado recientemente la editorial Saldonar con un importante eco.
El libro, como ha afirmado Seglers ya en alguna entrevista, es también un asunto personal. "El encargo llega en un momento familiar delicado, con la madre enferma, y mientras empiezo a informarme para preparar aquellas tres entrevistas, una noche, en el hospital, cuidando a la madre, recuerdo que mi padre había trabajado en Banca Catalana", relata a Público. "Y todavía más", añade, "caigo que mis padres se separan en 1982, el mismo año que el banco entra en crisis". De aquella manera, "poco a poco, la memoria personal de aquella separación y la historia colectiva del país se enlazan, y me propongo conocer a fondo quién es el Jordi Pujol que atraviesa la historia de mis padres".
Contrariamente a lo que pueda parecer, abordar un personaje sobre el que se ha escrito y se ha dicho tanto "no fue nada difícil", según Seglers, "porque el libro no parte de una idea de parte sobre Jordi Pujol para después intentar justificarla". Para conseguir este retrato en tres dimensiones, Seglers habló con 27 testigos "de ideologías diferentes que lo han conocido de cerca, que lo han tratado y que lo han analizado", sin prejuicios y sin "establecer ningún juicio". "Me ha sorprendido el abanico de emociones que el expresident despierta", revela el autor, "de hecho, he escuchado a testigos que lo aman, y a otros que lo detestan, pero nunca nadie ha mostrado indiferencia por su figura".
Le pido a Seglers un esfuerzo de síntesis. ¿Qué contribución positiva o qué contribución negativa destacaría de Pujol en Catalunya? "Quizás, y como me comentaron Josep Ramoneda y Francesc Marc-Álvaro, respectivamente, hacer entender al Estado que Catalunya es un interlocutor diferente", responde. Y "también, haber podido ofrecer a muchas generaciones un relato de país", agrega. Como contribución negativa, "seguramente, la sombra de corrupción que rodea a su entorno, nunca del todo explicada".
¿Un pujolismo sin Pujol?
Le pido a Seglers un segundo esfuerzo de síntesis: que me defina "pujolismo". Una frase recurrente a lo largo del libro es que el pujolismo era una corriente política flexible e, incluso, sin ideología "Es difícil definirlo, sí", admite. "Algunos entrevistados consideran el pujolismo como un movimiento político atrápalo todo, monopolizador de la centralidad, el puntal de un proyecto de país basado en la construcción nacional", explica, mientras que otras "lo definen como nuestro régimen de la Transición, la forma que toma en Catalunya la reacción neoliberal, incluso, lo consideran un régimen mafioso".
Ahora que lo menciona, le señalo a Seglers que hay quién ha comparado a Pujol con el exprimer ministro italiano Giulio Andreotti, y en el libro José Antich revela que al expresident le gusta leer la prensa transalpina "porque allá aparecen todas las conspiraciones". ¿Cree que hay algún aspecto que no conocemos de él, que se llevará algún secreto a la tumba? "Sí, seguro", contesta, "Jordi Pujol es un hombre de poder", sigue, "y el poder siempre tiene zonas oscuras, de poca luz". De hecho, uno de los temas del libro, afirma Seglers, "más allá del interés político e histórico, es la dificultad para conocer a fondo la realidad, de lograr una verdad absoluta y limpia". "Y todavía más si piensas que Jordi Pujol es un seductor, una figura compleja que despierta emociones opuestas, un personaje curioso, contradictorio y extraño, poco frecuente", reflexiona.
Otra pregunta inevitable: ¿es posible un pujolismo sin Pujol? Seglers no duda mucho a la hora de responder: "No, me parece que no". La razón es que considera que el expresident es "una figura demasiada carismática y personalista, alma fundadora de su propio partido, Convergència, con una enorme voluntad de poder, para bien y para mal", por lo cual, "sin él, no puede haber pujolismo".
Eppur si muove: desde hace meses vemos un intento de reflotar al pujolismo, y no solo por parte de los herederos de CiU. "Sí, y me parece normal que se recupere", observa el periodista, "no tiene que sorprender a nadie, forma parte del juego". Seglers enumera los motivos: "La confesión queda demasiado lejos, el procés se ha deshinchado, y ahora, además, se abre el telón de la Operación Cataluña". "Cómo te decía antes", subraya, "sin Pujol no hay pujolismo". Ahora bien, "sí que hay todavía una narrativa pujolista potente firmada por un entorno mediático y cultural que se mueve alrededor de su figura". Y, por otro lado, remacha, "ni Junts ni ERC han superado su paradigma: aquella mayoría estable que poseía Pujol, no la otea ninguno de los partidos actuales".
Poder económico, influencia cultural
La sombra de Pujol es alargada. Y no solo en la política. La cultura y los medios tienen un papel destacado en el libro, además, por supuesto, de las finanzas. ¿Qué influencia tuvo Pujol en este ámbito? ¿Y en el de los medios de comunicación, donde se dice que su huella todavía es más grande?
"Que Jordi Pujol quisiera tener influencia en todos los ámbitos responde a su enorme voluntad de poder", insiste Seglers. Como "hombre realista, como muchos lo señalan", Pujol, continúa, "sabía que necesitaba poder económico para financiar su proyecto de construcción nacional". Esta cuestión, "algunos la valoran positivamente" en Pujol i jo, pero "en cambio, otros, como Siscu Baiges, Jaume Reixach y Enric González, cuando explican las dificultades de su libro prohibido sobre Banca Catalana, desmontan este relato".
En este sentido, apunta Seglers, "el instinto de poder también intenta siempre controlar la prensa, meterle mano". "Recuerdo como Lluís Foix y Joan Tapia, ambos entrevistados, me explicaron los encontronazos que tienen con Jordi Pujol mientras dirigían La Vanguardia", comenta. "A los hombres de poder siempre les ha interesado dirigir el relato mediático", matiza Seglers, "y si hablas de prensa, también tienes que hablar de cultura y de intelectuales".
Pujol i jo acaba precisamente con una entrevista al propio Jordi Pujol que finalmente no se ha podido publicar. "Fueron cuatro horas intensas", rememora Seglers, "sobre todo las dos últimas horas con Pujol padre y Pujol hijo, llenas de detalles sutiles que explican el personaje y el mundo que lo rodea". A pesar de no haber podido publicar la entrevista, "no me quise reservar nada de todo lo que pasó dentro del despacho del president Pujol, y todo está escrito en la última crónica para que el lector extraiga sus conclusiones". Una solución que sorprendió a los mismos Pujol. "Y sé que Oriol, me lo dijo el día de la presentación, se quedó bastante confundido cuando leyó la crónica". Seglers se lo repiensa y suelta una última respuesta, una flemática: "Bien, se entiende, cosas del oficio".

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