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Listas de los mejores discos: ¿ha cambiado el canon?

Mujeres y músicos afroamericanos reinan ahora en los rankings de las revistas especializadas más prestigiosas, desplazando a mitos hasta ahora intocables como los Beatles o Bob Dylan.

La cantante Rosalía, durante un concierto en el recinto Trui Son Fusteret, situado en Palma de Mallorca, como parte de su gira mundial 'Motomami Tour'
La cantante Rosalía, durante un concierto en el recinto Trui Son Fusteret, situado en Palma de Mallorca, como parte de su gira mundial 'Motomami Tour'. Isaac Buj / Europa Press

Cada mes de diciembre se produce uno de los grandes clásicos musiqueros: las listas de los mejores discos del año. En 2022 van a ser históricas, pues es previsible que Rosalía cope los puestos más altos en muchas de las internacionales (de hecho, eso ya está sucediendo). El calibre de esto es colosal: a pesar de que ya tuvo mucho impacto en el extranjero el anterior álbum de la catalana, El Mal Querer, su sucesor va a superarlo en repercusión. Hablamos de algo que nunca antes había sucedido con un artista español, ni tampoco de habla hispana.

Pero, ¿esto podría haber sucedido en momentos anteriores, o hay un clima social y cultural que lo ha permitido? O, para ir aún más lejos y extrapolándolo a las listas de los mejores de estas y otras épocas, ¿se están transformando las condiciones de excelencia que los críticos especializados establecen para calibrar el valor de un disco? Más aún, ¿hay un cambio de paradigma, un nuevo orden de los artistas considerados como los mejores de la Historia? ¿Se está revisando el canon para poner en valor, sobre todo, las aportaciones de las mujeres y las minorías raciales?

La teoría viene alentada por algunas de las más recientes listas -anuales, sectoriales o históricas- editadas en el mundo anglosajón. Por ejemplo, en la revisión de mejores álbumes de todos los tiempos publicada por Rolling Stone en septiembre de 2020, el primer puesto era para What's Going On, de Marvin Gaye, y el tercero para Blue, de Joni Mitchell. Discos que solían acaparar el podio en estas listas, como los de Beach Boys, Beatles y Bob Dylan, aparecen en los puestos 2, 5 y 9, respectivamente, pero el top 10 deja protagonismo también a los afroamericanos Stevie Wonder (en el 4), Prince (en el 8) y Lauryn Hill (en el 10).

Contrasta bastante con la que proponía la misma publicación en 2003, copada por los Beatles, con cuatro álbumes entre los 10 primeros (el 1 era Sgt. Pepper's), Bob Dylan con dos trabajos, además de uno de The Rolling Stones y otro de The Clash. No aparecía ninguna mujer hasta el puesto 26 (aunque como parte del grupo mixto Fleetwood Mac) y ninguna solista hasta Joni Mitchell, a quien entonces situaron en el 30.

Más rupturista y controvertida ha sido su lista de los mejores álbumes conceptuales, publicada en octubre de este año. El número 1 es Good Kid, M.A.A.D City, del también afroamericano Kendrick Lamar, por encima de títulos históricos de Pink Floyd, The Who o Frank Sinatra. Entre los diez primeros, también sorprendía la inclusión del rapero Raekwon, la rockera indie Liz Phair y de El Mal Querer, de Rosalía, en el décimo puesto, ¡justo por encima del Sgt. Pepper's de los Beatles!

Igualmente polémico fue el ranking que la web estadounidense Pitchfork aireó en septiembre, revisando los mejores álbumes de los años 90. La encabezaba un trabajo de culto del indie blanco -Loveless, de My Bloody Valentine-, pero en los diez primeros aparecían Lauryn Hill (en el 2), Liz Phair (en el 4), Björk (en el 6), Janet Jackson (en el 7) y Hole (en el 8, por encima de Nirvana).

Se percibe aquí toda una guerra cultural contra la hegemonía del pop y el rock patriarcales, manifestada en la ausencia de Pixies, Blur, Oasis o Suede y la presencia de bandas femeninas que siempre se consideraron a la sombra de las nombradas, como Breeders o Elastica. Llama mucho la atención porque, en su versión anterior de este ranking, publicada hace dos décadas, había que irse hasta el puesto 20 para encontrar a una mujer (concretamente, Björk).

¿Por qué está sucediendo eso? ¿Hay un cambio verdadero en los sistemas de valoración culturales tras el Me Too y el Black Lives Matter, capaz de cuestionar por primera vez la hegemonía clásica del rock, o hay otros factores que se nos escapan? Para arrojar más luz, consultamos a los directores editoriales de tres de las más importantes publicaciones musicales del país: Santi Carrillo (Rockdelux), Joan S. Luna (Mondo Sonoro) y Arancha Moreno (Efe Eme).

¿Qué valor, o utilidad, tienen para ustedes las listas de mejores discos?

Arancha Moreno: Es una manera de guiar al oyente entre el apabullante despliegue de lanzamientos que se producen en estos tiempos. Fíjate, el viernes 25 de noviembre, entre singles, discos y ediciones por esa cosa rara denominada Record Store Day Black Friday, hubo ¡más de cien lanzamientos! En 24 horas. Eso no hay mercado que lo resista, ni oyente que lo alcance.

Para ese tipo de cosas sirven las listas, sin perder de vista que no dejan de ser elecciones subjetivas y que la música no debe ser, nunca, una competición. Para eso está el deporte. Las listas por décadas o estilos son una buena guía, también, quizá con más profundidad y panorámica que las anteriores, y con más sentido, porque al final las anuales suelen ser mucho menos eclécticas en géneros y estilos y se realizan con algunos discos demasiado frescos. Para valorar la trascendencia de un álbum se necesita la distancia que otorga el tiempo.

Arancha Moreno: "Las listas son elecciones subjetivas. La música no debe ser nunca una competición"

Joan S. Luna: A mí siempre me han encantado a nivel usuario. Al margen de que las haga con Mondo Sonoro o no, me han servido como referencia a la hora de sumergirme en mundos distintos. Siempre damos por hecho que la
gente está super informada, pero no todo el mundo le dedica tanto tiempo a recopilar información, a repasar la actualidad, etcétera. Y, en ese plano, las listas me parecen una excelente referencia. Y, si eres una de esas personas súper informadas, creo que sirven para repasar si se te han pasado lanzamientos o títulos que puedan llegar a interesarte.

Santi Carrillo: Estamos en un momento en que hay muchísima información disponible en Internet, pero a veces no sabes si fiable o no. Cuando confías en algún medio que te garantiza un cierto criterio consolidado, sirve como una guía inductora para facilitar las cosas a los lectores. En Rockdelux han sido muy importantes, fuimos precursores en España, arrancamos en el año 1986 y siempre ha sido el número más vendido de cada año, además de los especiales. Eso demuestra que siempre ha habido ganas de dejarse recomendar, aunque fuese también para criticar. Ahora hay tantas listas que se confunden unas con otras, se pisan, e incluso, para competir, intentan avanzarse al tiempo. Antes las de lo mejor del año se publicaban en enero y ahora ya salen en diciembre o noviembre, se cierran con mucha antelación, así que los discos que se publican en los últimos meses se quedan muchas veces fuera.

¿Creen que se está produciendo una verdadera revisión del canon de los que se consideraban álbumes clásicos?

Arancha Moreno: No sé si este cambio de posiciones en el tablero musical de las listas responde a un intento de acercarse más al mainstream, fomentar la igualdad de género, etc. Si es así, habría que especificar el cambio de criterio para entender la selección con todas sus aristas. Pero el cambio de perspectiva es llamativo.

En la lista de los conceptuales de Rolling Stone, por ejemplo, incluir discos tan recientes entre los grandes clásicos de todos los tiempos puede responder a la atracción por lo contemporáneo, que a veces nos parece mejor porque lo acabamos de descubrir, o a una querencia por el rupturismo. Entiendo el valor de El Mal Querer, para mí es un disco magistral, pero apelo al paso del tiempo para que lo coloque en el lugar que le corresponde, como a todos los demás.

Joan S. Luna: Yo creo que la historia y el canon se están reescribiendo constantemente debido a infinidad de motivos. Por un lado, porque los tiempos cambian y los géneros y los referentes van interrelacionándose y cambiando su peso en la evolución de la música; pero, sobre todo, porque hay
discos que en su momento quedaron algo eclipsados por la actualidad, y cuyo valor se ha recuperado como referente o como punto de partida de algo nuevo.

También hay que tener en cuenta que cada generación elige sus propios referentes, transforma las directrices de su valoración, de su perspectiva y eso genera que vayan cambiando los títulos. Es algo que me parece lógico. Además, no es algo que ocurra por primera vez en la vida.

Hace veinte años llegaron –en el Reino Unido– las primeras sorpresas cuando en las listas de mejores discos de pop rock anglosajón aparecían, por decir algo, Radiohead por delante de The Beatles.

Santi Carrillo: Por una parte, está bien cuestionar esa base que parecía inamovible de los tótems históricos que marcaron el camino a seguir. Por ejemplo, en la última lista de mejores canciones de la historia de Rolling Stone, Like A Rolling Stone, de Bob Dylan, que siempre estaba en cabeza, ha sido superada por Respect de Aretha Franklin: una mujer, negra, y un tema compuesto por otro negro Otis Redding. Y la segunda es Fight The Power, de Public Enemy, aunque debo decir que nosotros ya elegimos It Takes a Nation Of Millions To Hold Us Back como mejor álbum del año 1988, y el quinto en nuestra lista de mejores discos del siglo XX, lo que causó bastante revuelo.

Aretha Franklin actúa sobre el escenario durante el concierto 'Clive Davis: The Soundtrack of Our Lives', celebrado en Nueva York, en una imagen de archivo
Aretha Franklin actúa sobre el escenario durante el concierto 'Clive Davis: The Soundtrack of Our Lives', celebrado en Nueva York, en una imagen de archivo. Theo Wargo / Getty Images / AFP

Es normal que se acomoden los tiempos a lo políticamente correcto y, por tanto, minorías étnicas, países alejados del foco anglosajón, mujeres, negros... adquieran el protagonismo que tal vez se les negó en algún momento. Pocas mujeres realmente han competido con los grandes tótems de la historia del rock, salvo quizás Joni Mitchell o Patti Smith, pero rara vez se les veía entre los 20 primeros. Eso ahora se está sacudiendo para crear otro orden.

Veremos, en cualquier caso, si este orden nuevo va a trascender a lo largo de las décadas como han hecho los Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan o The Velvet Underground, tan significativos para las generaciones posteriores. Lo de la lista de los discos conceptuales, para mí, es una tontería, pero el hecho de que Rosalía esté metida ahí se debe a que, ahora mismo ella es la persona más trendy del mundo y es normal que, si quieres ir de guay y de moderno, la coloques en los puestos preferentes. Veremos si en los próximos cinco años sigue manteniendo este caché y siendo tan bien considerada como ahora.

Rosalía es una súper artista, ha hecho tres discos extraordinarios y, para mí, es mucho más arriesgada que Beyoncé, la otra gran diva internacional. Lo de que la pongan por encima de los Beatles puede resultar gracioso ahora, pero entiendo que los de Liverpool han estado tan presentes en todas partes que se puede haber perdido el magnetismo experimental de aquella obra y hoy día parezca algo normal, que suene a pop fácil, al igual que sucede con el punk y tantas otras cosas que en su momento fueron revolucionarias.

Rosalía es una apuesta de riesgo que han hecho estos de Rolling Stone para quedar bien, pero es algo muy 2022, veremos si en 2032 sigue manteniéndose ahí.

¿Creen que las listas responden más a criterios objetivos de calidad o a un reflejo del clima social de cada época, en este caso marcada por la corrección política?

Arancha Moreno: Entiendo que las listas sean plurales, que sea un mosaico que refleje géneros, estilos, tipos de artistas, etc., pero siempre que no se pierda el foco en lo realmente importante: la calidad incuestionable de los discos elegidos. No creo que la corrección política deba mezclarse en estos asuntos. La corrección hay que devolvérsela a los políticos, ¡a algunos no les vendría nada mal! Pero los lectores y oyentes buscan buenos discos y buenas canciones, sin más.

Joan S. Luna: Guardan relación con el clima social. No es algo positivo ni negativo, sino inevitable. Cada generación cambia su forma de entender nuestra propia Historia y eso se refleja en la valoración que se hace de todos los "productos culturales". Ahora bien, también creo que siempre habrá
autores "eternos" por lo conseguido. Qué sé yo...

Pet Sounds podrá aparecer en una posición u otra en las listas de discos más importantes de la Historia, pero ahí estará durante décadas. Lo que ocurre año tras año es distinto. Cuando repaso listas de Mondo Sonoro de hace tiempo, hay discos que en su momento influyeron muchísimo a infinidad de artistas, pero cuyo influjo es ahora mismo totalmente irrelevante. Pero las listas son una instantánea de un momento determinado y no es lo mismo que ese momento sean doce meses que treinta años. Ahí, irremediablemente, los títulos irán
cambiando.

Santi Carrillo: Yo creo que el arte debe estar por encima de lo políticamente correcto y no sujeto a cuotas proporcionales de lo que sea. En cualquier caso, es obvio que ahora se está potenciando un aspecto del arte que antes no se valoraba con la misma importancia. Se están corrigiendo esos factores, no sé si por quedar bien, o porque los espónsores repliquen un nuevo cambio de orden que afecta incluso a la propia publicidad y a los modelos para generar tendencias. Es más fácil apostar por una mujer negra ahora mismo que en el pasado.

Dicho esto, nosotros siempre hemos querido primar el valor artístico propiamente dicho, sin tener en cuenta esos factores. Piensa, por ejemplo, en lo que ocurrió el año pasado también en todos los grandes festivales de cine. Parecía curioso cómo, de repente, eran mujeres las que ganaban los premios a la mejor dirección o mejor película, y veías que no eran regalos de cara a la galería, sino que se trataba de muy buenos filmes. ¿Por qué no se había hecho esto antes? Ahí está la pregunta.

Tal vez porque ahora hay una cierta presión a los prescriptores para establecer cuotas paritarias en un sentido más razonable y justo. Es una cosa compensatoria con efecto retroactivo por todo lo que no ocurrió en su día, en toda la Historia del Arte, con miles de mujeres que pasaron desapercibidas. Pero también creo que la mujer no necesita esa ayuda del hombre desde un punto paternalista. Björk y PJ Harvey, en su momento, o las divas pop actuales, se lo han ganado, han captado la atención del público de una manera extraordinaria y, si están ahí en la cumbre, es por merecimientos propios.

Beyoncé, sobre el escenario en el festival Coachella, en una imagen de archivo
Beyoncé, sobre el escenario en el festival Coachella, en una imagen de archivo. Kevin Winter / Getty Images /AFP

¿Creen que en España está sucediendo lo mismo o aquí estamos en otra onda?

Arancha Moreno: Aquí también estamos hipnotizados por la revolución Rosalía, y algunos hechizados por la de C. Tangana. Nos está arrastrando el presente, los nuevos descubrimientos que sacuden las viejas ideas. Entiendo que una lista debe ser permeable, pero sigo apelando a no mirarlo todo desde un solo ángulo, ni pasado ni presente, para no perder perspectiva.

Joan S. Luna: No creo que ocurra exactamente lo mismo, pero sí que la onda expansiva de la agenda cultural anglosajona –y, ahora, también la
latinoamericana– influyen, queramos o no, en nuestra perspectiva.

Santi Carrillo: En España está sucediendo lo mismo, pero también porque hay más mujeres haciendo música y con valor artístico. Eso se refleja en los carteles de muchos festivales, y todo esto ha hecho que se reajuste el criterio y se vaya soterrando, de una manera natural y sin crear demasiadas tensiones, también en la manera de consumir la música.

El impacto internacional de 'Motomami', ¿podría haber sucedido en otro momento, pongamos, hace diez años?

Arancha Moreno: Rosalía podría haber estallado en cualquier época, porque su forma de concebir la música es una explosión. Lo que no tengo claro es si fue antes el huevo o la gallina: no sé si Rosalía estalla porque el clima es propicio, o si ha sido Rosalía la que ha propiciado este clima. En su búsqueda conceptual, del flamenco al urban, del reguetón a lo latino, reconozco que hay álbumes y detalles que entiendo y disfruto más que otros, pero su talento es incuestionable.

Quizá su carrera no se habría disparado de manera tan rotunda e internacional hace una década, pero sospecho que también estaríamos hablando de ella ahora mismo. Eso sí: sigo sin entender qué carajo significa "Motomami". En la RAE también se lo preguntan...

Joan S. Luna: Creo que el clima social, el auge de lo latino, etc., son importantes en esa valoración. Y vuelvo a repetir que es algo que me parece lógico. Todo ello influye en los criterios de "selección" y de "éxito" de unos discos u otros, así que no me sorprende tanto.

Arancha Moreno: "Rosalía es una explosión. Pero no sé si estalla porque el clima es propicio o es ella quien lo ha propiciado"

Me alegro de que ocurra con una artista de aquí, ahora bien, lo que me parece peor es que los medios tengan en ocasiones una memoria tan corta y no recuerden que también hubo artistas que –sin el grandioso éxito comercial de Rosalía– también aparecieron en muchísimas listas internacionales de discos en medios importantísimos, como John Talabot, por poner un ejemplo. Son casos y pesos comerciales distintos, pero no hagamos de cada caso una excepción.

Santi Carrillo: Evidentemente, Motomami hace diez años no habría tenido esta repercusión. No había las condiciones que se están dando ahora, la moda del mundo latino y el habla hispana, el foco sobre las mujeres, la tendencia del nuevo R'n'B potenciando ese tipo de artista... A nivel internacional no habría tenido esta resonancia.

Camarón o Enrique Morente actuaban en festivales de músicas del mundo y todo esto, que era su gueto, entre comillas, para mostrarse al público culto, burgués, interesado por la cultura fuera del foco anglosajón, pero no pasaban de ahí, del respeto de la crítica más especializada en el mundo étnico.

Este salto de consideración de Rosalía es muy diferente. Ella ha sabido también jugar las cartas del tiempo que vivimos, es una persona que puede rozar el ridículo mostrándose del modo que lo hace en Instagram, pero es lo que su público quiere, mantener ese diálogo a veces bobo con tus seguidores para estar en el candelero. Es la gran estrella del momento.

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