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Lope de Vega, desnudo y coleando

Laila Ripoll rinde un tributo contemporáneo al bardo en el Festival de Almagro 

PAULA CORROTO

Su primera vez fue con Lope de Vega. La directora y dramaturga Laila Ripoll (Madrid, 1964) estudiaba en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) cuando le tocó lidiar con unos versos del bardo madrileño. Tensión y a por todas. Al final, parece que salió bien. Y si no, hay una evidencia: el primero nunca se olvida.

Por esta razón, por este amor que le ha acompañado durante los últimos 24 años y porque, según explica la propia Ripoll, "Lope no tiene desperdicio", ella y su compañero de Micomicón, Mariano Llorente, han decidido hacerle un homenaje que se estrena hoy en el Festival de Almagro. La obra se titula Basta que me escuchen las estrellas y en ella desgranan al bardo haciendo hincapié, sobre todo "en su parte vital más afectiva".

Y ahí hay bastante donde rascar, ya que si alguna etiqueta hay que ponerle a Lope, aparte de la de genial dramaturgo, es la de amante. Seis mujeres pasaron por su vida -de forma oficial-, y sin ellas hoy no se entendería la obra literaria del poeta. Porque este fue excesivo en todo y no dudó en dedicarles sonetos, dramas y prosa, e incluso otorgarles pseudónimos tan pastoriles como Filis, Belisa, Camila Lucinda y Amarilis.

Para su obra, Laila Ripoll ha partido de textos de Lope como las Rimas, La Dorotea o esa parte menos conocida de las Cartas, que, según ella, "nos dicen mucho más de él que las obras. Por ejemplo, nos damos cuenta de que fue un padre excepcional".

La puesta en escena se ha hecho mediante siete actores y manteniendo la estructura de comedia del siglo XVII. Se incluyen bastantes canciones y música de la época aunque también hay espacio para una concepción más contemporánea. "Es que yo vivo en 2008, por lo que hemos utilizado un tipo de lenguaje muy concreto y una perspectiva del siglo XXI", cuenta Ripoll.

La obra estará de gira por casi todos los festivales de verano. La directora aprovecha la circunstancia para clamar por un poquito de atención a los clásicos: "En Inglaterra y Francia, es bastante normal que se hagan homenajes a Shakespeare y Molière. Aquí esto todavía se ve raro. Parece que somos extraños, pero en los clásicos es donde nos formamos todos".

Hasta seis espectáculos versarán este año sobre alguno de los textos de Lope de Vega en el Festival de Almagro. Para empezar, hoy se despide ya El cuerdo loco, de Carlos Aladro, una comedia de enredo disparatado que el bardo ambientó en la Corte de Albania. Pero, casi sin descanso, este jueves se pasará la obra Las comendadoras de Córdoba, una tragedia que apenas ha sido representada en España y que está dirigida por César Barló. El sábado, La Ensemble se atreve con La gatomaquia, un texto que surgió como un mix de prosa, verso y todo tipo de arte narrativa menos drama.

La semana próxima (7-8 de julio), llegará uno de los grandes clásicos de Lope: Fuenteovejuna, la tragicomedia por excelencia, que esta vez ha dirigido José Carlos Plaza.  Casi los mismos días, la Joven Compañía de la CNTC interpretará La noche de San Juan, otra comedia de jóvenes que buscan amor (o lo que sea) desesperadamente. La versión es de Yolanda Pallín y la dirección, de Helena Pimenta. Finalmente, Lope termina su turno con El perro del hortelano, con la actriz Blanca Oteyza.