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El mosqueo grafitero de Banksy

El popular artista callejero y su rival King Robb se enfrentan en Londres en una guerra de pintadas

CONXA RODRÍGUEZ

El pique entre los grafiteros Banksy y King Robbo o equipo Robbo, como le gusta al primero llamar al segundo, aunque ambos trabajan con su correspondiente equipo de artistas, visible en la orilla del canal de Camden, al norte de Londres, viene de lejos. Los hay que aseguran que ambos fueron grandes amigos mientras eran artistas callejeros y muertos de hambre. Las relaciones se agriaron cuando Banksy se hizo famoso. Robbo es bien conocido en el ámbito del grafiti, pero no ha adquirido la notoriedad de quien ya expone en museos e instituciones oficiales.

Los dos mantienen el anonimato, evitan ser fotografiados y dar a conocer sus datos personales. Y no tienen problema en utilizar diversas formas artísticas para dar a conocer sus obras de arte. Banksy ha estrenado recientemente su primera película, Exit through the giftshop (Salida por la tienda), en referencia a las exposiciones de arte en los museos que acaban en la tienda de regalos. Y Robbo va a exponer ahora sus producciones artísticas por primera vez en una galería.

Pero la batalla personal se está librando en el calle. La última vuelta de tuerca a su monumental mosqueo la ha protagonizado el niño pescador pintado por Banksy en un muro junto a las verdosas aguas del canal de Camden. El eslogan que sale de la punta del hilo de pescar ha cambiado en varias ocasiones. La inocente criatura extrae ahora, con su caña, un texto que dice "Vota a Robbo" (es periodo electoral en Reino Unido) y una frase dirigida a Banksy: "Banksy, estando en Londres, privas a los tuyos del tonto del pueblo".

A unos metros de distancia de la afrenta de Robbo, Banksy, dedicado ahora a la cinematografía, ha optado por recurrir a la frase de la película de Monty Python La vida de Brian y, bajo su nombre en grandes letras, escribe: "El equipo Robbo no es el Mesías, sino un travieso". La ofensa está junto al dibujo de un flamenco de cuya cabeza sale un rodillo de pintar paredes.

Los dos mantienen el anonimato y evitan ser fotografiados

La guerra grafitera empezó el pasado mes de noviembre, cuando Banksy pintó una de sus ingeniosas composiciones sobre un mural de Robbo que llevaba 24 años en una pared. La imagen hecha por Robbo, tras casi un cuarto de siglo a la intemperie, estaba deteriorada y en ella habían metido mano y pintura más de dos intrusos.

Pero Robbo consideró un acto de arrogancia por parte del célebre Banksy que este pintara encima de su obra. Así empezó una escaramuza artística no exenta de humor, porque los insultos entre ambos están lejos de quedarse en la mera grosería: son más bien un reto imaginativo e ingenioso.

Y la guerra continúa, pintando cada uno sobre las pintadas que hizo el otro. Y no son los únicos en participar: el bloguero Michael Rushmore, colaborador de Vandalog, un blog dedicado al grafiti y al arte callejero, asegura que "me parece que las últimas fases de esta escaramuza son golpes de relaciones públicas para mantenerse en la prensa".

Las relaciones entre ambos se agriaron cuando Banksy se hizo famoso 

Por lo que parece, la sangre en esta guerra no llegará al río Támesis. Quizás ni siquiera llegue al canal verdoso de Camden, escenario de la actual trifulca.

La última batalla, concretamente, se ha librado en los muros que hay debajo del bar conocido con el nombre de Pirate Castle (El castillo del pirata). Un nombre muy apropiado.