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Muere Henry Hill, el mafioso que inspiró 'Uno de los nuestros'

El gángster falleció a los 69 años por causas naturales tras sufrir unalarga enfermedad

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'Desde que tengo uso de razón siempre he querido ser un gángster'. Ésta mítica frase de Uno de los nuestros (Goodfellas) se convirtió en el leitmotiv de Henry Hill, el mafioso en el que estaba basada la película y que ahora, a los 69 años, ha muerto, según informa la agencia Europa Press.

Aunque siguiendo la tradición mafiosa -que se refleja, cómo no, en en las adaptaciones a la gran pantalla- ni él mismo pensó 'que viviría hasta ser mayor'. Y lo cierto es que Hill no ha muerto de una forma violenta, propia de un gángster mítico, sino que ha fallecido por causas naturales debido a una larga enfermedad, según recoge la web TMZ.

Hill fue el personaje que inspiró Uno de los nuestros, la afamada película de Scorsese y que fue interpretado por Ray Liotta en 1990. Basada en la novela de Nicholas Pileggi, Wiseguy, el propio Hill colaboró con Pilleggi en la escritura del guión de la película. Y es que, al igual que desde pequeño había sabido que quería ser un gángster (influenciado por al ambiente de delincuencia y violencia que reinaba en el East New York), también supo siempre que acabaría sus días descansando en el fondo de un río luciendo unos bonitos zapatos de cemento.

'Es surrealista, totalmente surrealista estar aquí todavía. Nunca pensé que pudiera llegar a alcanzar esta edad. Estoy enormemente agradecido de estar vivo', señaló Hill en una de sus últimas entrevistas, según recoge Europa Press.

Y es que, como recoge la película, casi ninguno de sus socios mafiosos sobrevivió tras haber protagonizado el robo en efectivo más grande de la historia de Estados Unidos. Hill y varios de sus colaboradores lograron sustraer 5 millones de dólares de la terminal de carga de Lufthansa del aeropuerto JFK de Nueva York en 1978. Aunque muy pocos llegaron a estar entre rejas, muchos de ellos fueron desapareciendo poco a poco.

Hill se convirtió después en un gángster arrepentido y pasó varios años como testigo protegido junto a su mujer y sus dos hijos. Sin embargo, en 1990, después de meterse en asuntos de drogas de nuevo, perdió la protección del Gobierno mientras que la recompensa que los jefes del hampa ofrecían por su cabeza llegaba al millón de dólares. Sin embargo, una década después, el famoso mafioso consiguió rehacer su vida y volver a la legalidad. Henry Hill llegó incluso a convertirse en tertuliano del programa de radio de Howard Stern.