La industria musical, una trituradora para la salud mental de los grupos y artistas
Las presiones, la autoexigencia, la competitividad y la omnipresencia en las redes han provocado la renuncia de muchos músicos por culpa del estrés, la ansiedad o la depresión. Delaporte, Carmen Boza o Valeria Castro han antepuesto la salud mental a su carrera.

Madrid--Actualizado a
Dani Martín, Carmen Boza, Delaporte, Lola Índigo, Valeria Castro… Son solo algunos de los músicos que se han visto obligados a aparcar temporalmente su carrera, pero su popularidad ha visibilizado los problemas mentales que sufren: ansiedad, agotamiento, depresión, estrés... ¿Se ha convertido la industria —o, si lo prefieren, el sistema musical— en una trituradora para la salud mental de los artistas? ¿Cuáles son las causas? ¿Tienen remedio?
Delaporte acaba de publicar Somos Diablos (okgiorgio Remix), single del disco de remezclas que reinterpreta el álbum Déjate Caer, en plena gira de despedida. Su cantante, tras irse a vivir a un pueblo del Pirineo aragonés, anunció que necesitaba hacer un parón por culpa de las presión que ejerce el ansia de éxito, de las comparaciones y de una autoexigencia que termina enfermándote. Como ella, decía, muchos otros colegas, cuya salud mental es "desastrosa". ¿Por qué ha antepuesto Sandra Delaporte su bienestar y su salud mental a su carrera artística?
Sandra Delaporte: éxito musical y fracaso social
"No debería ni ser una opción, porque la pregunta denota que las prioridades como seres humanos están bastante desordenadas. Nos han vendido y se ha instaurado una especie de cultura del éxito donde ser famoso, tener dinero y poder, sentirse invulnerable, ser lo más y la mejor versión de ti misma, currártelo a muerte y autoexplotarte es un triunfo. Sin embargo, ahora mismo siento que más que éxito supone un fracaso social, porque lo más importante como ser humano —incluso como ser viviente— son las necesidades biológicas, o sea, el cuidado y tu bienestar físico, mental y psicológico", explica Alejandra de la Portilla, conocida como Sandra Delaporte y pareja artística del productor y teclista Sergio Salvi.
Sandra Delaporte: "La industria musical devora a seres humanos, porque ante todo los músicos somos eso"
"En cambio, que se nos venda como modelo de éxito lo que impera ahora —considerar como un ser superior a una persona que es famosa, que tiene poder o que ejerce de influencer— es un fracaso absoluto. Porque, encima, te venden que si te esfuerzas mucho y renuncias a lo más prioritario —tu salud física, emocional y psicológica— vas a ser feliz. La gente no lo piensa, pero es al revés, aunque todo eso ya ha penetrado en las películas y series, en las redes sociales y, en general, en la cultura, de modo que ahora es aún más heavy, Sin embargo, una carrera artística no es más importante que cualquier otra y, de hecho, algunas carreras están mejor pagadas", añade Sandra Delaporte.
La cantante madrileña alude a la precariedad de la profesión, de ahí que la sensación de que "solo lo consiguen unos pocos, o sea, los mejores", lleva a considerarlos "semidioses". Por ello, para ser "famoso, millonario y poderoso", se ha impuesto un modelo basado en el que "tienes que esforzarte mucho para conseguirlo", una meritocracia que a su juicio no existe. Entonces, para "vivir medio dignamente de esto y no ser un fracasado", debes "renunciar a tu salud psicológica, mental y física". De lo contrario, serás un looser. "Eso es lo que se vende y, encima, si fracasas parece que la culpa es tuya por preocuparte de cosas más prioritarias, como tu salud".
Sandra Delaporte se retrotrae en el tiempo, cuando una niña o una adolescente concibe el arte como "su manera de entender la existencia y el mundo". Entonces, "no pretende explotar su creatividad para tener éxito, sino que simplemente lo hace porque es su manera de vivir y de, precisamente, tener bienestar psicológico, físico y emocional, "lo que de verdad hace a un artista". Algo falla por el camino, aunque Delaporte ha convertido su música —con base electrónica y espíritu hedonista— en una vía de escape y sus conciertos, en una comunión disfrutona, placentera y bailonga. Pero la factura, a veces, es demasiado cara, por lo que la cantante apunta a un sistema que "no protege a la gente que trabaja en el arte" y a quienes le plantean por qué ha priorizado su salud mental a su carrera. "La propia pregunta es un fracaso como sociedad".
Jazz Rodríguez (Mourn): cuando te juegas tu dinero
Además de la competitividad del sector, la cantante y guitarrista de Mourn, Jazz Rodríguez, introduce otro factor que contribuye al deterioro de la salud mental: el riesgo económico y la incertidumbre que genera jugarse los cuartos. Costear la grabación de un disco, pagar el alquiler de una sala, esperar a que el concierto se llene, rebajar el caché o tocar por una miseria en un festival a cambio de visibilidad… "Eso afecta muchísimo, porque supone un dineral. Nosotras tenemos suerte, porque con el dinero de los bolos pagamos el disco, pero hasta ese momento no empezamos a cobrar: un sacrificio constante". ¿Compensa tocar por menos? "Eso te genera preocupación por el futuro, porque a lo mejor necesitas varios meses de conciertos para amortizar la grabación del álbum. Es una situación jodida: debes aprender a decir que no, aunque luego tengas menos visibilidad".
Jazz Rodríguez empezó a tocar con quince años, al igual que su hermana Leia, más joven que ella. Todavía no han cumplido los treinta y llevan toda la vida con una guitarra y un bajo en sus manos, si bien ha habido épocas en las que han dejado de publicar canciones y de girar. "Luego hemos tenido que volver a empezar desde cero. Si no estás ahí todo el rato y si no sacas nada, no existes, pese al currazo anterior. Eso resulta agotador", añade la artista catalana, quien alude también a las redes sociales como un trabajo más que implica una actividad continua. Además de currar para el enemigo, ¿cómo se gestionan la exposición y las críticas?
"Me resulta muy difícil mantener una constancia. A veces tengo energía para publicar un post, pero otras me olvido de que debo subir contenidos, lo que genera presión y un miedo constante a que no vaya nadie al concierto si no lo promocionamos. Me agobia mucho, porque ser constante me cuesta horrores, ya que es un trabajo extra", explica Jazz Rodríguez, quien subraya que a veces las comparaciones son inevitables. "¿Por qué a mí no me ha ido tan bien?, te preguntas. He llegado a silenciar perfiles para evitar comparaciones, aunque esa persona no tenga la culpa, pero me ahorro sentirme mal conmigo misma. O sea, me protejo".
Jazz Rodríguez: “Tienes que darlo todo y sacrificar muchas cosas por algo que te apasiona, pero con unas condiciones muy precarias”
Cachés bajos, giras extenuantes, falta de apoyo psicológico… "Tienes que darlo todo y sacrificar muchas cosas por algo que te apasiona, pero con unas condiciones muy precarias", añade la cantante de Mourn, que pese a su juventud publica el 14 de noviembre su sexto disco, Letra ligada. Hasta el punto de que Jazz Rodríguez ha tenido que alternar la música con trabajos alimenticios que, otro problema añadido, deben ser compatibles con el grupo. "Mi vida es hacer canciones y girar, pero luego no puedo ni alquilar una habitación e independizarme. Es bastante frustrante, porque al final solo trabajo y hago música, por lo que no tengo tiempo libre. Eso también te afecta como persona y te provoca pensamientos negativos: no lo voy a conseguir, no valgo nada, etcétera".
Raquel Sánchez (Los Jaleo): estrés y ansiedad
"Cuando Carmen Boza anunció que se retiraba, me impresionó mucho, porque siempre me ha parecido una mujer muy fuerte e imponente, una buena música y una persona con las ideas claras. Joder, si ella se echa para atrás, ¿qué coño está pasando?", se pregunta Raquel Sánchez, guitarrista de Los Jaleo, que marida el surf rock con la copla y acaba de publicar su primer disco, El Quebranto. "Aunque nosotros estamos unos escaloncitos por abajo, también notamos esa presión 360º de tener que estar en todos los espacios y controlarlo todo, lo que te vuela un poco la cabeza. Al final, te olvidas de lo esencial, hacer música y desarrollar tu creatividad y tu mundo interior, que se ven afectados", añade la guitarrista de la banda madrileña.
Raquel Sánchez: “Es muy triste que haya artistas y grupos muy válidos, con ideas tan buenas, que se vayan al garete porque todo se ha vuelto insostenible”
Un estado constante de estrés y ansiedad, sobre todo porque, al ser un grupo emergente, "te juegas más y recibes menos". ¿Cómo atraer al público para llenar la sala? "Hay que concienciarlo y cambiar sus modos de ocio. Y todo eso junto es lo que resulta más dañino y el principal síntoma de que una banda abandone su proyecto. Es muy triste que haya artistas y grupos muy válidos, con ideas tan buenas, que se vayan al garete porque todo se ha vuelto insostenible. Sin embargo, esos factores provocan que se pierda la esencia de lo que estás haciendo y te abandones a ti misma".
Circunstancias que minan la salud mental. "Cuando preparábamos nuestro disco, debería haber sido un proceso muy alegre. Sin embargo, yo quería que todo pasara, como si fuera un examen. Me fastidiaba que, con todo el tiempo, el esfuerzo y el dinero que estaba dedicando, al final me pudiesen la ansiedad y el miedo. No debería ser así, pero es horrible", recuerda Raquel Sánchez. "Parece que nos han puesto a todos a correr y el primero que llegue gana. Todo es una competición, algo asqueroso, la verdad. Lo esencial es estar a gusto con una misma, ser consecuente con tu movida y con tu discurso, tratar de ir enamorando a la gente y centrarte en ti, sin mirar a los lados".
Los miembros de Los Jaleo se dividen las tareas, aunque al final es inevitable que la necesidad de control provoca que se metan en el trabajo de sus colegas. "Eso te lleva a cuestionar a tus compañeros y a discutir más de la cuenta por cuestiones insignificantes, lo que no es sano, porque no se puede estar en todo. De hecho, precisamente para eso están los compañeros", concluye Raquel Sánchez, quien no ve una alternativa saludable para convivir con la industria musical, tal y como está planteado el sistema. "Ahora mismo creo que no existe, porque no hay nada sano".
Rosana Corbacho, psicóloga: el cuidado integral
Especializada en la industria musical, la psicóloga Rosana Corbacho también cree que esa posibilidad hoy en día es muy difícil. "Ha empeorado no solamente por el ritmo, las tendencias y los estilos, sino también porque ahora no se puede vivir de hacer música —o sea, de la venta de discos—, por lo que toda la economía ha virado hacia el directo. Eso ha causado que, además del trabajo que siempre habían hecho, actualmente tienen que desempeñar más tareas y de manera rápida, incluidas la promoción y la publicidad, pero sin la esperanza de ingresar dinero con sus discos".
Rosana Corbacho sostiene que los músicos deberían preguntarse cuánto tiempo les gustaría o estarían dispuestos a sacrificarse, porque el sistema les ha vendido mitos como el aprovechar la única oportunidad que los va a catapultar a la fama: un hit, un disco, una gira… "Sin embargo, nunca es suficiente. No pueden terminar los conciertos y relajarse, porque siempre hay algo más necesario para establecerse y consolidarse, aunque ese momento nunca llega". Por ello, para preservar la salud mental, la fundadora de M.I. Therapy aconseja que cuenten con un equipo a su alrededor que se preocupe "no solamente de vender y del producto, sino también de que los músicos estén bien, respetando sus límites y necesidades y procurando que descansen y tengan vida más allá de la música". Un equipo que garantice un "cuidado integral", al igual que un deportista de élite, por ejemplo, dispone de un entrenador, un fisioterapeuta, un psicólogo, etcétera.
Rosana Corbacho: “La razón principal por la que algunos abandonan la música tan jóvenes es que sufren muchísima presión de quienes los rodean. La única manera de descansar es dejarlo”
Porque, según ella, hay que desterrar otro mito inoculado recientemente a los artistas: un músico o una banda puede triunfar sin mánager ni sello discográfico, pues basta con subir una buena canción a internet para que suene la flauta. Incluso alcanzando cierto éxito, muchos grupos deciden retirarse, jubilarse o hacer un parón temporal. "La razón principal por la que algunos abandonan la música tan jóvenes es que sufren muchísima presión de quienes los rodean. Entonces, la única manera de descansar o de tener intimidad y privacidad es dejarlo", razona Rosana Corbacho, quien trabaja como terapeuta con músicos y otros profesionales del sector, además de impartir talleres en Spotify, Live Nation, Mad Cool, Primavera Sound, BIME, La Casa Encendida o la AIE.
Entonces, ¿cuál sería el segundo elemento aparte del equipo para preservar la salud mental?, se pregunta la psicóloga. "Pues poder conocer, expresar y mantener límites: cuidar el cuerpo y evitar el cansancio, tener vida personal y más allá del trabajo, buscar alicientes que los llenen ajenos a la música… Solo así podrán resistir a esa urgencia que va a venir desde muchos ángulos a lo largo de su carrera". Límites que hay que transmitir al otro, pero también aplicarse a uno mismo, porque si se dejan llevar por la competitividad lo pagará el cuerpo, el cerebro y las emociones. "Para recuperarse de una actividad tan intensa como una gira y luego ponerse a componer, es necesario recuperarse".
Sandra Delaporte: no a la autoexplotación
"Jamás nadie debería anteponer su salud mental a su carrera", insiste Sandra Delaporte, pese a que reconoce que"es algo sistémico y problemático" que afecta a muchos artistas "que estamos en una situación parecida", algo que "es muy doloroso de ver". ¿Cómo convivir, pues, con la industria sin hacerse daño? Precisamente, la cantante madrileña ha necesitado tomarse un respiro para "entender y encontrar la manera para poder vivir bien de la música bien y de manera coherente". Una profesión precaria a la que te dedicas todos los días, pero que solo te reporta un beneficio económico cuando actúas: "Das tu tiempo y tu arte a multinacionales como Spotify y Apple Music, que se quedan tu dinero y tu trabajo a cambio de prácticamente nada, porque incluso les tienes que hacer la pelota para que te pongan en playlists".
Sandra Delaporte: "No tolero el discursito del fracaso, de la meritocracia y de la artista brillibrili que dice que todo es maravilloso"
Así, parece que "el artista es el último de la fila y que sus necesidades son lujos o debilidades emocionales, cuando en realidad son necesidades biológicas, como dormir, tener una vida personal, quedarte embarazada sin ver peligrar tu carrera y tus ingresos, poder eh bueno, vivir como cualquier persona dignamente y no autoexplotarse". Sin embargo, sucede lo contrario, porque la industria lo presenta como algo dulce, "con tanta gominola y purpurina", mientras que muchos artistas exitosos venden que "si te esfuerzas y te exiges mucho, lo conseguirás", lo que impide ver con claridad la precariedad del sector.
Además, critica Sandra Delaporte, la industria "prioriza y se lucra a través de la inteligencia artificial y no de artistas reales, como sucede con muchas playlists generadas con IA por las mismas plataformas de streaming, que reciben de vuelta ese dinero, lo que deja a muchos artistas en la calle". O sea, "nos venden que todo es brillo", mientras los músicos se someten a unas condiciones miserables para tratar de "sacar adelante sus proyectos para poder vivir dignamente", denuncia la artista, quien no ve con buenos ojos la idealización del artista.
"Yo todavía no he encontrado la manera de vivir de esto de una manera que me haga bien. Por eso también paro, porque llevo diez años en esta rueda. He hecho lo posible, lo imposible, he enfermado, he estado con depresión, con ansiedad, con nódulos y con problemas físicos serios", asegura Sandra Delaporte. "Lo he dado todo literalmente: mi vida, mi tiempo, mi existencia, el cien por cien de mí y solo he ahorrado el dinero que me permite parar un año", añade la cantante, quien no tiene una respuesta para hacer frente a un sistema "que devora a seres humanos, porque ante todo somos eso".
Por ello, ante un sector en el que no se siente protegida y apenas se sobrevive, donde escasos artistas manejan cifras millonarias al tiempo que refuerzan el discurso de que "todo es maravilloso y que para tener éxito hay que tragar con todo", Sandra Delaporte se ha plantado. "He llegado a un punto en que ya no tengo nada que perder. Mi mayor valor es mi arte y he decidido dejar de ser sumisa y de regalar mi trabajo para no ganar nada y, encima, que otros lo exploten y se lucren a través de lo que yo hago". Por ello, aboga por "hacer lo que de verdad tiene sentido para mí, algo responsable, tierno, humano y vulnerable, con un público alineado con este discurso, no con gente que escucha música sin alma".
"Lo más grande que puedes hacer por el mundo es empezar por lo que tú sí puedes controlar. Y yo tengo pleno control sobre mi arte, que pienso proteger con uñas y dientes, sobre todo porque ya no tengo nada que perder, o ya lo he perdido durante estos diez años, por eso digo basta. Y si tengo que trabajar paralelamente en otra cosa para poder pagar el alquiler, pues lo haré. Seguiré creando, porque es lo que sé hacer mejor, pero no pienso seguir tolerando ese discursito del fracaso, de la meritocracia y de la artista brillibrili que dice que todo es maravilloso y que si tienes éxito y poder te lamerán el culo, porque porque vales tú y los demás no, porque tú mereces más dinero y los demás no", concluye Sandra Delaporte. "No puedo con ese discurso de la idolatría y del fenómeno fan: es un cáncer social".
Eme DJ: imagen de éxito y estado de ánimo
Marta Fierro, conocida como Eme DJ, analiza las consecuencias de la "sobreexposición constante" en las redes sociales y de las identidades —o aparentes estados de ánimo— digitales. "La industria te obliga a estar siempre ofreciendo una imagen de éxito para que te siga más gente y te contraten más, cuando a lo mejor no es verdad o no te encuentras bien. Tienes que aparentar que puedes con todo y eres exitoso. Y la gente entiende el éxito como que estar siempre tocando, colaborando y haciendo cosas". Sin embargo, reconoce Marta Fierro, "a veces no es verdad, porque estás aislada en tu casa hecha una puta mierda, pero sigues alimentando las redes para simular que estás activa. Tiene que parecer que lo estás petando, cuando a lo mejor no paras de hacer llamadas para que te den curro".
Eme DJ: "Tienes que aparentar que puedes con todo y eres exitosa, cuando a lo mejor estás hecha una puta mierda"
Marta Fierro, elegida en tres ocasiones como mejor DJ nacional por la revista Rockdelux, cree que la manera saludable de convivir con el sistema pasa por la empatía, lo que permitiría "entender" a los artistas, considerados más un "producto" que un "talento" que "ya no resulta rentable", según ella. "A la industria, más que el talento, ahora le importa la imagen que proyecta un artista, una banda o un DJ, así como sus contactos y lo bien que se relacionan. Así, quedan aparcados la obra y el virtuosismo, o sea, hay menos mensaje y más show", critica la Eme DJ, quien ha remezclado a numerosos artistas y pinchado en los principales clubes y festivales de España.
Precisamente, Rosana Corbacho también considera negativa esa omnipresencia en las redes, que lleva a difundir "absolutamente todo lo que haces", lo que resta tiempo para la vida privada. "Hay que tener intimidad, tiempo para vivir, para crear, para recuperarte y para evaluar lo que quieres". Antes de ejercer como psicóloga, había trabajado en varias discográficas británicas y en una agencia de contratación española, donde fue testigo de los efectos en la salud mental en los artistas y en otros profesionales del sector. De aquella experiencia y de la terapéutica ha llegado a una conclusión: la importancia de las relaciones interpersonales de calidad. "Puede ser una pareja, las amistades o la familia, pero es positivo tener fuertes vínculos con personas que te quieren por quién eres y no por lo que haces".
Rosana Corbacho: "Hay que tener fuertes vínculos con personas que te quieren por quién eres y no por lo que haces"
Hay más factores que aumentan los niveles de estrés, provocan el burnout (síndrome del trabajador quemado) y, al final, llevan a algunos músicos y demás profesionales a abandonar sus carreras, como "desconectarnos del sentido y del propósito". Es decir, "cuando el propósito es solamente vender, puede hacernos sentir que estamos desconectados del sentido, y para poder reconectar con ese sentido hace falta ver quién soy, qué es lo que me hace sentir conectada, presente y aportando algo. Puede que eso tenga que ver con lo que haces en la música o en tu tiempo libre, si dispones de él. En resumen, conectar con el sentido, ya sea dentro o fuera de la carrera, es muy importante para poder mantener ese equilibrio y durar muchos años en activo".
Mourn y el machismo que sufren los grupos de chicas
Finalmente, no podemos olvidarnos de otras cuestiones que también pueden contribuir a minar la salud mental. Mourn es una banda de chicas y, pese a su gran experiencia en un corto período de tiempo, sus componentes han sufrido el machismo. Jazz Rodríguez cree que el desgaste emocional y la presión mediática se viven de forma distinta por ser mujer. "Si tienes éxito, no es por mérito propio, y llegas a escuchar: Si no fueran tías, no habrían triunfado". También entra en juego la competitividad y la rivalidad, a veces construida desde fuera. "A nosotras nos compararon con otros grupos de chicas de un modo muy tóxico. Nos pasó con Hinds, a quienes nos enfrentaron. Si no estuvieran buenas, no tendrían éxito, argumentaban algunos. Eso no lo he visto entre grupos de chicos".
Jazz Rodríguez (Mourn): "Si un grupo de chicas tiene éxito, dicen que no es por mérito propio"
"Además, en los conciertos el trato de los hombres —desde técnicos a promotores, pasando por miembros de otras bandas— es diferente. Cuando me ven, piensan que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Ahora me pasa menos, aunque hace diez años me trataban como si fuera una niñata. Y si te enfrentas o te impones ante actitudes machistas, te llaman loca: Qué exagerada, solo te estaba ayudando. Si se lo cuento a mis compañeras, ellas me entienden, pero un hombre de nuestro entorno, no. Ni siquiera puedes llorar a gusto en la furgo", concluye Jazz Rodríguez, quien también ha tenido que lidiar con otras críticas sin sentido.
Por ejemplo, Leia y ella son hijas de Ramón Rodríguez, líder de la banda The New Raemon, que acaba de presentar el disco Ocurrimos Lejos. Tener a un padre melómano en casa es un lujo, aunque ellas valoran más su "apoyo emocional", pero la respuesta de los críticos sin fundamento hace daño: "Te va bien porque eres una niña de papá". Otras veces, las propias decisiones artísticas también pueden provocar inseguridades y miedos. En Letra ligada, por primera vez cantan en castellano, por lo que podrían sentirse más vulnerables. "Aunque necesitaba ser escuchada, nos ha generado cierta presión y ansiedad. Hay expectación: ¿será mejor o peor? Eso sí que me preocupa".
Raquel Sánchez: "Nos han puesto a todos a correr y el primero que llegue gana. Todo es una competición, algo asqueroso"
"Cuesta más escribir en castellano, porque las frases son más largas y hay que darle más vueltas. Mientras componía el disco temía que las letras sonasen estúpidas. Eso te genera mucha autoexigencia, pero estoy contenta con el resultado. Ahora, ¿qué opinará la gente?", reflexiona la cantante y guitarrista catalana, quien cree que los sellos discográficos, los managers, los promotores y las instituciones públicas tienen que mimar la salud mental de los artistas.
"Debería haber un acompañamiento real. Ellos tienen su trabajo, aunque hay que buscar un punto en común para encontrar soluciones. Sin embargo, a veces tienes que solucionarlo tú y apañarte. Pensemos en las redes sociales: ¿por qué no compartimos el volumen de trabajo como un equipo más humano y menos empresarial?", concluye Jazz Rodríguez. Aunque lo deja para el final por obvio, la psicóloga Rosana Corbacho recuerda que, además de todas las pautas anteriores, siempre es necesario comer sano, realizar una actividad física (yoga, deporte, ejercicio, etcétera) y dormir bien. O sea, que el sueño de tu vida no se convierta en una pesadilla.












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