Premios grandes, público pequeño: Tony Grox y Lucycalys ganan un Benidorm Fest sin pasaporte a Eurovisión
RTVE blinda el relato de un festival con identidad propia, pero con mínimos históricos en audiencia.

Madrid-
La edición que concluyó este sábado fue la primera sin billete a Viena y, precisamente por eso, la más expuesta: tanto la organización como Jesús Vázquez han defendido públicamente la idea de un Benidorm Fest con entidad propia. Tras la primera gala, el certamen pareció respirar con cierto margen, liberado del corsé eurovisivo; pero el golpe de realidad llegó con la audiencia —la más baja en la historia del festival—, que convirtió esa "autonomía" en una pregunta incómoda: ¿puede sostenerse el formato cuando deja de ser una antesala?
El dúo gaditano formado por Tony Grox y Lucycalys se alzó con la victoria gracias a su tema T Amaré, una fusión de flamenco y electrónica que conectó con el televoto y el jurado demoscópico y sumó 166 puntos en total, apenas superando por 22 puntos a ASHA, segunda clasificada, y a Rosalinda Galán en tercer lugar. Los intérpretes y los compositores del single recibieron el premio económico por valor de 100.000 y 50.000 euros, respectivamente. También el Premio Univisión, que les abrirá puertas en Miami para proyectos futuros. ASHA, por su parte, recibió el Premio Spotify que le permitirá grabar un single en Estocolmo.
Las audiencias del arranque bajaron por primera vez del millón de espectadores, con 850.000 de audiencia media. Aun así, y como se esperaba un mayor descalabro en audiencias, la primera gala del festival -la primera semifinal- salvó las cifras y dio un respiro a RTVE, antes de la segunda semifinal, que subió ligeramente la marca, hasta los 857.000 espectadores. De todos modos, la final se ha desinflado sin el gancho de Eurovisión y ha sido la menos vista de la historia con 1.085.000 de personas.
Una declaración de intenciones
La presente ha sido una edición repleta de crítica social y guiños políticos. La deriva la inició Inés Hernand en la primera semifinal, cuando recordó el valor del premio económico que recibiría el ganador del Benidorm Fest. Nada más y nada menos que 150.000 euros en total, "lo que vendría siendo la entrada de un piso… Hace cinco años", apostilló la presentadora. En la segunda semifinal volvió a hacer un guiño tras la actuación de Funambulista: "Sobran gilipollas… Por eso hay que ir a votar", evocando el título de la canción del grupo liderado por el murciano Diego Cantero.
También quiso manifestarse la cantante de la banda Kitai, ganadores de la primera gala, cuya cantante se posicionó abiertamente contra la ultraderecha en sus declaraciones tras la actuación: "Que el amor no os dé miedo". Y apostilló: "Lo único que nos da miedo últimamente es esta ola de nostálgicos, como se hacen llamar, que intentan volver a una época que ya no nos corresponde, y que nos ha costado mucho llegar hasta aquí".
También ha dejado un aprendizaje importante la ausencia de Luna Ki durante la votación de los concursantes que pasaban a la final. En pleno conteo de votos, Jesús Vázquez anunció, ante la audiencia y los asistentes al Palau, que la cantante había tenido que ausentarse. Al día siguiente, su equipo de representación publicó un comunicado en el que explicaba que la artista sufrió un episodio de ansiedad que requirió atención inmediata y su retirada del foco público. "Detrás de la artista que se sube al escenario hay una persona sensible; la salud y el bienestar emocional de Luna están, y estarán siempre, por encima de cualquier compromiso profesional o espectáculo", expresó Glass Agencia.
Un hueco para la nostalgia
Desde el guiño al pasado musical de Jesús Vázquez, con el que Javier Ambrossi ha bromeado durante todo el festival, hasta algunas de las artistas invitadas, como Paloma San Basilio o Luz Casal: la nostalgia ha jugado un papel fundamental en esta edición del Benidorm Fest.
Quizás porque el concurso ha cumplido su quinta edición con RTVE temiendo sus peores datos de audiencia ante la retirada de Eurovisión. Tal vez porque la pública celebra su 70 aniversario este 2026, tal y como comentó Roberto Santamaría, director de Radio Nacional de España y portavoz del jurado popular del certamen durante las galas de selección.
Lo cierto es que, en un contexto nada favorable para los eurofans españoles, Televisión Española ha construido una oferta fuerte vinculada a un clima melancólico, para hacer frente a la falta de visibilidad que experimentará debido a su ausencia en Viena. Y aunque los datos no han acompañado, el formato que nació con la vocación inspiracional de alcanzar a San Remo ha logrado mantenerse en el que, quizás, ha sido el año más difícil de su historia.

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