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Papá se lo pasa pipa con la consola

Los mayores se apuntan al deporte en el salón de casa con la Wii Fit y descubren los beneficios para su salud

JAUME ESTEVE

Hasta hace bien poco, el colectivo de las madres había sido uno de los grandes enemigos de las videoconsolas o, por lo menos, de sus jugadores. Que sus hijos no estudiaban, que con la tele ocupada no podían ver sus programas favoritos… En Nintendo tuvieron en cuenta el dicho que dice que más vale unirse al enemigo si no se puede con él, y con Wii Fit lo consiguieron.

No hay cifras de ventas oficiales, así que preguntamos a un dependiente de un centro madrileño y asegura que en poco más de una semana vendieron las 700 unidades que tenían y que un 60% era gente de 40 o 50 años. “Cuando mi padre se enteró que iba a salir un juego para hacer ejercicio me pidió que se lo dejara probar”, explica Alberto Corral, usuario que ha visto a toda su familia atrapada por el deporte en casa. Otro ejemplo más: María AmeliaVidal, residente de Barcelona de 61 años, le pidió a su hijo que le dejara ejercitarse en cuanto supo lo que había comprado. “Es muy divertido, pero te quedas muerta. Tengo un dolor de caderas…”, dice tras la prueba del hulla-hoop.

Pepa Jiménez y Herminia Illalta, una malagueña y una barcelonesa de 45 y 44 años, respectivamente, tuvieron la Wii Fit como regalo del día de la madre. Ambas coinciden en señalar que el método de entrenamiento les ha servido tanto para “entretenerse” como para “perder peso”. Pero no todo va a ser satisfacción entre el nuevo público de los videojuegos. Ignacio Barbado, madrileño de 61 años, admite que el juego no le convence: “La tabla a veces no hace caso a mis movimientos”. El doctor Ángel Durántez, especialista en medicina para la educación física y el deporte, hace hincapié en las bondades de un producto que sirve “para alguien que tiene 45 o 65 años”. Lo importante para subirse a la tabla es “estar sano y tener sentido común al afrontar los ejercicios”. Durántez asegura que estos ejercicios son beneficiosos para jugadores mayores, porque “trabajan el equilibrio, que a estas edades es muy importante”. Además, a partir de los 65 años es primordial combatir la pérdida de masa muscular, por lo que “los ejercicios de tonificación son muy importantes”, dice.

¿Pero no son contraindicados para un público de edad avanzada? Durántez lo desmiente rotundamente: “Son los ejercicios más flojos que se pueden hacer, porque sólo entra en juego el propio peso del usuario, no se le añade ninguna carga adicional”.

Ante la salida de Wii Fit, la competencia afirma que no cambiará su estrategia. Fuentes de Microsoft señalan que su objetivo es “llegar al mayor número de público posible a través de los mejores contenidos”, y aseguran que su estrategia inicial se basó en atraer al jugador habitual. “Nuestro objetivo era el público de 14 a 28 o 35 años. Ahora ya hemos ampliando la edad a la que nos dirigimos, tanto por arriba como por abajo”.
Según cuentan, la gallina de los huevos de oro, es decir, el juego que convoca a todos los sectores, es el GTA, “que ha vendido 500 millones de unidades y rompe barreras públicas”. También hablan de algunos juegos de plataforma on-line, destinados a públicos mucho más amplios.

En Sony recuerdan que su periférico Eye Toy fue el primero que permitía hacer ejercico y que implementaba la interacción entre el movimiento del cuerpo y el software. Y aunque no se quieren “comparar a Nintendo”, aseguran que con programas como Sing Star o Guitar Hero también se están ocupando de una franja de usuarios que no tenía pensado llegar a los videojuegos.

Desde Nintendo España no se quieren dar cifras de venta aunque aseguran que el juego está agotado. Insisten en que no han creado el juego para ningun sector de población determinado. “Wii Fit es un producto destinado a todos los públicos y a todas las edades, de la misma manera que Wii está destinada al público más mayoritario posible”, confirman fuentes de la compañía.

Ahora que mamá juega a la consola, que papá baja kilos en el saloncito entre las fotos familiares y el tresillo, quizá haya llegado el momento en que los hijos se busquen otra forma de ocio en casa.