Este artículo se publicó hace 2 años.
Receta de risotto bianco

El risotto bianco es una de las recetas más sencillas dentro de la gama de estos fabulosos arroces italianos que llamamos los risottos. Tan sencilla y económica que puede convertirse en un primer plato estupendo para aquellos días en los que no quieres complicarte mucho la vida o si tienes pocos ingredientes en la nevera.
Con apenas caldo, queso, cebolla y vino blanco, sale un arroz espectacular, que también puede servirte de acompañante para otros platos más elaborados (por ejemplo, carne guisada o pescados).
Como en todos los risottos, deberás trabajarlo poco a poco, removiendo constantemente mientras el cereal absorbe el caldo caliente. El vino blanco sirve para aromatizarlo, lo mismo que las verduras (se le echa, por ejemplo, un poco de apio y ajo).
Una vez el arroz esté al dente, se añade la mantequilla y el queso, y se remueve de nuevo hasta que adquiere su característica textura melosa. Recuerda servir el risotto bianco inmediatamente, de lo contrario puede estropearse.
Risotto bianco
400 gr. de arroz Arborio o Carnaroli
1,5 litro de caldo de pollo o vegetales (caliente)
150 ml de vino blanco seco o cava
2 ramitas de apio
1 cebolla grande finamente picada
2-3 dientes de ajo picados
60 gr de mantequilla
Aceite de oliva virgen extra
90 gr de parmesano rallado
Sal y pimienta al gusto
Perejil fresco picado (opcional, para decorar)
Prepara el risotto:
Calienta el caldo en una olla y mantenlo caliente a fuego bajo.
En otra olla grande, derrite una cucharada de mantequilla a fuego medio, mezclada con un poco de aceite de oliva virgen extra.
Agrega la cebolla picada, el apio y el ajo, y cocina hasta que estén transparentes y blandos, a fuego suave.
Añade el arroz y remueve para que se impregne bien con la mantequilla y las verduras, cocinándolo por unos 2 minutos.
Vierte el vino blanco sobre el arroz y cocina, removiendo constantemente, hasta que el vino se haya absorbido por completo.
Comienza a agregar el caldo caliente, un cazo cada vez, removiendo constantemente y esperando a que el arroz absorba el caldo antes de agregar más. Esto llevará aproximadamente de 18 a 20 minutos. No debes parar de remover y el arroz debe quedar al dente.
Una vez que el arroz esté cocido, retira la olla del fuego. Agrega la mantequilla restante y el queso parmesano rallado.
Remueve hasta que la mantequilla se haya derretido y el queso se haya mezclado completamente. Ajusta con sal y pimienta al gusto.
Sirve el risotto inmediatamente, espolvoreado con perejil fresco picado o cebollino.
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