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Sant Jordi La diada de Sant Jordi recupera en Catalunya el ambiente festivo y masivo a pesar de la inestabilidad meteorológica

Un inicio matinal lluvioso y tormentas intermitentes no ha frenado la aglomeración de gente en las calles del centro de Barcelona donde se concentran los tenderetes de venta de libros reviviendo la estampa pospandemia. La capital catalana retoma el pulso del Sant Jordi del 2019 con la venta de rosas por toda la ciudad. En algunas ciudades y pueblos la previsión de lluvia ha aconsejado trasladar las actividades al interior de grandes equipamientos.

a escritora María Dueñas posa para una foto mientras firma ejemplares de sus libros en el Paseo de Gràcia con motivo de la celebración de Sant Jordi en Barcelona este sábado.
La escritora María Dueñas posa para una foto mientras firma ejemplares de sus libros en el Paseo de Gràcia con motivo de la celebración de Sant Jordi en Barcelona este sábado. Marta Pérez / EFE

Sant Jordi vuelve a ser Sant Jordi en Barcelona y en toda Catalunya. Y eso a pesar que la meteorología no lo está poniendo fácil. La capital catalana amanecía esta mañana con un telón de lluvia no demasiado intenso pero persistente. Y con la consecuente incertidumbre y muestra de preocupación reflejada en la cara de los muchos libreros, responsables de editoriales, floristas y centenares de personas vinculadas a las muchas paradas y tenderetes de libros y rosas repartidos por toda la ciudad y que empezaban los trabajos de montaje.

Pero una frágil tregua meteorológica a partir de las nueve de la mañana, con tímidos momentos soleados, ha activado como un muelle la salida a la calle de los primeros barceloneses que han empezado a llenar las calles, especialmente las del centro, recordando la estampa anterior a la pandemia y recuperando el ambiente festivo y masivo que se había perdido desde 2019. Aunque algunas rachas de viento han complicado en algún momento la situación estropeando algunas de las grandes carpas de venta de libros ubicadas en la zona central de Sant Jordi, al entorno del passeig de Gràcia. Y una tormenta hacia mediodía ha roto esporádicamente el buen ambiente vivido durante buena parte de la mañana, con descarga de granizo incluida que ha provocado algun desperfecto en los tenderetes, aunque ha sido breve.

Se han empezado a llenar las calles recordando la estampa anterior a la pandemia y recuperando el ambiente festivo y masivo que se había perdido desde 2019

En Catalunya hay muchas ganas de Sant Jordi después de dos años de celebración nula o muy restringida y fuera de la tradicional fecha a causa del coronavirus. No en vano Sant Jordi es sin duda la fiesta de carácter más popular y participativa que existe. Y se nota en las calles, repletas de gente con libros y rosas en la mano, paseando y mirando los estands de las librerías y editoriales. Siempre a la búsqueda de algún escritor o escritora famosos que convierten una vez más Barcelona en la ciudad del planeta con más autores por metro cuadrado por un día. Eso sí, este año con mucho paraguas bajo el brazo por si acaso, ya que los chubascos han ido apareciendo con intensidad en momentos cortos y puntuales.

La 'Superilla de Sant Jordi' concentra la actividad en Barcelona

La afluencia de gente ha sido constante durante la matinal de este Sant Jordi de 2022 en la zona estrenada en Barcelona para concentrar las carpas de ventas de libros, la llamada 'Superilla de Sant Jordi'. Un grueso de calles entorno a la céntrica vía barcelonesa del passeig de Gràcia que se han cortado al tráfico para que la gente pueda pasear sin concentraciones ya que Sant Jordi es una fiesta muy masiva y se considera una buena medida de prevención pandémica. Aunque este es el primer Sant Jordi sin ninguna limitación o restricción. Lo cual no quiere decir que no se haya visto mucha gente, especialmente la mayor, con la mascarilla puesta, sobre todo al entorno de los tenderetes de libro donde se agolpan muchas personas interesadas en consultar y escoger alguna opción literaria para consumo propio o para regalar.

La valoración de esta nueva ubicación se tendrá que hacer al final del día, pero ha tenido una buena recepción de los primeros visitantes. Aunque también ha habido quejas de pequeñas editoriales y librerías disconformes con la ubicación que la organización les ha asignado.

Una vez fuera de esta zona y bajando hacia el mar cruzando la plaça Catalunya, la Rambla es otro punto neurálgico de la fiesta en Barcelona. En este caso reservado para las paradas de rosas y libros de un amplio espectro de entidades de la más diversa índole. En este caso de las que corresponden a los barrios del centro de Barcelona como el Raval o el Gòtic. También las Ramblas concentran esta mañana un gran ambiente popular, en este caso combinada con la presencia de muchos turistas que paseaban con mirada entre atónita y satisfactoria una fiesta que transmite muy buenas vibraciones. Muchos de ellos también con la rosa en la mano. Y es que Barcelona ha recuperado esta primavera una masiva afluencia del numeroso turismo que tenía la ciudad antes de la pandemia. Las paradas de entidades y colectivos diversos vendiendo rosas con fines recaudatorios para sus actividades se han vuelto a ver por todos los barrios de la ciudad aunque de forma más diseminada que la concentración de la Rambla.

En Girona se ha decidido montar los estands en el recinto ferial viendo la previsión del tiempo

En otras ciudades y pueblos de Catalunya no han tenido tanta suerte y la lluvia ha sido más intensa. Por ejemplo en Girona se ha decidido ya de entrada montar los estands en el recinto ferial viendo la previsión del tiempo. Y en la zona norte de los Pirineos, en ciudades como la Seu d'Urgell, los libreros han tenido que refugiarse en zonas cubiertas por la tormenta que ha caído durante una parte de la mañana. Muchos municipios han optado por mantener las actividades al aire libre, eso sí con planes alternativos previstos para trasladar la fiesta a cubierto en caso de lluvia.

Aragonès y Colau subrayan una jornada de cultura y cohesión social

En cuanto a los actos institucionales de Sant Jordi, el president de la Generalitat, Pere Aragonès, ha celebrado desde el Palau de la Generalitat, que la ciudadanía pueda volver a salir a la calle después de dos años de "anormalidad" por la pandemia. Este es un día, ha dicho, de cultura, "de amor por la literatura y por la lengua catalana". "Este día nos cohesiona como país", ha asegurado el president, que ha subrayado que también sirve para "poner en valor la extraordinaria cultura catalana y para reivindicar la lengua catalana como lengua de cohesión, capaz de ofrecer una literatura y una cultura al máximo nivel de otras culturas del mundo".

Ada Colau ha recordado que Sant Jordi es una fiesta "de casa" que representa valores como "la convivencia, la libertad, la paz, la cultura o la democracia"

En cuanto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha recordado en el acto celebrado en el Saló de Cent con escritores y escritoras que Sant Jordi es una fiesta "de casa" que representa valores como "la convivencia, la libertad, la paz, la cultura o la democracia". En este sentido, ha insistido en que la ciudad lo celebra con "máxima alegría", después de más de dos años de "sufrimiento, restricciones y limitaciones sociales". "Es el primer Sant Jordi sin mascarillas ni restricciones en la primavera más esperada", ha dicho.

Colau también ha puesto en valor el estreno de la 'Superilla literaria' en Barcelona, que permitirá disfrutar de la jornada "con las calles más pacificadas, menos humo y menos coches". Así, ha subrayado que esta jornada toca celebrar "que estamos juntos, vivos, y contando con la cultura como una de las principales herramientas para hacer frente a los retos que tenemos por delante".

La alcaldesa ha estado acompañada este año por la vicepresidenta segunda del Gobierno español, Yolanda Díaz, que ha acudido por primera vez a la capital catalana para celebrar la fiesta. "Es un regalo", ha señalado, "las calles con libros, rosas, lenguas diversas y culturas diversas... es un hecho maravilloso que transforma la vida y la gente".

Se palpa en la calle que la gente ha decidido en Catalunya que este año vuelve a haber un Sant Jordi de los grandes llueva o truene

Díaz también ha afirmado que disfrutará mucho y que celebraciones como estas marcan "el camino a seguir". "Trabajar por un país plurilingüe, pluricultural, con muchas fiestas y encuentros como éste", ha deseado, afirmando que es muy importante que la gente pueda disponer de libros: "Nos hacen libres", ha concluido.

No cabe duda que los actos institucionales concentrados en el Palau de la Generalitat y en el Ayuntamiento de Barcelona han formado parte también de la matinal de Sant Jordi. Con la participación de políticos, representantes de la sociedad civil y escritores y escritoras. Pero a pesar de su relevancia estos actos más restringidos no reducen lo verdaderamente importante de la diada de Sant Jordi, una fiesta que tiene a la gente como única protagonista. Y se palpa en la calle que la gente ha decidido en Catalunya que este año vuelve a haber un Sant Jordi de los grandes llueva o truene.