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La SGAE, de nuevo con las espadas en alto

Un sector pide rechazar las cuentas del primer ejercicio de gestión de Antón Reixa en la asamblea general de socios de este jueves

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Menos de un año ha durado la paz en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), entidad en la que, ante la asamblea general de socios del próximo jueves, se encuentran de nuevo las espadas en alto, con un sector que pide rechazar las cuentas del primer ejercicio de gestión de Antón Reixa.

Hace un año el clima era muy diferente y la asamblea general de socios, la primera celebrada bajo la presidencia de Reixa, que entonces llevaba sólo dos meses al frente de la entidad, refrendó casi por unanimidad (un 98,53%) las cuentas correspondientes a 2011, ejercicio en el que la entidad perdió 4,6 millones de euros.

La SGAE parecía unida ante las medidas de regeneración que debían afrontarse para pasar página a los acontecimientos registrados hace ahora dos años tras la detención de varios de sus exdirectivos, entre ellos Eduardo Bautista, en relación a la investigación que todavía sigue la Audiencia Nacional sobre un supuesto desvío de fondos de la entidad.

Pero desde hace unos meses la situación a cambiado: el detonante parece ser una carta que Antón Reixa envió a los socios advirtiendo de supuestas infracciones en el reparto de los derechos de televisión en relación a la llamada 'ejecución humana secundaria' con la que se conoce a 'los instrumentistas que, de forma inaudible, se adivinan en los magazines televisivos y los espacios de azar y otros servicios en las madrugadas'.

Según el presidente de la SGAE, en la lista de compositores con mejores ingresos del año pasado aparecen en primer lugar 'una creciente nómina de autores (reales o presuntos) con nombres absolutamente desconocidos para el gran público', lo que resta ingresos a los demás socios.

Poco después, el consejo de dirección de la SGAE aprobó abrir diligencias previas informativas contra 11 socios para concretar si había infracciones que dieran lugar a incoar sanciones y acordó corregir el reglamento de reparto de los derechos que genera la música de las televisiones.

Una carta que levantó ampollas y que ha provocado un 'terremoto' en la entidad, empezando por su plural junta directiva, en la que hay miembros que se han mostrado contrarios a la iniciativa.

Las críticas suscitadas por este asunto hicieron que a principios de abril el presidente de la SGAE se sometiera a una moción de confianza que él mismo había planteado ante la junta directiva de la entidad y que superó por 27 votos a favor frente a 10 en contra y 2 abstenciones.

Desde hace diez días y calentando motores para la asamblea general del próximo miércoles, se han desarrollado asambleas autonómicas en los últimos días, donde ya se han escenificado tensos debates en los que miembros de la junta directiva como José Miguel Fernández Sastrón, rival de Antón Reixa en las elecciones a la presidencia, han cuestionado su gestión y las cuentas de 2012.

Unas cuentas que, según el informe de gestión que Reixa expondrá ante los socios, reflejan unas pérdidas de 1,8 millones de euros.

Un año difícil en el que, según Reixa, había que compensar a través del reparto las reducciones en el cobro de derechos, de la inversión publicitaria en televisión y radios privadas, de la venta de soportes, de los ingresos de las salas de exhibición y del 'desastre' por la remuneración en copia privada (un -79,1 %), lo que ha supuesto un descenso en los ingresos comerciales de 268,2 millones de euros, un 16,2 % menos.

Reixa destaca el esfuerzo realizado para repartir los derechos que se encontraban pendientes de identificación lo que, junto a la contención del gasto, ha hecho que se reparta más entre los socios.Contra estas cuentas se ha posicionado la denominada Plataforma Asamblea, socios que piden el voto negativo al balance de Reixa.

También la Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM) ha criticado este balance destacando 'el descenso de la recaudación en 53 millones de euros y el encarecimiento del funcionamiento de la entidad, que ha pasado de 60 millones a 80 millones de euros'.