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Y Santander salió ardiendo

Jesús Ruiz Mantilla prende fuego a la capital cántabra en su última novela, ‘Ahogada en llamas', que narra el devenir de una familia marcada por las tragedias que sacudieron la ciudad en la primera mitad del siglo XX

LUCÍA VILLA

De la violenta explosión del vapor Cabo Machichaco en 1893 al incendio que arrasó Santander en 1941. Son los dos acontecimientos históricos que ponen principio y final a la última novela del periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla, Ahogada en llamas (Planeta, 2012). ¿Y en el medio? En el medio la trama no menos incendiaria de los Martín San Emeterio, una familia marcada por las tragedias que sacudieron la ciudad, las tensiones políticas previas a la proclamación de la II República y el estallido de la Guerra Civil y donde caben todos: el patriarca renacido, un cura impío, la temible madrastra y el hijo pródigo.

Ruiz Mantilla enciende la mecha, prende fuego a la capital cántabra y la convierte sin discusión en principal protagonista del relato. 'Santander se ha ganado su calma después de una historia trágica, marcada con sangre. Quería que tuviera su novela, que no la tiene, o que si las tiene no están a la altura de su épica', dice el autor.

Porque aunque no se nombra ni una sola vez, Santander aparece por todos lados. Con nombres y apellidos en sus calles, monumentos y personalidades, con el carácter de sus personajes más populares, con la identidad de su vocabulario, sus dichos y sus manías... una reiterada manía por el estado del tiempo y su meteorología cambiante. 'Desde fuera no entienden esa relación enfermiza que tenemos con el tiempo', explica Mantilla, que como buen santanderino lleva su obsesión hasta la última palabra: 'Llovía', concluye el final, quién sabe si para apagar tanto fuego previo.

Pero que no se sientan excluidos los foráneos de esta ciudad o los perezosos ante novelas de un tiempo, el final del siglo XIX y primera mitad del XX, aparentemente alejado de la realidad actual. Ahogada en llamas trasciende las barreras de lo local y lo temporal -'El gran reto es que siendo escrita aquí, toque el corazón de cualquier persona en el mundo', reconoce el escritor- esbozando las divisiones políticas entre las dos españas, para terminar reivindicando una tercera.

'Santander se ha ganado su calma después de una historia trágica' 

'Yo creo en esa España dialogante, tolerante, en la que cree Diego Martín [personaje principal de la trama] y por la que pena Diego Martín, porque ve que es imposible. Por ese camino habría que seguir, pero eso no quita para que seamos justos con las deudas que tiene este país con los perdedores, que tengamos que enterrar a nuestros muertos con el respeto que deben ser enterrados y que no tengamos que avergonzarnos ni temer nada, porque hemos demostrado que somos un país moderno y maduro para enfrentar esas cosas', apunta Ruiz Mantilla.

Galdós, Menéndez Pelayo, Pereda o Alfonso XIII son también personajes de la obra

Dos referentes ideológicos que el autor plasma en cántabros ilustres como Marcelino Menéndez Pelayo y José María de Pereda, a quienes convierte en personajes de la novela y que sienta a conversar en largas tertulias de café con Benito Pérez Galdós, que sin ser oriundo pasó cerca de cuarenta años veraneando en la ciudad, aunque ésta no le recuerde. Junto a ellos, Clarín, Lorca, Dalí, Buñuel o incluso Freud se ven reflejados, sin faltar un muy mal parado Alfonso XIII y sus estancias de sodoma y gomorra en el Palacio de la Magdalena, que conforman buen carácter político a Ahogada en llamas.

Pero es de la figura de Galdós de quien Ruiz Mantilla hace el libro no solo un homenaje a primera vista reflejado en su estilo decimonónico y costumbrista, sino una causa, una reivindicación de su literatura y sobre todo, de su aportación a Santander. 'No es la ciudad de Galdós, pese a haberla sido con todas sus consecuencias. Aquí escribió y vivió. Para mi es un drama que esté completamente olvidado en esta ciudad, que no se enseñe en los colegios lo que fue este grandísimo escritor', lamenta.