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Barakaldo: El 'dream team' de los recortes

DANILO ALBIN

El sol de septiembre golpea duro sobre Barakaldo, convertida estos días en una de las sedes del Mundial de basket. Joserra mira detenidamente la canasta, camina unos pasos y encesta. Sus compañeros lo aplauden. El escenario no es el majestuoso BEC —lugar donde se disputan los partidos— ni Joserra es un jugador rico y famoso. La escena transcurre frente a los Servicios Sociales de esta localidad, una de las más golpeadas por la crisis en Euskadi, y los improvisados jugadores son, en realidad, víctimas del paro, los desahucios y los recortes. Tampoco hay árbitros: sólo cuatro ertzainas, la Policía de ikurriña en el uniforme.

En plena efervescencia mundialista, varios activistas sociales han aprovechado el tirón mediático para recordar que Barakaldo atraviesa uno de los momentos más graves de su historia. Enclavada en la Margen Izquierda de Bizkaia, esta localidad de 100 mil habitantes sufre de forma descarnada los efectos de la enésima crisis que le toca vivir. "Somos un pueblo históricamente golpeado", comenta a Público uno de los asistentes a la protesta, convocada por la plataforma social Berri Otxoak.

Barakaldo atraviesa uno de los momentos más graves de su historia. El 8% de sus vecinos sufre pobreza extremaAntes alcanzaba con levantar la vista para descubrir el humo de las numerosas fábricas que rodeaban este pueblo. Hoy, para bien y para mal, el cielo está despejado. La otrora "localidad fabril" soporta una tasa de paro del 19%, mientras que el 63% de las personas desempleadas no reciben ningún tipo de subsidio. Estas cifras son sinónimo de hambre: 4.000 vecinos se han acercado al Banco de Alimentos de Barakaldo en lo que va de año. Cada mediodía, el comedor de Cáritas reúne a 60 comensales sin dinero. Cada semana, 30 familias reciben alimentos de la organización evangélica Beraca.

"Esta situación llega a ser hiriente si tenemos en cuenta que 300 niños y niñas de familias con problemas económicos han tenido dificultades este verano, al estar cerrados los comedores escolares, para acceder a una comida principal diaria", subrayaban esta misma semana desde Berri Otxoak. Al igual que en un partido de baloncesto, los puntos de la vergüenza siguen apareciendo en el marcador de la crisis. Hay cuatro desahucios por semana. El 8% de los vecinos sufren situaciones de pobreza severa. 2.500 viudas sobreviven por debajo del umbral de la miseria, una palabra que se vuelve habitual en el vocabulario de los lugareños.  


 
"Menos mal que tenemos el piso pagado, porque si no...", reflexiona María Ángeles de Miguel. Tiene 60 años, es viuda y está en el paro. Su hijo tampoco encuentra trabajo. La ayuda de un familiar cercano les permite afrontar el mes a mes, aunque el cinturón se aprieta cada vez más. Esta mujer lleva tres años tratando de cobrar las ayudas de emergencia social, pero ciertas normas burocráticas se lo impiden. Su caso está en manos del Ararteko —Defensor del Pueblo en Euskadi—, que deberá dirimir al respecto.

En ese difícil contexto, el Ayuntamiento —gobernado históricamente por el Partido Socialista de Euskadi (PSE)— ha repetido en varias ocasiones que el Mundial de basket se plantea como una ocasión inmejorable para dar algo de vida a este arruinado pueblo.

De acuerdo a un informe presentado en julio pasado por el alcalde Alfonso García, el evento deportivo —que tiene entre sus principales atractivos a la selección de baloncesto de Estados Unidos, una de las favoritas para alzarse con el trofeo— aportará 7.673.996 euros al Producto Interior Bruto (PIB) barakaldés, "de los cuales la mayor parte —6,72 millones de euros— serán generados por las iniciativas del propio Consistorio". La principal atracción municipal es el 'Barakaldo Basket Hiria', una enorme 'fanzone' de 6.000 metros cuadrados que está instalada junto al BEC y que reúne conciertos, espectáculos y bocadillos a cinco euros.

Semanas antes del Mundial el alcalde barakaldés redujo un 50% las prestaciones de las familias sin necesidades básicas cubiertas Hace algunos días, el PSE aseguraba a través de un comunicado que la inversión municipal en el Mundial ascendería a 180 mil euros. "Esto no es nada con el impacto económico que supondrá Barakaldo Basket Hiria en la ciudad", añadían desde la formación socialista. Algunas semanas antes de que se hiciese pública esta cifra, el alcalde barakaldés ordenó por decreto "recortar en un 50% la cuantía de las prestaciones a las que tienen derecho las familias de la localidad para hacer frente a sus necesidades más básicas: vivienda, alimentación, vestuario, gastos de comunidad, atención sanitaria...", denuncia Berri Otxoak.

Uno de los integrantes de esta plataforma, Gaizka Rial, se muestra indignado ante los criterios económicos del consistorio. "Haciendo dejación de la situación que vive Barakaldo, la única obsesión del Ayuntamiento es el campeonato Mundial de basket", lamenta. "El equipo de gobierno, con una irresponsabilidad absoluta —añade— sólo busca hacer su propaganda, aprovechándose de esta competición deportiva".

En medio de las críticas lanzadas por los movimientos sociales, el Ayuntamiento también ha decidido "endurecer la normativa para el acceso a una asignación económica para hacer frente al pago de alquileres e hipotecas". Si los afectados acaban en la calle, tampoco tendrán un lugar donde dormir este invierno: "el Ayuntamiento sigue sin consignar una partida presupuestaria para la creación de un albergue municipal para personas ‘sin techo', incumpliendo la Ley de Servicios Sociales que obliga a su puesta en marcha en municipios de más de 20 mil habitantes", se queja Rial. Los cuatro ertzainas miran desde la esquina, junto a un bar que luce en su fachada la propaganda multilingüe del Mundial de basket. Con los pintxos como única compañía, el camarero sigue implorando la llegada de algún aficionado extranjero.