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El gol y la cerveza

Drogba ha recuperado la confianza y el orgullo tras la marcha de Scolari

RUT VILAR

Iniesta tiene una calle con su nombre en Fuentealbilla. Pau Gasol, un pabellón en su Sant Boi natal. A miles de kilómetros, en Costa de Marfil, le han puesto el nombre de Drogba a una cerveza: "La cerveza de los hombres fuertes", reza el lema. Envasada en una botella a imagen y semejanza del imponente físico del delantero africano 1,84 y 84 kilos,la cerveza Drogba, como no podía ser de otra forma, sólo se vende en tamaño de un litro.

Puede que Didier Drogba (Abidjan, Costa de Marfil, 1978) haya puesto a enfriar hoy alguna de esas botellas para celebrar el triunfo que espera lograr ante el Barcelonaaunque hace años que superó su etapa de futbolista díscolo.Con una gran confianza en sí mismo, el marfileño se muestra presumido y orgulloso.

A Drogba, de mirada desafiante, nunca le ha pesado el precio que los clubes han pagado por su fichaje: el Guingamp francés le contrató del Le Mans, de la segunda división gala, por 150.000 euros; el Marsella se lo llevó, una temporada y media después, por seis millones, un dispendio que el club francés transformaría en negocio redondo. Tras un año en el Olympique, el Chelsea desembolsó 37 millones de euros por sus goles y es ahora cuando su continuidad en Londres está a debate. En su país, es un ídolo.

El delantero espera con especial interés el partido de esta noche. En su cabeza, aún visualiza ese mano a mano con Valdés que podría haber decantado la cita del Camp Nou. "Fueron dos paradas fantásticas", reconoce Drogba. "El delantero siente cierta frustración cuando no convierte una oportunidad; espero tener más. Me sentí decepcionado individualmente, pero contento por el grupo", abunda.

Un despido oportuno

A Tito, DD o Drogs según la afinidad de quien le llama le costó dos años ganarse la confianza de la hinchada de Stamford Bridge, que brama en cada partido su nombre al son de los compases del Girl in the Ring de Boney M. Desde entonces, sólo las lesiones y una relación difícil con Scolari, destituido el pasado febrero como técnico londinense, le han apartado de la titularidad. "Los métodos de Scolari minaban la moral de los jugadores", declaró Drogba a The Sun tras la marcha del brasileño.

"El fútbol es un deporte de equipo y Scolari responsabilizaba a jugadores personalmente en cada derrota. Contra el United todos estuvimos por debajo de nuestras posibilidades, pero ese día para el entrenador el culpable fui yo", apuntaba antes de celebrar la llegada de Hiddink. El marfileño tiene mucho gol y pocos pelos en la lengua.

"Es fortísimo, bueno en el juego aéreo, rápido, habilidoso", le reconoce su compatriota Touré Yayá. "¿Cómo vamos a pararle? Si tiene el balón, ya es imposible. La única manera es que no lo reciba", abunda Touré. Pero esta noche, Cech, el portero del Chelsea, volverá a buscar insistentemente desde el área propia la cabeza de su compañero Drogba.

En la ida, más allá del comentado mano a mano con Valdés, poco más pudo hacer el marfileño. Pero en la historia de los Chelsea-Barça quedan para el recuerdo dos tantos: un golazo en Stamford Bridge, en 2006, en el que dejó pasmado a Puyol con su velocidad en el giro tras recibir de Cole; y otro, en el Camp Nou ese curso, un gol en el añadido. Fue el 2-2 que sirvió para que su entrenador, el provocador Mourinho,alardeara de que el Barça, coronado campeón de Europa, no había conseguido vencer a su equipo. Esta noche no estarán ni Márquez niPuyol para marcarle.