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Las ideas del tío Bernie

 

 

VÍCTOR SEARA

Hace poco más de un año, Bernie Ecclestone lo quiso dejar claro. O los grandes premios de Australia y Malasia se celebraban de noche o no se disputarían más. Era una medida de presión sobre los organizadores de las dos carreras para hacerles firmar el compromiso de que iban a ser, en el futuro inmediato, carreras con focos, como los de Singapur.

Es más, iban a ser los mismos focos de Singapur. La idea no coló. Tanto los australianos como los malayos se dieron cuenta de que iban a tener que pagar una factura de alto voltaje por el alquiler de las instalaciones de las luces ¿Saben quién se las iba a alquilar? Acertaron, Ecclestone.

En Malasia, ya se vislumbraba una carrera nocturna desde hacía años. De hecho, la primera sede que se barajó para hospedar a una carrera de noche para la F1 allá por 2001 fue la de Sepang. Pero los organizadores cerraron la puerta a mediados del año pasado. Lo mismo ocurrió con los australianos. No se iban a hacer cargo de esos gastos sólo por satisfacer las necesidades de audiencia europea.

Si la gente quería verlo en el Viejo Continente, que se levantase más temprano o que no se acostase. Lo que no iban a hacer los que organizaban y pagaban era poner dinero para evitar madrugones.

Ecclestone tuvo que tragar. No le gustó nada, pero tuvo que decir que sí. Quizás se lo imaginaba o quizás fue una cortina de humo para obligarles a aceptar algo que tenía pensado como segunda opción: carreras a las cinco de la tarde. Y allí, sin dinero de por medio, estos aceptaron.

Las dos primeras carreras de este año han sido atípicas en muchos sentidos; entre ellos, el horario. Con carreras a las cinco de la tarde, el domingo se convirtió en una procesión extraña de ingresos al paddock. Hubo pilotos que llegaron pasado el mediodía. El frenético ambiente de los domingos de carreras dejó paso a una parsimonia de fin de semana en familia.

Gran parte de culpa de lo que ayer sucedió en Malasia la tiene esta decisión de correr tan tarde. De haberse comenzado a las tres, como siempre se hacía en Malasia, habría dado tiempo para esperar y volver a disputar la carrera.

Lo que no puede pasar es que espectadores del circuito y de fuera de él se quedasen sin ver la mitad de un espectáculo cuando habían pagado por él la totalidad del importe. Lo mismo va para todos los involucrados en este negocio, que ayer salieron perdiendo por una decisión arriesgada.

Las carreras son de día o son de noche, pero no se puede andar a medias.