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Miriam Casillas: "He llegado a estudiar Medicina en la piscina"

Doctora y triatleta olímpica. Ha terminado la carrera el mismo año que se ha clasificado para los JJOO. “Había compañeros en la Facultad que tenían una vida más dura que la mía”.

Miriam Casillas en las pistas del INEF de Madrid. /A.V.

El calor era imperdonable aquella mañana en las pistas del INEF. Apartada a la sombra, estaba ella tumbada en el suelo estirando, recuperando y poniendo orden en sus músculos tras el duro entrenamiento. Acompañada siempre por esa sonrisa o por esa mirada suya que desplaza lo imposible a otra parte. Todo eso glorifica estos días a Miriam Casillas, que el mismo año en el que ha terminado la carrera de Medicina se ha clasificado para los Juegos Olímpicos. Una aventura que, en principio, no tenía domicilio en la vida real. “Hace un año parecía imposible”.

Hoy, sin embargo, almacena sueños y sacrificios cumplidos en familia, porque su hermano ha sido su ‘alma mater’ en los entrenamientos tirando de ella e invitándola a no desmayarse en los peores días, que los hubo. La recompensa ya está fechada en Río de Janeiro, donde Miriam Casillas competirá con realismo en el triatlón femenino. “Ahora, no hablaría de medalla para mí”, asegura sin miedo a dar lo mejor de sí misma. Quizá porque lo mejor ya lo dio en la competición y en la universidad que cambió su idea de la vida. “En la Medicina ves cada caso que te ayuda a relativizarlo todo”.

¿Doctora o triatleta olímpica?

Ahora mismo, triatletas olímpica, sí, claro.

¿No queda tiempo para otra cosa entonces?

Sí, sí queda, tampoco podemos engañarnos y yo no soy tan estricta, tiempo siempre hay. Otra cosa es que sobre. Al final, siempre pedimos más tiempo sea entrenar, para descansar, para preparar exámenes, para lo que sea. El tiempo es muy valioso.

¿Y cómo le dio tiempo en un solo año a terminar la carrera de Medicina y a clasificarse para los JJOO?

Organización. Sobre todo, eso. He sabido desconectar al cien por cien cuando tuve que hacerlo. Sabía que no me quedaba otro remedio y lo hice. Me he sorprendido a mí misma estudiando en franjas muy cortas, en la piscina, en los vestuarios, en el hall de los hoteles… A la hora de la verdad, donde menos estudié fue en la biblioteca.

¿Es tan dura la vida de un deportista de elite?

No tanto. Al menos, para mí. Siempre tengo presente que hago esto porque me gusta, me encanta.

¿Y si se compara a sus compañeros de la Facultad?

Pues tampoco, porque he tenido compañeros que trabajaban para pagarse sus estudios. Otros, incluso,. compaginaban la carrera de Medicina con la de Música…, y a ellos no les parecía que estuviesen haciendo algo tan extraordinario, visto así, ¿qué vida ha sido más dura, la suya o la mía?

¿Usted qué opina?

Yo no soy la que pongo los méritos, los méritos los ponen los demás.

Cada vida tiene su cosa

Era lo que pretendía decir. Por eso no me gusta recordar, ‘qué duro es lo que hago’, porque sé que hay vidas más duras que la mía.

Fue usted a curso por año

Sí, y no era el objetivo inicial. Nunca lo fue. No me importaba terminar la carrera en siete u ocho años. No me iba a obsesionar. El tiempo esta vez no era una prioridad. Pero ha salido así y me alegro, porque he ganado ese tiempo.

¿Qué aprendió estudiando por el mundo?

Sobre todo, a ver la vida desde otros puntos de vista, a abrir la mente. Recuerdo cuando estuve en Nueva Zelanda. Viví casi un mes en casa de una señora y me impresionó su filosofía de vida y, sobre todo, los hábitos de la familia a la hora de cenar. Toda la familia se reunía como si fuese un evento y daba igual el día de la semana que fuese lunes, martes….

¿Dio pena volver aquí?

No, nunca da pena volver a casa. Al contrario. Una siempre echa de menos a la familia. Vivo en Madrid con mi hermano y mis padres tienen mucho a vernos, eso no se paga con nada, es lo mejor que puede pasarte en la vida.

¿Qué ha sido lo más emotivo de llegar a los JJOO?

No soy muy emotiva. Quizá hasta sea demasiado fría. Pero cuando me clasifiqué una amiga de la infancia buscó un trabajo que habíamos hecho las dos en Primaria, una serie de entrevistas en las que yo decía: “De mayor, mi sueño es participar en unos Juegos Olímpicos”. Fue imposible no emocionarse.

¿Y ahora que lo ha logrado?

Pues pienso que no ha sido llegar, sino como he llegado. La vida me ha sorprendido. Incluso, ha sido maravillosa conmigo, porque esto no se podía pronosticar. ¿Quién iba a hacerlo? No lo hacía ni siquiera yo. Pero en la World Serie de Abu Dabi, que abría la temporada 2015, vi que podía y que si no perdía ninguna puntuación…., y no las perdí.

¿Qué es más difícil, estudiar o competir?

En ambos casos requieres mucha disciplina. Pero me quedo con la Medicina que me ha enseñado a relativizar los problemas menores…. He visto cada caso y siempre que lo he visto he vuelto a preguntarme lo mismo: ¿cómo puedo enfadarme porque un día me salga mal un entrenamiento?, y ya nunca me enfado, no acostumbro…

¿Y entonces esto qué hace es sano?

No lo sé. Hay días en los que no lo parece, pero supongo que más sano que estar sentado en un sofá sí lo es. Al final, todo es acostumbrarte a lo que haces, saber adaptarte a las situaciones y plantearlas y descubrir que, al final, todo tiene solución.

Así es imposible fracasar

No, pero es más fácil hacerlo bien. A mí me gusta dar vueltas a las carreras, cuantas más situaciones tengas planteadas a más te vas a poder adaptar luego, porque, en realidad, esto es como un examen. Yo recuerdo que primero y segundo de Medicina me costó mucho. Los exámenes tipo test me parecían odiosos hasta que conseguí adaptarme a ellos.

¿Está pagado tanto sacrificio?

Para mí, sí, hay ilusiones que uno no programaría nunca… Mire, le voy a contar que la última vez que bajé al supermercado se me acercó un vecino y me dijo: ‘oye, ¿tú eres la que vas a ir a los JJOO?’ Me hizo muchísima ilusión. No lo olvidaré nunca.