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Mou se lo toma a broma

El técnico madridista responde a los aficionados jaleando los insultos

LADISLAO JAVIER MOÑINO

Sin el Kun, Quique había depositado gran parte del caudal ofensivo de su equipo en Reyes. Intuía que le iban a hacer la vida imposible, que no iban a dejarle que se diera la vuelta cuando recibiera el balón. Por eso le había colocado arriba junto a Forlán, para que los defensores del Madrid no tuvieran una referencia clara con él pegado en la banda. Lo que no se esperaba el entrenador del Atlético es que su plan se viniera abajo a los 25 minutos cuando tuvo que cambiar a Reyes por una fea entrada de Arbeloa que Turienzo castigó con cartulina amarilla.

La tarascada fue en el centro del campo y respondió a la consigna que intuyó Quique: que Reyes no pudiera progresar cuando controlara el balón. El utrerano volvió al terreno de juego, pero una carrera corta le sirvió para comprobar que estaba fuera del partido. Se fue cojeando, meneando la cabeza y con gesto de dolor. Se acabó el plan principal de Quique.

Con Reyes atendido en la banda, marcó Cristiano el 0-1 y Mourinho lo celebró con el puño en alto, se fue hacia la esquina del área técnica y dirigió su mirada hacia la portería que defendió Casillas en el primer tiempo. De allí había salido minutos antes el cántico que Antiviolencia estudia (¡Mourinho muérete!), que el propio Mou jaleaba gesticulando con las manos y que podría acarrearle una sanción al Atlético. Mientras, los jugadores del Madrid formaron una piña en el banderín del córner. También tuvo que escuchar el mismo cántico Casillas durante el calentamiento. En ese mismo fondo se desplegó una pancarta con mucha sorna por parte de la hinchada rojiblanca: Conduce tú, que llevo dos copas de más. Una manera de restregarle al madridismo los dos títulos que el Atlético conquistó la temporada pasada.

El técnico blanco, que saludo con una sonrisa a Quique en el túnel de vestuarios, se pasó todo el partido de pie, siguiendo atentamente las evoluciones de otro once revolucionario. Volvió a dejar a Benzema en el banquillo por segunda vez consecutiva, sin importarle si eso se toma como un pulso con el club o no, si se trata de otro mensaje rotundo. Estuvo muy pendiente el entrenador portugués de Marcelo, sobre todo al principio.

Mou adelantó la posición del brasileño para hacerle jugar por delante de Arbeloa. Le insistía en que en defensa no perdiera la referencia del salmantino. La solución de Marcelo como centrocampista ya la habían utilizado Juande Ramos y Pellegrini. Mourinho, como sus antecesores, parece no fiarse ahora mucho del brasileño como defensa, aunque a principios de temporada reconoció que se había equivocado con él: "Pensaba que era todo menos un defensa, pero ahora creo que tengo al mejor lateral izquierdo del mundo", dijo entonces el técnico blanco de su hasta ayer lateral izquierdo. Y la sorpresa fue ver a Benzema en el banquillo.