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Nueva York no devolverá el dinero a los atletas si no se celebra el maratón

La organización obliga a los deportistas a firmar un documento de renuncia

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Si el domingo, por una razón extrema, no se corriese el maratón de Nueva York, la organización de la prueba, New York Road Runners (NYRR), no devolvería ni un solo céntimo a los participantes de los 425 euros que cuesta el dorsal. 'La organización obliga a firmar un documento de renuncia a los atletas que, en ningún caso, pueden hacer una reclamación por ese motivo', explica Fernando Pineda, el touroperador oficial de la prueba en España. Organiza viajes desde hace 32 años. 'Cuando Fred Lebow, el padre de la carrera, me pidió que la promocionase en España', cuenta. Pero pocas veces se ha encontrado con una situación como la de esta edición. Afortunadamente, no todos los años un huracán azota Nueva York.

Sin embargo, la carrera, que jamás se ha interrumpido desde 1970, sobrevivirá. La ciudad ya está casi preparada, convencida de que no se puede prescindir de un negocio que deja unos 300 millones de dólares. Ahora bien, ¿por qué no nos ponemos en la piel de atletas anónimos como Cosme Primo de Rivera, Fernando Ruiz, Verónica Castañón o Albert Brancat, que tienen su dorsal desde hace un año? Ante la incertidumbre de esta semana o ante el miedo de lo que pueda pasar, ¿han pensado en darse de baja o en no viajar? Son preguntas que han tenido su razón de ser, pues el martes no estaba nada claro que se pudiese correr el maratón. Fernando Pineda, por ejemplo, tuvo que suspender su viaje. 'Iba a ir un día antes para recoger las llaves de los hoteles, pero el vuelo, en el que iba a ir, se canceló'. El miércoles, sin embargo, ya era diferente. Mary Wittenberg, máxima autoridad del New York Road Runners (NYRR), distribuyó al mundo un comunicado oficial como organizador de la prueba: 'El maratón siempre ha sido especial para los neoyorquinos como símbolo de la vitalidad y la resistencia de la ciudad'.

Fernando Pineda se lo ha escuchado de viva voz a uno de los colaboradores de Wittenberg. Fernando tiene el número 39 de todos los touroperadores oficiales del maratón de Nueva York repartidos por el mundo. Y para esta edición desplaza a 372 personas, entre atletas y acompañantes. Al final, nadie se ha dado de baja. Todos los inscritos han cogido los vuelos que han salido a Nueva York esta mañana, a partir de las 10.00 horas, de los aeropuertos de Madrid y Barcelona. Otra cosa ha sido el impacto de una semana en el que el teléfono de Fernando Pineda no ha dejado de sonar. 'He tenido muchas llamadas', explica. 'La gente quería saber si tenía alguna nueva información, pero, en general, nadie tenía dudas de que, si se podía viajar, irían a Nueva York. Hace once años, cuando sucedió lo de las Torres Gemelas, fue mucho peor. Entonces había más miedo. Tuve muchos atletas que decidieron aplazar el maratón para el siguiente año'.

Fernando Pineda, antes de tomar el avión, insiste en que 'la ciudad ha despertado'. Acaban de llamarle, momentos antes de que Público hable con él, desde el New York Road Runners para confirmárselo. 'Los puentes funcionan y el único problema podría estar en los túneles y en el Metro'. Así que este sueño elitista, reservado para atletas con un poder adquisitivo alto, podrá hacerse realidad un año más. De ahí que entre los clientes de la agencia de Fernando Pineda cada año figuren gente como el hijo de Aznar, el sobrino del Rey, el Duque de Feria... 'El primer año que organicé el viaje costaba 59.000 pesetas'. Ahora, el precio no baja de los 1.700 euros más los 425 de la inscripción. Así que es muy raro que un mileurista pueda viajar desde España y fotografiarse algún día en la meta de Central Park. 'Pero esto es así', insiste Pineda, que apenas nota el impacto de la crisis. 'La carrera es un negocio reservada para gente de dinero'. De ahí que Nueva York despierte con rapidez para no entorpecer todos esos ingresos.