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Portugal pide sitio en cuartos

Los lusos se imponen in extremis a una gran Dinamarca (3-2), que había logrado igualar el 2-0 inicial de los portugueses, con un tanto de Varela

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Portugal se suma a la lucha por ocupar una de las dos plazas que dan el pasaporte a cuartos en el llamado grupo de la muerte . El combinado luso venció, aunque no convenció, a una buena Dinamarca que pese a los inconvenientes que se fue encontrando a lo largo del choque (en el 40 ya perdía por 2-0) en ningún momento le perdió la cara al choque. De hecho, llegó a empatar el partido en el minuto 80, aunque Varela, en el 87, conectó un derechazo que otorga un balón de oxígeno importante a una Portugal que ya se veía fuera.

Robar rápido y salir a la contra. La directriz de Paulo Bento, seleccionador portugués, a sus chicos fue clara. Para ello, repitió el trivote del músculo que ya utilizara en el primer choque ante Alemania: Meireles, Veloso y Moutinho, con dos puñales abiertos a banda como Ronaldo y Nani y con Postiga como único punta. La fórmula funcionó, a ratos. Con 1-2 en el marcador para los lusos, Cristiano tuvo dos mano a mano con el meta danés para sentenciar el encuentro fruto de dos contras mortales, pero el '7' madridista volvió a fallar con su selección.

Antes, los portugueses habían llegado a disfrutar de una ventaja de dos tantos, frutos de los goles de Pepe (minuto 25), a la salida de un córner, y de Veloso (minuto 37), tras culminar una gran asistencia de Nani. La alegría, sin embargo, duró poco a los portugueses. Incapaces de controlar el partido en el centro del campo, Dinamarca, que optó por la posesión y el dominio del centro del campo, no tardó en recortar distancias. Krohn Dehli recibió un centro al segundo palo y asistió de cabeza al palo contrario a Bendtner que remachó en línea de gol completamente solo. Era el minuto 41.

Pese al gol, Portugal estaba donde quería. Tenía ventaja en el marcador y Dinamarca había adelantado muchísimo su línea defensiva dejando espacios a sus espaldas. Cristiano y Nani tenían dos autopistas para ellos. Pero Cristiano, volvió a ser el de Portugal y erró, de nuevo. Dinamarca se lo fue creyendo poco a poco. Se repuso de los dos tantos iniciales y de las dos lesiones (Zimling y Rommedahl) que mermaron la capacidad de reacción de su técnico, y metió a Portugal en su campo, incapaz de combinar más de tres pases consecutivos.

En el 81, llegó la recompensa. Un centro desde la derecha, a la espalda de Pepe, fue aprovechado por Jacobsen para igualar el encuentro. Quedaban 10 minutos y Portugal estaba prácticamente fuera. Pero llegó el milagro luso, aunque no fue Cristiano. Varela, que había sustituido a Meireles en el 85, conectó un derechazo bestial que se coló por la red defendida por Andersen para colocar el 3-2 definitivo en el marcador. Los lusos siguen vivos, y esa es su única buena noticia. La siguiente llegará cuando Bento renuncie al trivote defensivo y confíe en la capacidad de sus jugadores para dominar los partidos.