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Remontada de oro de Marcus Walz

El palista español, nacido en Oxford y afincado en Palma de Mallorca, se proclama campeón olímpico en K1 1.000 metros con un tramo final de carrera descomunal.

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Marcus Walz besa la medalla de oro en el K1 1.000 metros. /AFP

El piragüismo español ha vuelto a citarse con las medallas en unos Juegos Olímpicos. Después de que se quedara huérfano del gran David Cal, el testigo lo ha tomado este martes el joven palista Marcus Cooper Walz, que se proclamó ni más ni menos que campeón olímpico en el K1 1.000 metros con un tiempo de 3:31.447.

El español superó a todos los favoritos y le dejó la plata al checo Josef Dostal (3:32.145), subcampeón mundial el año pasado y campeón mundial en 2014, y el bronce al ruso Roman Anoshkin (3:33.363).

Cooper, un palista de padre británico y madre alemana nacido en Oxford y residente en Mallorca, se situó en la punta ya en los primeros metros de competición y pasó en segundo lugar en la meta parcial de 250 metros. Sin embargo cayó al quinto en las dos siguientes marcas.

Pero cuando nadie contaba con él para luchar por las medallas, sacó a relucir una categoría enorme y las fuerzas necesarias para impulsar sus brazos y empezar a remontar de forma espectacular. Con un poderío tremendo fue pasando a sus rivales, sin que estos pudieran percatarse de lo que estaba pasando y cruzó la línea de meta como una exhalación para colgarse la medalla de oro.

"No me lo esperaba, fue una sorpresa. Esperaba luchar por las medallas pero no ganar y menos aún con tanta diferencia", dijo el mallorquín en declaraciones recogidas por la página web de la Federación Española de Piragüismo.

"El sprint final ha sido muy bueno"

"Siento mucha alegría, todavía no me lo creo, no sé ni qué sentir, de verdad, quiero dar muchos abrazos a toda mi familia. Lo viven igual que yo y siempre digo que vamos todos juntos en la piragüa. Esto que he vivido es increíble", indicó también en declaraciones a la Cadena Cope.

Preguntado por la remontada, Cooper -mallorquín de adopción- aseveró que la "confianza" fue clave para llevarse el oro. "Los últimos metros apreté porque al final esto es un kilómetro. Se trataba de hacer una buena salida y una prueba completa", dijo.

"El sprint final ha sido muy bueno, pero antes he mantenido el ritmo con la mejor estrategia. He hecho la mejor carrera de mi vida", añadió Cooper, que lo llevaba "todo muy preparado". "Estaba todo medido, sabía cuando tenía que atacar", finalizó el palista español, "muy agradecido" a su madre.

Marcus Walz entrando primero en la final del k1 1.000 metros. /AFP

Con este oro, la delegación española ya suma cuatro y en total seis preseas. Y el piragüismo español, que suma ya 14 medallas en la historia de los Juegos Olímpicos, puede todavía seguir dando muchas alegrías.

En cuarto lugar entró el australiano Murray Stewart, con un tiempo de 3:33.741, y en quinto el portugués Fernando Pimenta, que fue tercero en el Mundial de este año y tercero en el europeo de 2014, con 3:35.349.

Los dos grandes favoritos para esta prueba, el danés René Holten, campeón mundial el año pasado, subcampeón europeo en 2014 y actual líder de la Copa del Mundo, y el alemán Max Hoff, que fue plata en Londres 2012 y campeón mundial en 2013 y 2014, se quedaron relegados desde el inicio de la carrera y llegaron en la sexta y la séptima posición, con 3:36.840 y 3:37.581 respectivamente. El octavo fue el eslovaco Peter Gelle, con 3:40.691.

Las pruebas de piragüismo, en canoa (C) y kayak (K), se disputarán entre el lunes y el sábado en la Lagoa Rodrigo de Freitas, una laguna exprimida entre la playa de Ipanema y el cerro del Corcovado cuyas aguas generaron polémica por su nivel de contaminación aunque el COI ha garantizado que están en niveles adecuados para la salud.