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Soler pide paciencia con Koeman

El presidente ché, que ayer recibió una tremenda pañolada en Mestalla, dice que él no mete los goles.

SALVA TORRES

No se recuerda en Mestalla una pañolada así desde hace 10 años. "Yo hubiera hecho lo mismo", dice el presidente, Juan Soler. Lo dice reclamando a su vez paciencia: "Hay que dar tiempo. También se quiso echar en su día a Benítez. Con Cúper, igual; hay que dejar trabajar". Y es que no queda otra. Despedidos Carboni y Quique sólo quedaría apuntar a los futbolistas y el presidente. Soler lo tiene claro: "Espero que los jugadores se recuperen cuanto antes, porque yo no meto los goles".

Y el caso es que meter goles, el Valencia mete. Los 20 marcados no desentonan los registros de anteriores campañas. La pólvora no está mojada. La que sí está húmeda y muy blanda es la defensa. Los 23 goles encajados son un cartel luminoso para sus rivales. Jamás, en lo que llevamos de siglo, había recibido tantos goles a estas alturas.

La peor defensa del siglo

Los siete recibidos en la 2002-03 marcan el listón más bajo. El más alto: los 16 de hace dos cursos. Y, en cualquier caso, la diferencia de goles siempre ha resultado positiva: los de Mestalla marcan más goles de los que reciben. Salvo este año. En lo que va de campaña, y exceptuando al colista Levante y al Valladolid, nadie recibe más goles.

El desequilibrio es evidente. Golean lo normal y son goleados con saña. No hay término medio. De hecho, han ganado ocho partidos y perdido seis. Ningún empate. También insólito en lo que va de siglo. ¿Qué dice su actual entrenador? Que han "tocado fondo", si no en la clasificación, sí en cuanto a juego y mentalidad. ¿Y los jugadores? Morientes resume el sentir general: "Pienso que se trata de una situación de bloqueo en nivel extremo". Vamos, que reciben un gol y "es como esperar a que te hagan el segundo", subraya el delantero. Ahora el Valencia se desplaza a Pamplona y luego, a Mestalla, llegará el Barça. El morbo está servido.