Este artículo se publicó hace 18 años.
Talento de altura
Los jóvenes futbolistas han cobrado protagonismo. Busquets, Palanca, Canella, Lafita o Marcano ejemplifican un nuevo tipo de jugador

De la nueva hornada que ha aparecido este año, el líder es Busquets, el futbolista que radiografía la actualidad. Los jóvenes de ahora son altos –rozan el 1,90–, livianos –pesan entre diez y quince kilos menos de lo que miden– y sin exceso de musculatura. No hay más que ver sus piernas. La crítica alaba su personalidad, la mesura con la que se expresan frente a la opinión pública. Manejan las dos piernas y pueden jugar casi en cualquier posición.
Atrás queda el tiempo de los especialistas a los que el tiempo acorrala casi al olvido. Aún sale alguno, como Jonathan Pereira (Racing), porque hace lo de Messi. O lo intenta, por lo menos. Él también juega con la pelota cosida al pie. Pero esta gente cada vez es más excepcional en una época en la que los centímetros ya no están reñidos con el talento.
Soportan la presiónEl líder es Busquets, un chaval que desafía la grandeza del Camp NouAntes se veía un futbolista de 1,90 y se le imaginaba torpe como un saco. Hoy, jugadores con esa altura tienen un criterio magnífico. Son los primeros en separar lo esencial de lo superficial. Y ahí el principal ejemplo es Sergi Busquets, el hombre que ha desafiado la grandeza del Camp Nou con la sensatez de un catedrático.
Así son los jóvenes de hoy. No sólo juegan al fútbol, también vienen preparados para soportar la efervescencia de una profesión que no es como las demás. Lafita, del Depor, lo dice: “Es imposible que me suba a una nube”. Para ellos, el fútbol ya no lo es todo. Es cuestión de organizar las prioridades dentro y fuera del campo.
Las mejores promesas
BUSQUETS
Naturalidad y precisión para jugar
Busquets (1988) se ha saltado el protocolo. No es normal un futbolista que, nada más llegar, parece saberlo todo. Ha aparecido con una naturalidad descomunal. Hay una precisión inmensa en sus botas. Y no es literatura. Los datos lo confirman. En su segundo partido oficial con el Barça, dio 48 pases correctos de 50 que intentó. El rival era el Sporting, cuyo entrenador, Manolo Preciado, alucinó. “Un chaval así da el cante –dice–. No es normal expresarse con esa actitud a esa edad”. En el fondo, Busquets ha señalado el camino. Su irrupción expresa lo que son los jugadores de ahora. Antes que de su fútbol, se habla de su personalidad.
Desde el principio, ha interpretado lo que le pedía el Camp Nou. “La clave está en no arriesgar”. Y no lo ha hecho. O no lo hizo porque a medida que se siente fuerte, ya selecciona los momentos en los que puede pisar área. Ahí está el penalti que provocó frente al Madrid. Otro factor a tener en cuenta es su físico: un futbolista liviano, de casi 1,90, pero sin cuádriceps hipertrofiados de musculatura.
PALANCA
Madridista militante en Catalunya
De Miquel Palanca (1987) se sabe poco, pero de su carácter ya no se duda. Apareció en el Camp Nou, en plena efervescencia, pero no le tembló ninguna de las muñecas. Tuvo la libertad prometida en un joven que, salvando las distancias, dice parecerse a Villa: “Yo también juego por las dos bandas”. Hijo de futbolista, se lanza como una flecha a la portería rival. Entonces arrea todo su instinto vital.
Los Reyes ya no pueden traerle mejores regalos que Juande Ramos este mes. El pasado domingo, se presentó en el Bernabéu frente al Valencia. Se sintió el heredero. Luego, tuvo duende. En el vestuario, Raúl le entregó su camiseta. Para un chaval, que desde que tiene uso de razón celebra los goles del Real Madrid en Catalunya, eso tiene un valor imborrable. El legado no morirá jamás. “Juande ha hecho más por la cantera en una semana que Schuster en un año”, agrega Palanca rotundo. El futbolista es así. Le importa más su deseo que el escenario. Es la genética de la gente que se hizo grande en poco tiempo. Palanca acaba de arrancar.
LAFITA
Recursos abundantes en el área
Es el año de Ángel Lafita (1984), que cumple su tercera temporada en Primera. Hasta entonces, había dado buenas señales. Hoy, es una de las fuentes de las que alimenta el Depor. Futbolista con enormes recursos cuando pisa área, a la grada de Riazor le recuerda a Aldana en el primer Deportivo de Arsenio.
¿Destino Liverpool? Lafita se lo toma con prudencia. Criado en el Zaragoza, hace dos años emigró a La Coruña, donde ya ha cumplido parte de sus sueños. El siguiente quizá esté en Anfield Road con la camiseta del Liverpool. “¿Dónde hay que firmar?” Por si acaso, estudia inglés por las tardes. “Entre semana, el fútbol nos deja mucho tiempo libre”.
Aprecia la lealtad del mexicano Guardado –“No le ha costado nada adaptarse a otro país”– y no entiende que el fútbol siga siendo tan infiel con los jóvenes: “Ahora que hay crisis se podría apostar más por la cantera”. Sus oídos no palpitan cuando se le pregunta por la selección española. “Hay una generación muy buena que está por delante de mí”, reconoce.
PEDRO LEÓN
Fotocopia de Míchel en el carril del 8
Casi veinte años después, Pedro León (1986) es lo más parecido a Míchel que ha hallado el fútbol español. La estatura, las piernas largas y hasta el pelo. El concepto de la profesión es el mismo. Es el interior derecho de toda la vida. Vive pegado a la raya donde empieza la aventura. En Valladolid, ha visto la luz. “El año pasado, fue desesperante en el Levante”, recuerda.
En verano, no tenía equipo y se entrenaba en la soledad. Hoy, es un ídolo en Zorrilla, donde la hinchada aprecia la facultad con la que regatea y tira los centros. “Tuvo la oportunidad de ganar más dinero en otros sitios”, dice el presidente, “pero prefirió venir con nosotros”.
De chaval, pensó en ser policía, pero el deporte está en su genética. Su hermano es ciclista. Se llama Luis y ganó una etapa en el Tour de 2008. A Pedro, el fútbol también le ha endurecido. De muy joven escuchó que el Madrid le veía como sucesor de Figo. Luego ha descubierto que la vida no es tan rápida. Desde que apareció en 2005 en el Murcia, le ha costado situarse. Al final, el talento siempre es dichoso.
CANELLA
Lateral con acento minero
Preciado, su entrenador en el Sporting, se lo pregunta en voz alta: “¿Dónde está el límite de este chaval?”. Y no le importa que Roberto Canella (1988) le escuche, porque sabe que no se equivocará. “Es un chaval noble, que no se lo va a creer”, dice. “No hay más que ver que su origen está en Pola de Laviana, pueblo minero donde la gente es de pura cepa”.
Campeón de Europa con la selección sub-19, Canella, era un futbolista de ataque. Ahora hace de lateral zurdo, lo que significa que arranca desde más atrás. “Su recorrido es sensacional”, insiste Preciado. “Debe llamar la atención a la fuerza”. Y avisa: “Aún es mejorable, tiene más resistencia que velocidad”.
Canella tiene la ventaja de que en España no sobran laterales zurdos. Él, sin embargo, es hombre del día a día. “Acabo de empezar a jugar en Primera”. Se ha escrito del interés de Tottenham y Aston Villa por contratarle. O del Valencia. Pero el director del Sporting advierte de que no será fácil: “No tenemos ninguna obligación de vender a nuestros mejores futbolistas”.
MARCANO
Un central que sabe esperar
Desde los nueve años, juega en el Racing. Desde entonces, no se separa de un sueño que ahora es verdad. Iván Marcano (1987) se ha hecho titular en El Sardinero. Ahora son sus vecinos y la gente que antes se encontraba en el autobús los que le valoran desde la grada. O su propio hermano mayor, Alejandro, de 25 años, que juega de portero en el Noja.
Iván es una especie que no abunda. Un defensa central que maneja la pierna zurda. Mide casi 1,90, pero tiene maniobra de sobra con la pelota. A veces juega hasta de lateral y sube la pelota sin problema. Lleva dos goles este año.
Pero, sobre todo, llama la atención su personalidad. Es algo que se nota al hablar con él: la paciencia con la que se expresa. “En la vida, hay tiempo para todo”, dice. “Es cuestión de organizarse”. Por eso compagina el fútbol con los estudios de telecomunicaciones. Cursa tercero. “Cuando apruebo una asignatura, siento la misma satisfacción que cuando hago una buena temporada”, asegura. Síntoma de los nuevos tiempos.
PEREIRA
Maradona como coartada
Cuando a Jonathan Pereira (1987) se le echa en cara su estatura, contesta: “Maradona no mide más que yo”. A los 15 años, el prestigioso Benito Floro ya advertía de que podía ser un crack en el Villarreal. Luego, fue cedido al Racing de Ferrol y ahora, al de Santander, donde acaba de presentarse en Primera. Su regate ya ha llamado la atención entre centrales que le sacan dos y tres cabezas. Lo importante es la confianza que Jonathan profesa en sí mismo. Aunque sea despreciando una educación mínima: “Confío en poder vivir sin necesitar los estudios”.
A pie de área siempre intenta el regate, la pared o cualquier gesto que se salga de lo corriente. Otras veces se excede hasta que pierde la pelota. Pero no se desanima, lo sigue intentando. En ese sentido, se parece a Munitis, mito viviente en Santander. La estatura casi es la misma. Lo que sucede es que el veterano y respetado Pedro le dobla la musculatura y no es tan enclenque. Pereira pide tiempo. Lo suyo no ha hecho más que empezar.
COLUNGA
El nieto de Sindo en Mareo
La historia ya le ha dado permiso. Es el primer futbolista del Recreativo que ha logrado marcar en cuatro partidos seguidos en Primera. Adrián Colunga (1984) es así. En el área es un futbolista que no tarda en tomar decisiones. Viene de su infancia, de su formación en las categorías inferiores del Sporting, cuando llegó a marcar 65 goles en una temporada.
Su abuelo Sindo sí jugó en El Molinón, pero él no tuvo opción. “No se apostó por mí y tuve que marcharme”, recuerda. “Fue más por motivos extradeportivos”, añade. Hoy tiene claro lo que es la profesión. “Soy delantero y se me exigen goles”, reconoce. “Si no los marco, es algo que se me va achacar”.
En el Recreativo, empezó muy fuerte. Después, no ha sido tan fácil. Y su carácter, rebelde en la cancha y en el vestuario, le pudo. Tuvo sus más y sus menos con el entrenador. Ahora, reacciona otra vez y revive el magnífico futbolista que jugó en Las Palmas la temporada pasada. Entonces hizo una sociedad capital de ataque junto a Marcos Márquez.
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