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Zigic certifica su capacidad para decidir

Un gol del serbio condena al Recre y sella la permanencia del Racing

AGENCIAS

La tristeza en el Recreativo tenía más que ver con la asunción de la realidad que con la sorpresa. Su esperanza pendía de un hilo, el más endeble y vulnerable de toda la Primera División. Cada vez que sonaba un pitido en la radio, la mirada del Recreativo, buscando siempre el milagro, pero caía un poco más.

Los rivales reaccionaban, ganaban, marcaban, pero el Recreativo, estancado, no a daba muestras de supervivencia. Las cosas no habían empezado bien para los onubenses. Para afrontar el partido más trascendente de su temporada no pudieron contar con su goleador, el jugador que más alegrías ha repartido en la ciudad, Colunga, ni con su escudero habitual, Camuñas, ambos lesionados. Tampoco estaba Arzo, puntal de la defensa.

El Racing no estaba salvado, pero el tiempo corría a su favor. Un empate no era lo anhelado, pero podría haber valido. Jugaban con el balón, pero también con el tiempo.

Los nervios se notaron en el Recreativo, querían tener el balón, irse arriba y hacer daño a un rival que parecía abarcable, pero al final las jugadas terminaban con precipitación y poco acierto, víctimas de la presión que sobre ellos se cernía.

Entre los nervios del Recreativo y la calma del Racing transcurría el partido hasta que apareció la brújula de los cántabros, Zigic. El serbio llegó en enero y una catarata de goles suyos es la gran responsable de que ayer el Racing se mantenga en Primera. Fue sólo uno más, una jugada de Pereira, un pase de la muerte y la esbelta figura de Zigic rematando una jugada. Del ostracismo en Valencia a la gloria en Santander, lugar en el que podrían dedicarle algún monumento.

Jugadores como él son los que delimitan la diferencia entre el cielo y el infierno que quedó clara en Huelva. El Racing se salva y seguirá con los mejores. El Recre peleará por volver lo más pronto posible.