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Alquiler turístico, vuelos baratos y VTC: las burbujas que ha pinchado la pandemia

Las restricciones dejan en el aire la continuidad de negocios en los que se embarcaron miles de familias de clase media al socaire de un maná turístico cuya recuperación sigue en el aire y otras de aparente consumo masivo que en realidad solo resultan sostenibles a base de subvenciones

Inquilinos de pisos turísticos.
Una pareja de turistas camina por una calle de Madrid mientras un coche VTC se dirige hacia ellos. —EFE

La movilidad y el turismo quedaron cortocircuitadas por la pandemia del coronavirus y las medidas restrictivas implantadas por las administraciones para hacerle frente, algo que, tras un parón inicial de la actividad económica sin precedentes en épocas sin conflictos bélicos seguida de distintas baterías de medidas en las siguientes ondas epidémicas, está pinchando las burbujas en las que llevaban tiempo inflándose sectores como el alquiler turístico, los servicios VTC o las líneas aéreas de bajo coste y desplomando la actividad de otros ramos que se encontraban en expansión antes de la llegada del virus, como algunos ámbitos del emprendimiento y de las finanzas o, también, los gimnasios.

El alquiler turístico se queda sin clientes

La demanda de pisos de alquiler vacacional "se ha quedado en muy poco" con la pandemia, explica Max Gigling, doctor en Psicología Social y experto en vivienda, al haberse reducido a niveles desconocidos la movilidad y el turismo, uno de los principales sectores de la economía española. Sin embargo, anota, "no sé hasta qué punto se trata del pinchazo de una burbuja o de un periodo de frenazo".

El futuro del sector depende de la evolución futura de esos dos factores, la movilidad y el turismo, señala Gigling, algo que sitúa a muchos particulares ante la disyuntiva de seguir ofreciendo sus viviendas a los turistas o regresar al mercado del alquiler tradicional, cuyos precios, por otra parte, encadenan entre seis y nueve meses de retroceso según los datos del portal Idealista.com al combinarse la caída de la demanda con el aumento de la oferta.

La patronal del ramo, Fevitur (Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos), pronosticaba ya en primavera una merma de ingresos de 2.900 millones de euros en un sector en el que opera apenas el 1% del parque de arriendo del país.

"Creo que la diferencia de rentabilidad entre el alquiler vacacional y el tradicional está sobrevalorada, no es necesariamente tan abultada como parece", anota Gigling, que destaca los elevados costes de mantenimiento que conlleva el primero junto con la intermitencia de la ocupación.

"Mucha gente se adentró en esa aventura, y se produjo una burbuja de la que algunos están saliendo", apunta, en un pivotaje al alcance de los particulares pero que no resulta bastante más complicado para las empresas que en los últimos años se han dedicado a hacerse con edificios enteros para explotarlos con un modelo similar al de los hoteles.

Las VTC recortan la flota ante la falta de demanda

Las VTC, los servicios de alquiler de coches con conductor que le disputan la clientela a los taxis bajo la falsa apariencia de la economía colaborativa y el precio de cuyas licencias llevaba años registrando un encarecimeinto más burbujeante que inflacionista, han entrado en crisis.

El precio de traspaso de los permisos, que salen por 50 euros y que habían llegado a cotizar por encima de los 70.000, se ha desplomado por debajo de los 20.000 en los últimos meses, en los que las plataformas digitales a través de los que operan han registrado una brusca, al principio, y sostenida, después, caída de la demanda.

Las empresas de VTC con flota propia han comenzado a sacar a la venta una parte de la misma para obtener recursos a la espera de ver cómo evolucionan la pandemia y las restricciones de la movilidad derivadas de ella, mientras sacan de la circulación el grueso de los coches.

El declive de este negocio discurre en paralelo a la crisis del taxi, que desde marzo se ha dejado un 75% del negocio, primero por el confinamiento y después por las restricciones a la hostelería y el toque de queda, según explica Mariano Morón, presidente de la Asociación Provincial de Autotaxi de Zaragoza. Ese desplome de tres cuartas partes coincide prácticamente con el recorte aplicado por Cabify en la comunidad, en la que únicamente operan media docena de las veinte licencias de que dispone.

"Todos esperamos que llegue la vacuna y se recupere la normalidad", señala Morón, que anota cómo buena parte de los taxistas zaragozanos (hay 1.777) "han solicitado el cese de actividad como autónomos, y entre la prestación y lo poco que se puede ir haciendo van tirando".

Las aerolíneas de bajo coste bordean el colapso

Las líneas aéreas de bajo coste, que encontraron en España un chollo en forma de subvenciones directamente relacionado con la disparatada construcción y ampliación de aeropuertos de la pasada década y las urgencias de los gobiernos autonómicos por darles uso, están cerca del colapso ante el cortocircuito del turismo como consecuencia de las restricciones a la movilidad por la pandemia.
Eso ha hecho que compañías como Ryan Air anunciaran a mediados de octubre una reducción de sus operaciones en Europa al 40% de las que realizaría en un año normal mientras prepara nuevos recortes del empleo. La intención de la empresa irlandesa es dejar de operar en algunos aeropuertos y reducir las frecuencias de vuelo de las líneas que mantenga.

Su último ERE, con el que pretendía ejecutar 432 despidos y cerrar cuatro de sus bases en España, acabo reducido a 224 en Girona y Las Palmas antes de ser declarado nulo por "abuso de derecho" por la Audiencia Nacional, que ordenó la readmisión de los trabajadores afectados.

La gente deja de pedir créditos urgentes

El grifo de los créditos urgentes se está cerrando en España por el descenso de la demanda ante la reducción de la oferta de sectores como el del juego de azar presencial, la efectividad de algunas medidas de protección de los consumidores incluidas en el escudo social, como las moratorias hipotecarias y de préstamos de consumo, y, también, por la propia actitud defensiva de las entidades financieras que operan en ese sector, que han restringido los flujos ante el previsible aumento de la morosidad en los sectores de la población que consumen ese tipo de productos.

Una parte de esos créditos, el descenso de cuya demanda es simultáneo a la reducción que se está dando en general con los de consumo, tiene como finalidad pagar deudas de juego, en una espiral que acaba por añadir a esa deuda intereses que en ocasiones llegan a alcanzar el 20% anual. Casi el 60% de los jugadores se empeña para pagar su ludopatía, según un estudio del Ministerio de Hacienda.

"Se trata de un circuito extrabancario en el que se llegaba a pedir el ‘crédito de un día’ para tapar agujeros a la espera de cobrar la nómina", explican fuentes de Asufín (Asociación de Usuarios Financieros), que apuntan que este tipo de entidades "ahora tienen menos movimiento, aunque siguen recibiendo peticiones".

Malos tiempos para lanzar ‘startups’

El modelo de emprendimiento de las ‘startups’, las empresas de ámbito tecnológico que desarrollan a una velocidad vertiginosa la explotación de nichos de negocios muy sectorializados para integrarse en grupos empresariales o tratar de dar un ‘pelotazo’ con su venta, también se está viniendo abajo ante la incertidumbre en la que llevan casi nueve meses sumidos los sectores productivo, comercial y financiero de todo el planeta.

No obstante, ese cuadro generalizado tiene, como todo, matices. Un informe del centro de estudios Iese y de Aeban (Asociación Española de Bussines Angels) concluye que los cazadores de empresas emergentes han reducido su actividad y han comenzado a centrarla en sectores como "software, biotecnología y farmacia (el que más ha crecido) y salud".

El informe recoge que "si se mantiene el ritmo de inversión en el último trimestre de 2020, el volumen de actividad sería similar al del año anterior", aunque, al mismo tiempo, "el 42% de los encuestados creen que realizarán menos inversiones como consecuencia de la pandemia, el 28% no esperan reducirlas y el 30% mantienen una postura indefinida".

"El 64% de los inversores descartan la inversión en ‘startups’ de sectores sensibles a la covid-19, que serán las grandes damnificadas por la crisis", añade el informe, en lo que parece un mal augurio para las compañías emergentes vinculadas al comercio no alimentario, al turismo y a la movilidad no urbana. El 46% solo invertirá "si su cartera no tiene necesidades" y un 26% "no condiciona las nuevas inversiones a esta circunstancia".

Algo similar a lo que ocurre con las startups sucede con el negocio del trasiego de dominios de internet, cuyo enfriamiento es paralelo al de la actividad económica en general.

Los gimnasios se dejan más del 50% de la recaudación

El de los gimnasios, que era, más que lo que se entiende por una burbuja, un nicho de negocio en clara expansión antes de la pandemia, ha visto cortocircuitado ese crecimiento como consecuencia de las restricciones decretadas ante la pandemia.

"En lo que va de año vamos a perder por encima del 53% de la facturación, y desde marzo más del 70%", explica Alberto García Chápuli, gerente de FNEID (Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas), que dibuja un panorama critico: "Hemos perdido a la mitad de los usuarios, y puede desaparecer el 44% de las empresas en un sector que no solo mueve 2.500 millones de euros al año y aporta 214.000 empleos, sino que tiene una relación directa con el estado de salud de la población y que genera un ahorro del 10% del gasto sanitario, unos 7.000 millones de euros".

García Chápuli insiste en que "somos parte de la solución, no del problema, cuando con los confinamientos y las restricciones se han disparado los índices de obesidad y de sedentarismo" y en que "podemos garantizar la seguridad de los usuarios" con una batería de medidas que incluye gestionar los vestuarios con cinco metros cuadrados por persona, limitar su uso a quince minutos, prohibir hablar en ellos y permitir solo el uso de las duchas individuales.
"Las restricciones nos están arruinando", señala, con cierres totales en Aragón, Asturias y cinco de las nueve provincias castellanoleonesas (en Burgos y Salamanca abrían este viernes) y con límites horarios en comunidades como Andalucía. "Nos han aplicado limitaciones sin ningún fundamento científico", dice, ya que en todo el país únicamente se han registrado brotes en dos gimnasios de Galicia. "Donde no nos han cerrado también baja la curva de contagios", añade.

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