El Banco Sabadell sacrifica su joya de la corona para escapar del asedio del BBVA y blindarse ante su OPA
Los accionistas de la entidad catalana autorizan la venta del banco TBS, su filial británica, y renuncian así a "una relevante fuente de ingresos" que supone casi el 14% de su beneficio total.
El Sabadell repartirá entre sus accionistas un histórico e inédito dividendo de 2.500 millones de euros, dos tercios del precio final y obliga así al BBVA a mover ficha.

Madrid--Actualizado a
No es muy habitual que un banco celebre una junta de accionistas a principios del mes de agosto, y mucho menos dos de forma consecutiva. Tampoco es muy frecuente que ese mismo banco convoque con premura a sus accionistas en plena canícula para que autoricen la venta de una de sus principales fuentes de ingresos, pero eso es lo que hizo el Banco Sabadell este pasado miércoles. Sus accionistas aprobaron en una primera junta la venta del banco TBS, su filial en Reino Unido, al Banco Santander por unos 3.400 millones de euros. Tras dar luz verde a la venta, se celebró una segunda junta para dar el visto bueno al reparto de un histórico dividendo de 2.500 millones de euros asociado a una operación concebida y diseñada para torpedear la Oferta Pública de Acciones (OPA) del BBVA sobre el Sabadell.
Josep Oliu, presidente de la entidad catalana, y César González-Bueno, consejero delegado, presentaron la venta de TBS como una buena oportunidad de mercado y pusieron mucho empeño en desvincular este miércoles la operación de la OPA hóstil que el BBVA lanzó en mayo de 2024 contra la entidad catalana. Sin embargo, los dos directivos no pudieron ignorar que había un elefante en la sala en la que se celebraron las juntas: el BBVA y su intención de hacerse con el control del Sabadell.
Tras haber rechazado ofertas anteriores, todo el mundo en las altas finanzas sabe —diga lo que diga Oliu— que si el Sabadell vende ahora una de sus joyas de la corona —TBS aportó en 2024 casi el 14% del beneficio total del banco— es para intentar zafarse de la presión del BBVA. Prueba de ello es que Oliu dejó muy claro que los accionistas que acudan a la OPA no podrán disfrutar del suculento dividendo de la venta de TBS.
La venta del TBS dejará a los accionistas del Sabadell un dividendo de 0,5 euros por acción, una cantidad históricamente alta y sin precedentes en la historia de la entidad: son dos tercios del precio final. Muchos analistas sostienen que esos 2.500 millones suponen un aliciente muy importante para resistirse a la oferta del BBVA. "Sabadell está amargándole la OPA al BBVA", afirmaba a guisa de resumen en la Sexta el economista Javier Díaz-Giménez.
Tras mantenerse a la expectativa durante varios meses, el Banco Sabadell ha apretado el acelerador en las últimas semanas en su estrategia de blindarse ante la OPA del BBVA y de entorpecerla todo lo posible. El pasado 24 de julio, la entidad presentó su plan estratégico para el periodo 2025-2027 en el que se compromete a remunerar a sus accionistas con 6.300 millones de euros durante estos tres años y elevar la rentabilidad hasta un récord del 16% en 2027. La venta de TBS es un paso más en esa estrategia, como lo es también la recompra de acciones que también puso en marcha el pasado mes de mayo por un importe de 755 millones de euros.
Según este plan, a los 1.300 millones de euros que se distribuirán con cargo al ejercicio actual, se sumarán los 2.500 millones de dividendo extraordinario por TSB y otros 2.500 millones correspondientes a los resultados de 2026 y 2027. En total, como bien recordó este miércoles César González-Bueno, estas cantidades suponen distribuir a los accionistas más de un 40% del valor actual del banco en Bolsa. La cifra equivale a un dividendo por acción para 2025, 2026 y 2027 superior a los 20,44 céntimos brutos pagados en 2024.
En ese sentido, Oliu y su equipo quisieron mandar un mensaje muy claro durante la celebración de la doble junta, el de que el Sabadell es un banco centrado en crear valor para sus accionistas. González-Bueno también dejó un recado al BBVA y le desafió a que aclare si remunerará a los accionistas en la misma medida que lo está haciendo el Sabadell. "Con eso tendríamos un grandísimo avance, porque de momento esa información no existe y, por tanto, no es comparable", dijo el consejero delegado del Sabadell.
La respuesta del BBVA
Lo cierto es que la ofensiva del Sabadell, escenificada en esas dos juntas de accionistas, parece haber cogido con el pie cambiado al BBVA. En un principio, el banco presidido por Carlos Torres diseñó su OPA contando con quedarse con TBS. Eso le ha obligado a modificar los términos de su oferta en un claro intento de seducir a los accionistas del Sabadell y los suyos propios con mejores condiciones.
Para empezar, el BBVA presentó el 31 de julio sus objetivos financieros hasta el año 2028, que incluyen el reparto de 36.000 millones de euros entre sus accionistas en cuatro años. Ese mismo día, el BBVA ya tuvo que ajustar el canje de acciones tras anunciar la entidad catalana el dividendo ordinario de 0,07 euros por acción que abonará el próximo 29 de agosto. Es muy probable que el dividendo añadido por la venta de TBS obligue al BBVA a ajustar de nuevo ese parámetro y a incrementar su oferta.
De momento, todo indica que el Sabadell va ganando su particular guerra con el BBVA. De su lado tiene al Gobierno y a consumidores, que ven esta OPA como un nuevo y peligroso proceso de concentración bancaria que terminará perjudicando a los clientes. El Sabadell muestra una determinación sin precedentes al sacrificar un buen activo y parte de su negocio para primar a sus accionistas. La apuesta para algunos es arriesgada: de momento, el banco mantiene un nivel récord de beneficios tras ganar 975 millones en los primeros seis meses de 2025 y ha aumentado el valor de su acción, pero no es menos cierto que hay ciertos nubarrones.
Los reciente test de estrés publicados el pasado 1 de agosto por la Autoridad Bancaria Europea certificaron que el Sabadell es la entidad española menos capitalizada y la menos solvente "ante un hipotético deterioro de la economía". A ello hay que añadir la preocupación de los sindicatos por el plan estratégico hasta 2027. Según Comisiones Obreras (CCOO), la pérdida de "una relevante fuente de ingresos" por la venta de TBS obligará a la entidad —algo que ha asumido el propio Oliu— a centrarse la actividad casi en exclusiva en el mercado español. "Esto puede traducirse en la necesidad de cubrir ese vacío con mayor exigencia comercial sobre la plantilla actual y abre un escenario más exigente". Ahora solo queda por ver si la entidad catalana estará a la altura de esa exigencia que se ha impuesto a sí misma para escapar del asedio del BBVA.
Por otra parte, son demasiados los frentes que se le abren al BBVA, tantos que durante la presentación de su plan estratégico su presidente, Onur Genç, consejero delegado de la entidad, reconoció que, pese a seguir considerando la OPA como una buena operación, no había garantías de que fuera salir adelante. En este sentido, los primeros días de septiembre van a ser claves: el BBVA tenía previsto lanzar el folleto de la OPA por esas fechas. Habrá que esperar.
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