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La desigualdad y la pobreza en España sólo pueden frenarse con un cambio de modelo económico

Varios expertos señalan que la economía española tiene "un modelo distributivo muy débil" que le hace incapaz de reducir las desigualdades económicas incluso en épocas de bonanza. 

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Juan Gimeno, presidente de Economistas sin Fronteras y uno de los organizdores de las Jornadas, durante su intervención. / Twitter

MADRID.— Durante los últimos 30 años la izquierda ha permanecido a la defensiva ante la embestida del neoliberalismo. Sin embargo, con la crisis, el modelo neoliberal, entendido como forma de organización social y económica, empieza a ofrecer síntomas de agotamiento. ¿Qué debe hacer ahora la izquierda? A esa pregunta intentaron dar respuesta los asistentes a las jornadas de debate organizadas por el Foro de Economía Progresista en el espacio Ecooo de Madrid.

La crisis no es sólo económica; lo es también del sistema. Pero éste se mantiene fuerte, incólume ante la incapacidad de los políticos para articular una alternativa. Mientras tanto, la sociedad sufre los efectos de una revolución neoliberal alumbrada a principios de los años 80 y que, cómo contó en la intervención inicial Luis Ayala, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y director del conocido Informe sobre desigualdades en España 2015, ha convertido a España en uno de los países más desiguales de la UE, sólo por detrás de Bulgaria y Letonia. Además, los últimos datos indican que la pobreza en España se ha vuelto estructural.

Ayala demostró con datos en la mano que la desigualdad y la pobreza en España no son sólo la consecuencia de la crisis económica que se desencadenó en 2008. La desigualdad económica creció incluso en los ciclos económicos expansivos, sostuvo Ayala. Los problemas venían de antes. "España fue incapaz de atajar la desigualdad económica cuando crecía", recordó Ayala. Con la crisis el problema se acentuó y se cebó con las rentas más bajas, que crecieron bastante menos que las altas. El aumento del número de trabajadores pobres también ha crecido en España, lo que es un ejemplo irrebatible de que el sistema neoliberal genera desigualdad por sí mismo.

Ayala hizo lo que él llamó "un relato de la desigualdad" y denunció a los políticos que niegan que España tenga un problema serio de desigualdad. Pero lo hay. Y hay que buscar soluciones para hoy pero para dentro de unos años. Para Ayala la clave es que España tiene "un modelo distributivo muy débil" que se asienta en tres factores: en primer lugar, la dificultad endémica de la economía española para crear empleo estable y de calidad; en segundo lugar, las desigualdades salariales y de las rentas de capital (estas últimas son las más altas de toda Europa) y, finalmente, la escasa capacidad redistributiva del sistema fiscal español.

En este sentido, Lina Gálvez, profesora de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, otra interviniente en la mesa inaugural de las jornadas organizadas por el Foro de Economía Progresista, apuntó una explicación política en este aumento de la desigualdad: "La legislación laboral que se desmanteló con la reforma laboral servía para paliar parte de esa desigualdad".

Luis Ayala: "En prestaciones sociales tenemos déficits muy grandes"

El neoliberalismo ha dejado a buena parte de la población española queda desprotegida. Hay otro problema añadido, según Ayala: "En prestaciones sociales tenemos déficits muy grandes". Y ahí aparece el Estado de Bienestar. Pero éste también está en crisis. Como recordó Lina Gálvez el Estado de Bienestar ha sufrido recortes en los últimos años. Gálvez señaló que hay recursos suficientes para cubrir las necesidades de los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables: "Recursos hay. Con sólo poner una tasa mínima a todos los movimientos de capital se cubriría todo el gasto público" El problema es que ningún político se atreve.

Y si algo no se atreve a hacer ningún político, salvo los de Podemos, claro, es a instaurar un instrumento que reduciría la desigualdad y la pobreza: una renta básica. Juan Gimeno, profesor de la UNED y presidente de Economistas sin Fronteras, defendió en su intervención que esta Renta, que el llamó Renta Mínima Automática, es perfectamente viable y asumible por el Estado. En una sociedad cada vez más tecnificada, incapaz de crear empleo estable y de calidad para todos, es una buena solución para paliar los efectos de la pobreza.

Pero esa opción no depende sólo de los recursos. También de la voluntad política. ¿Voluntad? Lina Gálvez intentó responder a la pregunta de cómo será el Estado de Bienestar en 2030 y dejo una respuesta ambigua y clara a la vez: "Dependerá de la correlacion de fuerzas que haya, de la calidad de nuestra democracia, del modelo económico y de nuestra capacidad para generar recursos". La conclusión es clara: hay que cambiar el modelo. El problema es quién lo hace.

Las trampas financieras

La segunda mesa de la mañana llevaba por título Las trampas financieras. Contó con la participación de Nacho Álvarez, secretario de Economía de Podemos, del profesor Juan Torres López y del autor del libro ¿Qué hacemos con la deuda?, Juan Laborda. Los tres analizaron uno de de los efectos más perversos del neoliberalismo ha sido la financiarización de la economía. es decir, el abandono de la economía productiva en beneficio de la especulación financiera.

"Entre 1895 y 1990 en por cada dólar que las empresas de Estados Unidos invirtieron en activos, se dedicaron 18 a fusiones y adquisiciones. Desde 1990, por cada dólar invertido en activos, se dedican 68 dólares a fusiones y adquisiciones". Con datos en la mano, Juan Torres López denunció la deriva que ha tomado el capitalismo en el último cuarto de siglo. Ningún poder político ha sido capaz de poner una brida a esa especulación sin control que ha terminado por convertirse en la única norma.

Nacho Álvarez reclamó la necesidad de poner coto a la movilidad de capitales. El secretario de Economía de Podemos destacó que "las últimas dos grandes crisis bancarias y financieras [la del crack de 1929 y la de 2008] han coincido con grandes movimientos de capital". 
 
En este contexto, Álvarez insistió en que esos grandes movimientos de capital no son compatibles con la autonomía de la política económica de los Estados. El secretario de Podemos criticó la política de austeridad impuesta por Bruselas al tiempo que se practica una política monetaria expansiva: "De este modo sólo prolongaremos el estancamiento y corremos el riesgo de inestabilidad financiera", apuntó Álvarez.

Tanto Álvarez como Torres y Laborda se quejaron de lo que es una realidad cada vez más palpable: el capitalismo de casino es cada vez más incompatible con la democracia. "Si el dilema actual está entre movilidad plena de capitales o más democracia, eso es algo sobre lo que la propia democracia debería pronunciarse".

Pero no se pronuncia. Y mientras tanto, el sistema se degradada sin que se atisben soluciones fáciles: Juan Laborda recordó que "la crisis es sistémica y que la banca española está muy mal. Necesita al menos 320.000 millones de euros", mientras la austeridad y los recortes siguen campando a sus anchas.