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Economía coronavirus La pandemia hace retroceder 15 años al comercio, la hostelería y el transporte

Tres de los sectores a los que las políticas económicas de la última década habían encomendado la salida de la crisis se dejan casi un tercio de la actividad y más de 33.000 millones de negocio en tres catastróficos meses de primavera para seguir copando medio año después casi dos tercios de los trabajadores que siguen en ERTE.

Más de 130.000 camareros y cocineros y 113.000 empleados de hoteles y empresas de alojamiento siguen en ERTE / EFE
Más de 130.000 camareros y cocineros y 113.000 empleados de hoteles y empresas de alojamiento siguen en ERTE / EFE

El segundo trimestre de este año, el del confinamiento y la desescalada, fue para el subsector de los servicios que integran el comercio, la hostelería y el transporte el peor de las últimas dos décadas, con un volumen de negocio de tan solo 38.513 millones de euros que obliga a retroceder hasta 2001 para encontrar un resultado peor.

Entonces, con el país en un momento de transición entre la breve pero intensa crisis de 1993 y el comienzo del recalentamiento que llevaría a la burbuja inmobiliaria y a su destructivo estallido, fue de solo 37.062, siempre según los datos de la Contabilidad Nacional del INE (Instituto Nacional de Estadística).

El balance semestral no anda, según la misma fuente estadística, muy lejos del trimestral. Los 94.509 millones de euros que movieron esos tres subsectores entre el 1 de enero y el 30 de junio fueron, con un desplome del 26,2%, el registro más bajo desde 2005, entonces sí con la burbuja del ladrillo y el crédito en plena efervescencia.

Ese desplome de la actividad se ha traducido en un retroceso de casi cuatro puntos en la aportación al PIB de esas ramas, en al menos dos de las cuales, la hostelería y el transporte de personas y de mercancías, es decir, el turismo y la logística, se habían centrado buena parte de los esfuerzos y de las políticas económicas de salida de la anterior crisis mientras otros sectores como la industria fenecían en una languidez decadente, la construcción seguía pagando los excesos de la década pasada y la agricultura progresaba a base de aplicar procesos cada vez más industriales y uberizados. 

El 'sorpasso' del complejo agroalimentario al sector turístico

Comercio, hostelería y transporte llegaron a aportar los dos años anteriores el 21,3% del PIB para caer su participación de enero a junio al 17,4% tras situarse con la pandemia los dos primeros como los más afectados por las restricciones de la actividad, agravadas en el caso de los operadores turísticos por las decretadas en otros países ante su dependencia del exterior, y sufrir el tercero de manera especial la reducción de la actividad económica.

De hecho, entre los tres concentran el grueso del desplome de la actividad económica en España: 33.525 millones de euros menos de facturación en seis meses sobre un total de 73.024, por encima de la industria y la construcción, que cayeron 12.895 y 5.218, respectivamente, y del resto del sector servicios, que se dejó 11.688.

"El turismo volverá a ser uno de los motores de la economía española, pero para eso es necesario crear unas condiciones sanitarias adecuadas", apunta Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, mientras Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT, aboga por seguir impulsando cambios en el sector turístico hacia la calidad y, al mismo tiempo, por potenciar otros ámbitos en cuyo desarrollo el sol resulta clave, como la agricultura y, cuando menos en parte, las energías renovables.

El primero de esos sectores, el primario, impulsado por el acaparamiento de comida durante el confinamiento y la desescalada, y también por la tendencia alcista de los precios en tiendas y supermercados esos meses, rompió las tendencias bajistas del resto de la economía española en esos meses para ver crecer su volumen de negocio en algo más de 2.000 millones de euros y registrar un avance del 13,5%.

Algunas fuentes apuntan que el complejo agroalimentario, que incluye al sector primario, a la industria que transforma esos productos y a la parte del comercio que los distribuye podría este año superar al turístico como el principal motor de la economía española de mantenerse las derivas que comenzaron con la pandemia.

Los servicios siguen copando los ERTE

Mientras tanto, hostelería, comercio y transporte siguen siendo, por este orden, las ramas que más personal mantienen hibernado en los ERTE, con algo más del 60% del total y una reincorporación a la actividad que, en su conjunto, resulta más lenta que la del global de la economía.

Según los datos del Ministerio de Inclusión, entre mayo  y septiembre han vuelto a la actividad algo más de tres asalariados de cada cuatro que se encontraban en ERTE, aunque con un reparto desigual: en los tres sectores señalados no llega al 75%, mientras en el resto de la economía se acerca al 80%. Quedan por reincorporarse 425.184 empleados del comercio, la hostelería y el transporte mientras en el resto del sistema productivo, beneficiado por el efecto balsámico del escudo social y menos dañado por las restricciones a la movilidad y el contacto físico, la cifra de afectados se reduce a 300.527.

El grueso de los daños se concentra en la hostelería, con más de 260.000 trabajadores en ERTE y una tasa de reincorporación que no alcanza el 50% en los servicios de alojamiento y que se acerca al 80% en los de comida y bebida; es decir, que la mitad de quienes trabajaban en hoteles y similares siguen sin incorporarse mientras ya lo han hecho casi cuatro de cada cinco camareros y cocineros.

La evolución es todavía más inquietante en una rama a caballo del comercio y el turismo como es la de las agencias de viajes, en la que, al añadirse los efectos de las restricciones a la movilidad a los que ya venían causándole la progresiva digitalización del negocio y la venta directa, continúan paradas casi el 80% de las plantillas.

En el comercio seguían sin volver a la actividad más de 125.000 empleados, uno de cada cinco que había entrado en ERTE en mayo, tasa que se duplica en el transporte de mercancías y de personas y en las empresas auxiliares de ambas ramas.

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