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Los fondos europeos aterrizarán en España en julio: oportunidades y retos

Los ministros de Economía y Finanzas han avalado los planes anti-crisis de 12 Estados miembros, incluidos España, que espera recibir los primeros 9.000 millones de euros en las próximas semanas. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño,
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño,. Javier Lizón / EFE

El plan de recuperación español ha sorteado su último escollo. Los ministros de Economía y Finanzas, reunidos en Bruselas, han dado este martes el aprobado definitivo a los planes de España y de otros 11 países (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Luxemburgo y Portugal). El país espera el aterrizaje de los primeros 9.000 millones de euros a finales de este mes. Esta partida corresponde al 13% del mecanismo de pre-financiación, que no debe justificarse ni está sujeto al cumplimiento de los hitos.

Comenzará así la que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, definió como "la oportunidad del siglo". España recibirá 69.500 millones de euros a fondo perdido durante los próximos cinco años. La mayor parte de esta cuantía -muy superior a los tradicionales fondos estructurales- llegará entre este año y 2023. El calendario previsto marca un primer desembolso de 10.000 millones de euros para finales de este año siempre y cuando Bruselas apruebe los 50 hitos pactados por Madrid. El siguiente estaría previsto para finales de la primavera del próximo año y cuenta con un valor de 12.000 millones de euros. Pero para recibir esta última recibir remesa, el Gobierno debe tener avanzada su reforma laboral, que es, junto a la de las pensiones, la que levanta más polvo en el país y más preocupa a Bruselas.

Es en este tramo de apenas dos años donde se concentra la oportunidad a la que hacía referencia Sánchez, pero también el enorme desafío de ejecutar y destinar el dinero europeo a los proyectos e iniciativas acertadas. Con sus 110 inversiones, 102 reformas y 416 hitos, la ambición es impulsar la creación de 800.000 puestos de trabajo e incrementar un 2% el PIB durante este periodo. España quiere transformar su modelo productivo para las próximas décadas, pero por delante tiene un reto inmenso. Su estructura descentralizada ha provocado que históricamente se sitúe en la cola europea como uno de los países más lentos a la hora de absorber y justificar el dinero que llega de Europa. También será la clave la capacidad de coordinación entre las diferentes Administraciones y con el sector privado.

Además, la ayuda europea no es un cheque en blanco. Cada seis meses, la Comisión Europea revisará de forma exhaustiva que los países están cumpliendo con los objetivos marcados en sus planes y que están respetando los derechos y valores fundamentales. De lo contrario, podría congelarse la entrega. De hecho, el plan nacional de Hungría se encuentra en stand by en la revisión del Ejecutivo comunitario por posibles dudas sobre las garantías anti-corrupción y de respeto del Estado de Derecho. El Parlamento Europeo pidió recientemente, con la abstención del Partido Popular europeo, congelar los fondos a Víktor Orbán si no da marcha atrás en medidas contra las libertades fundamentales como su ley anti-LGTBi.

Los halcones relajan su postura

Hace justo un año desde que los 27 líderes de Estado y de Gobierno rubricaron el Next Generation EU, el mecanismo de 750.000 millones de euros llamado a transformar el presente y el futuro del proyecto comunitario. La cita se prolongó durante 89 horas. La UE se jugaba en ella parte de su supervivencia. La crisis inesperada del coronavirus dejaba poco margen a la receta austera impulsada durante la anterior crisis financiera de 2008. Los frugales, abanderados por Países Bajos y Austria, terminaron cediendo a este fondo sin precedentes. Doce meses después, sus posturas se han relajado. El tono de los últimos días en la revisión de los 12 planes nacionales que han recibido este martes la luz verde del Ecofin ha sido "muy diferente" a la del verano pasado, explican fuentes del Ministerio de Economía.

Los halcones en La Haya o Viena también terminaron cediendo a la idea -hasta entonces inimaginable- de crear deuda conjunta. Este mismo martes, la Comisión Europea ha hecho su tercera gran emisión en los mercados captando 15.250 millones de euros. "Las decisiones de hoy son un gran paso adelante en la recuperación económica de Europa y permitirán que los Estados miembros utilicen los fondos no solo para recuperarse de la crisis de la covid-19, sino también para crear una Europa resiliente, más ecológica, digital, innovadora y competitiva para las próximas generaciones de la UE", ha celebrado Andrej Šircelj, en nombre de la Presidencia eslovena.

El Fondo de Recuperación Europeo nació con el objetivo de minimizar el impacto socio-económico que la pandemia está dejando en suelo comunitario y de reducir las velocidades de recuperación entre los países más golpeados por la crisis sanitaria, como España, y los que menos. Pero en su ADN también se encuentra la brújula para impulsar la transformación digital en las economías y sociedades europeas y consolidar la transición ecológica. El 70% de las inversiones españolas estarán destinadas a proyectos con encaje tecnológico y verde. De hecho, la apuesta de Madrid para destinar el 40% de los fondos a medidas medioambientales y el 28% a consumar el salto digital le ha valido los elogios de Bruselas.

Las otras singularidades de la estrategia española, encabezada por Nadia Calviño, recién estrenada vicepresidenta primera del Gobierno y responsable de Economía, es renunciar por el momento a los 70.000 millones en forma de transferencia y apostar por el macro desembolso en el corto plazo a dos años vista para apuntalar la recuperación económica en los próximos 24 meses. "La recuperación ha comenzado. La economía española será una de las más rápidas en recuperarse en Europa y en el mundo. Queremos que España sea uno de los motores de crecimiento y recuperación europeos", ha señalado Calviño en una intervención virtual ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.

Catalunya, pandemia y remodelación de Gobierno

Los fondos europeos llegarán, además, al país en un punto clave de la legislatura: a medio camino del mandato de Sánchez y con diferentes momentums en su panorama político. En primer lugar, se postulan como un puente entre Madrid y Barcelona, ya que son uno los grandes puntos de interés para el Govern de Catalunya. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, está dibujando una nueva estrategia para mantener abiertas las vías de diálogo no solo con el Ejecutivo central, sino también con la Comisión Europea, con el objetivo de ganar independencia y poder en la gestión de estos fondos. Fuentes de la Generalitat explicaban hace unos días que el objetivo para ello es retomar la normalidad institucional con Europa.

También aterrizarán poco después de que Pedro Sánchez haya efectuado la mayor remodelación de su Gobierno, que ha culminado con el tercer ascenso de Calviño. La gallega, arquitecta del plan anti-crisis español, ha pasado en tres años de ser ministra de Economía a vicepresidenta primera. Por último, la recepción de las ayudas puede suponer un balón de oxígeno al país en un momento en el que se postula como la excepción europea en la contención de la pandemia. España es, junto a su vecino Portugal, el país que más contagios registra en la UE, lo que amenaza con asestar un nuevo golpe al turismo durante este verano y desacelerar la recuperación prevista.

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