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¿Qué es el MidCat y por qué Francia lo rechaza?

España está queriendo impulsar la finalización de un gasoducto que conecte la Península Ibérica con Europa del norte pero se ha topado con la negativa de Macron. ¿Qué implicaciones tiene?

La directora general de Energía de la Generalitat, Assumpta Farran y el presidente de Enagás, Antonio Llardén junto al president de la Generalitat, Pere Aragonès durante la visita a la planta de regasificación de Enagás de Barcelona, en el Puerto de Barce
La directora general de Energía de la Generalitat, Assumpta Farran y el presidente de Enagás, Antonio Llardén junto al president de la Generalitat, Pere Aragonès durante la visita a la planta de regasificación de Enagás de Barcelona, en el Puerto de Barcelona en abril de 2022. David Zorrakino / EUROPA PRESS

La disminución paulatina del flujo de gas proveniente de Rusia hacia el resto de Europa ha reabierto el debate sobre la resurrección del gasoducto MidCat que está enfrentando a tres de las grandes potencias de la Unión Europea. Por un lado, se sitúan España y Alemania como grandes defensores de reactivar el proyecto. Y por otro, Francia, parte implicada, que ha mostrado su rechazo.

El proyecto plantea transportar gas desde la Península Ibérica hacia el norte de Europa pero la negativa de Macron ha hecho que la iniciativa vuelva a estar en una vía muerta. 

España y Alemania han hecho frente común en su defensa pero cada uno tiene intereses diferentes. El Gobierno de Sánchez considera que es una oportunidad en el presente como alternativa al gas ruso a través de la vía argelina. Y mirando hacia el futuro, se plantea el MidCat como el medio de transporte fundamental para el hidrógeno verde, producido a partir de fuentes renovables. Por su parte, Olaf Scholz ha visto en el MidCat como una opción muy a tener en cuenta para proveer al país germano de gas ante el chantaje energético ruso. Pero, ¿de qué estamos hablando al mencionar el gasoducto MidCat?

¿En qué consiste el proyecto MidCat?

Planteado en 2005, el gasoducto MidCat nace en Argelia –el país productor del combustible fósil–, entra a la Península Ibérica a través de Almería y estaba proyectado para conectar con Francia cruzando el Pirineo por el Empordà. Sin embargo, desde el 2012 la tubería acaba en Hostalric (Girona), donde finalizaron las obras iniciadas el año anterior para completar los 88 km de gasoducto desde Martorell (Barcelona). Sin embargo, para culminar el proyecto restan 225 km más de tubería hasta llegar al municipio francés de Barbaira, en Occitania, por lo que la hipotética puesta en marcha de la interconexión gasística en ningún caso sería inmediata.

Para culminar el proyecto restan 225 km más de tubería hasta llegar al municipio francés de Barbaira, en Occitania

Más allá del tiempo necesario para ejecutar unas obras que ni siquiera están proyectadas –aún menos licitadas–, uno de los grandes frenos al proyecto es su mastodóntico coste. La española Enagás cifra en 370 millones la inversión necesaria para culminar los más de 100 km hasta la frontera francesa, entre la tubería y una estación de compresión para hidrógeno renovable, que en principio debería facilitar la transición hacia esa energía.

Sin embargo, a todo ello hay que añadir los 3.000 millones calculados por el Ministerio de la Transición Energética francés, tanto para conectar la tubería hasta Barbaira como para reforzar la interconexión gasística con el resto de Europa a través del territorio galo. La esperanza del Gobierno es que el gasto lo asuma la UE, gracias al nuevo contexto energético.

La capacidad del MidCat se situaría en entre 7,5 y 9 bcm (miles de millones de metros cúbicos al año) de gas, sólo una pequeña parte del consumo de la UE, que se situó en 412 bcm 2021. Según datos de la Comisión Europea, del total sólo 50,6 bcm se produjeron en las fronteras comunitarias, mientras que de Rusia llegaron hasta 137, es decir, 15 veces más de lo que podría llegar a transportar el gasoducto que ahora mismo termina en Hostalric.

¿Por qué se opone Francia?

El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha opuesto de forma rotunda al proyecto asegurando que no hacen falta nuevas interconexiones de gas con España porque las actuales están muy lejos de la saturación. Para Macron, el tiempo que tardaría en construirse la parte de gasoducto que falta no respondería a la necesidad urgente de gas. Además, argumenta que contraviene a los estándares medioambientales de la Unión Europea y que en su país se encuentra con una fuerte oposición ciudadana.

Macron ha explicado que los dos gasoductos que unen actualmente los dos países, por el País Vasco y Navarra, están "infrautilizados", pues desde febrero se están utilizando al 53 % y que en agosto ha sido Francia la que ha exportado gas a España y no al contrario. "No comprendo el problema a corto plazo que se intenta resolver. Si estuviéramos al 100 % de la utilización, diría lo contrario".

Macron ha explicado que los dos gasoductos que unen actualmente los dos países, por el País Vasco y Navarra, están "infrautilizados"

Tampoco convence al mandatario galo los argumentos de España para poder transportar en el futuro hidrógeno verde. "Algunos me dicen incluso que sería aberrante transportar hidrógeno de España a Francia o Alemania", recalcó. Lo que tendría más sentido -aclaró- es exportar electricidad renovable de España a Francia o a otros países europeos para que fuera allí donde esa electricidad se transformara en hidrógeno.

Al día siguiente, el proyecto también recibió un varapalo. La Unión Europea ha rechazado financiar el gasoducto. La Comisión Europea ha evitado respaldar a España en su defensa del proyecto y ha pedido más datos para evaluar la viabilidad de la iniciativa. "No podemos dar una posición específica en este momento, hace falta que los Estados miembro y los promotores avancen en el análisis sobre las posibilidades de viabilidad del proyecto y entonces estaremos en medida de dar nuestra opinión sobre un proyecto preciso", indicó el portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Tim McPhie.

Pese a todo, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, sigue defendiendo que la cuestión sobre la construcción del gasoducto aún "no es un debate cerrado". Para decidir sobre su construcción "debe primar el interés europeo sobre cómo prepararnos para un año (2023) que será difícil", ha apostillado la ministra este miércoles.  

¿Qué piensan los ecologistas?

Tampoco ven viabilidad al proyecto las asociaciones ecologistas. Ecologistas en Acción defiende que la crisis energética debe resolverse con un modelo eficiente, basado en el ahorro y las renovables dimensionadas.

Según la coordinadora de la campaña La verdad del gas de Ecologistas en Acción, Marina Gros, el proyecto del gasoducto MidCat, del que está construido el tramo comprendido entre Almería y Hostalric (Girona), "tardaría como poco unos tres años, no resuelve la crisis a corto plazo y no está claro que pueda servir para transportar hidrógeno".

Los ecologistas basan su rechazo a este gasoducto entre España y Francia en un informe publicado en marzo de 2022 por la consultora Artelys, según el cual una infraestructura de gas construida hoy no tendría utilidad en 2025, ya que para entonces la demanda de gas en la UE habría sufrido un fuerte descenso.

También se apoyó en otro estudio de la organización Bellona, ​​que recomienda invertir en renovables en lugar de en infraestructuras de gas e hidrógeno, y en otro informe del think tank independiente EG3 que asegura que las energías limpias pueden sustituir a dos tercios de las importaciones de gas ruso para 2025, fecha en la que el MidCat podría empezar a utilizarse.

Además, según Gros, el proyecto "es incompatible con los compromisos climáticos de España y de la UE". "Si la UE quiere cumplir con el objetivo climático del Acuerdo de París debe dejar atrás el uso del gas fósil antes de 2035. No tiene sentido construir una infraestructura como el MidCat, que probablemente no se puede concluir antes de 2025. Y eso siendo muy optimistas", abunda Gros.

¿Cuál es la alternativa al MidCat?

El Ejecutivo de Sánchez está trabajando en un 'plan b' que consistiría en abrir una ruta submarina que conecte España con Italia. Se trataría de un gasoducto submarino de 700 kilómetros que uniría las plantas regasificadoras del puerto de Barcelona y de Livorno en Italia. En primera instancia transportaría gas natural y a más largo plazo hidrógeno verde, una de las prioridades de la Comisión Europea.

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