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Pensiones Los recortes de Rajoy y la inflación dejan jubilados más pobres tras la década turbulenta de las pensiones

Las prestaciones de retiro pierden entre uno y tres puntos de poder adquisitivo o capacidad de compra pese a la recuperación que comenzaba a consolidarse en el último trienio, en un escenario del que se libran las prestaciones mínimas.

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La escalada de precios ha recortado la capacidad de compra de los pensionistas. GBurrull / Pixabay

La escalada de precios desatada el pasado verano al socaire del encarecimiento de la energía en los mercados mayoristas ha acabado por llevarse por delante la mejora del poder adquisitivo que los pensionistas españoles habían ido acumulando en los tres últimos años para provocar finalmente un cierre con mermas para la década más turbulenta del debate sobre las pensiones: los jubilados que viven con una prestación contributiva habrán perdido finalmente entre uno y tres puntos de capacidad de compra, en función de la variable del IPC (Índice de Precios de Consumo) que se toma como referencia, entre el inicio de 2012 y el final de 2021.

Esa década es la misma en la que salieron 64.000 millones de la ‘hucha de las pensiones’ para cubrir otros gastos del sistema y en la que los gobiernos han impulsado sendas reformas superpuestas cada una de ella a una crisis económica.

Esa merma del poder adquisitivo, que ha afectado a la práctica totalidad de los pensionistas y en la que resultó clave la ‘congelación’ de las revisiones en el +0,25% durante cuatro años tras la reforma que impuso el PP de Mariano Rajoy, que también eliminó la paga compensatoria los años de IPC positivo, no ha alcanzado, sin embargo, a quienes perciben las pensiones mínimas, inferiores al SMI (Salario Mínimo Interprofesional) con la excepción de quienes sufren una "gran invalidez" y que en la mayoría de los casos no llegan a 700 euros mensuales.

Estas últimas, según consta en la respuesta del Gobierno a una batería de preguntas del senador malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia, encadenaban tres años de incremento de la capacidad de compra tras las lánguidas recuperaciones del periodo 2014-2016 y el claro retroceso de casi dos puntos de 2017 que deja el balance de la década en una mejora de algo más del 3% después de una caída de más de un punto y medio en 2021.

El tope del +0,25% fue levantado por el propio PP en los Presupuestos Generales de 2018 por la presión del PNV, que supeditó su apoyo a que la referencia para las revisiones pasara a ser la media del IPC.

"Las pensiones más bajas, las mínimas, ganaron con Rajoy un 4% de poder adquisitivo en siete años, mientras que con Pedro Sánchez han ganado un 7,9%, el doble", explica el senador, que plantea, en referencia a los polémicos "factor de sostenibilidad" e "índice de revalorización" de 2013 si "¿subir las pensiones sólo un 0,25%, sólo 1 euro al mes, era lo bueno? ¿que nuestros mayores perdiesen poder adquisitivo cada año era lo adecuado?"

"De 2014 a 2017 las pensiones sólo subieron un 0,25% al año, mientras la inflación acumulada en el mismo periodo fue de un 3%, y eso hizo que un millón y medio de jubilados sufrieran riesgo de pobreza tras la reforma de pensiones", añade.

Las prestaciones contributivas pierden poder adquisitivo

Tanto las contributivas, y las mínimas dentro de ellas, como las no contributivas van a cerrar el año con pérdidas del poder adquisitivo vista la desmesurada previsión de cierre del IPC de noviembre, que es el mes que se toma como referencia para las revisiones y en el que el encarecimiento interanual de la cesta de la compra se dispara al 5,6%, una cota que no se registraba desde finales de 1992, mientras la media se sitúa en el 2,5%.

Las contributivas, cuya prestación media de jubilación se sitúa en 1.194,94 euros mensuales mientras la de incapacidad es de 994,11, subirán un 2,5% para enjugar el aumento medio de la inflación, mientras que las mínimas y las no contributivas, la mayoría de ellas inferiores al umbral de la pobreza (9.626 euros anuales con casa en propiedad, 11.255 sin ella), lo harán en un 3%.

Pese a ese aumento del 2,5%, uno de los mayores en varias décadas, por encima del 2,4% de 2009, quienes perciben una prestación contributiva necesitarían que el año que viene el IPC bajara entre 1,2 y 3,1 puntos para, según el dato que se tome como referencia, mantener el poder adquisitivo de 2012, el año previo a la penúltima reforma del sistema de pensiones.

Perder el triple o un tercio en función del índice de referencia

La letra pequeña del IPC y de las reglas de revalorización resultan clave para calcular después la evolución del poder adquisitivo de las pensiones, que en años como este de precios desbocados se ve reforzado con una paga compensatoria.

Así, el Ministerio de Inclusión señala en la respuesta al senador que "el crecimiento [de las pensiones] en función de la inflación se entiende como la ganancia de poder adquisitivo por diferencia entre el incremento del IPC y el experimentado por las pensiones en el mismo periodo".

Así, hasta 2013, cuando entró en vigor la reforma del Rajoy, el dato de referencia que se incluía en los Presupuestos Generales del Estado era "la tasa de variación interanual del índice del mes de noviembre", mientras que a partir de 2014 pasó a ser "la tasa de variación del índice medio anual", aunque con unas correcciones que en la práctica lo dejaban en el 0,25%.

¿Cuál es la diferencia entre una y otra? La primera, que era también de uso habitual para las revisiones salariales de los convenios colectivos por ser la última disponible al acabar el año, registra la variación porcentual del llamado coste de la vida entre el mes de noviembre de un año y el del anterior, mientras que la segunda consiste en la media aritmética de las variaciones del índice en cada uno de esos doce meses, con la suma de las subidas y la resta de las bajadas.

El resultado puede ser muy distinto en función de si se utiliza uno u otro, como todo apunta que va a acabar ocurriendo este año, ya que la variación interanual prevista se situará en el 5,6% mientras que la media se quedará en el 2,5%, menos de la mitad.

Es a la segunda de ellas a la que desde 2018, y todo apunta a que también a partir del cierre de la reforma del sistema de pensiones que actualmente se encuentra en trámite, van a seguir vinculadas las revalorizaciones en los próximos años.

Los aumentos y descensos del poder adquisitivo de las prestaciones varía de forma notable en función de si se tiene como referencia uno u otro de esos datos, tal y como muestran los gráficos anteriores.

En los diez años que van de 2012 a 2021 las pensiones aumentaron entre un 0,25% y un 1,6% mientras la inflación interanual oscilaba entre un -1% y un +5,6% y la media del IPC lo hacía entre un -0,5% y un 2,5%.

Con el dato de referencia que los gobiernos han ido aplicando cada año, la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas ponderada a lo largo de esa década se queda en el -1,07%, mientras que con la inflación interanual se dispara al -2,93% y con la media del IPC se sitúa en un punto intermedio de -1,8%; es decir, que de la elección del dato y/o de su combinación depende, en este caso, que la merma de la capacidad de compra sea del triple o de un tercio.

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