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Rechazo de vecinos y oposición a que las terrazas de Madrid abran más tiempo y ocupen más espacio público

El Ayuntamiento trata de aliviar a los dueños de bares y restaurantes con la ampliación de horarios y la ocupación de mayor espacio público para las terrazas. Más Madrid califica la medida de "poco madura", y el PSOE advierte de que la capital no puede convertirse en "una gran verbena".

Un hombre con mascarilla pasa junto a una terraza cerrada de un bar en Madrid. E.P./Marta Fernández
Un hombre con mascarilla pasa junto a una terraza cerrada de un bar en Madrid. E.P./Marta Fernández

La decisión del Ayuntamiento de Madrid de permitir a las terrazas de bares y restaurantes que amplíen su horario y puedan ocupar más espacio de las bandas de aparcamiento y zonas terrizas ha generado el rechazo unánime de los grupos de la oposición municipal y las asociaciones vecinales, que entienden que se tiene "manga ancha" con los empresarios hosteleros, en contra de la salud y los derechos de la ciudadanía.

La pasada semana, la Comisión de Terrazas de la capital acordó una serie de medidas a favor del sector de la hostelería, que serán puestas en práctica cuando Madrid entre en la fase 1 de la desescalada, y que están destinadas a que los empresarios recuperen parte de las pérdidas sufridas por el cierre de sus negocios por la pandemia del coronavirus.

A partir de entonces, las terrazas podrán abrir de 10.00 horas de la mañana hasta las 2.00 horas de la madrugada de domingo a jueves y de 10.00 horas de la mañana hasta las 2.30 horas de la madrugada los viernes, sábados y vísperas de festivos. Igualmente, podrán poner música ambiental, siempre que no superen los 80 decibelios.

En cuanto a la mayor ocupación del espacio público, la medida está justificada en que de esa forma se podrán colocar más mesas para compensar la reducción del 50 por ciento del aforo y garantizar mejor las distancias de seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.

La portavoz mediática de Más Madrid, Rita Maestre, ha destacado que su grupo es consciente de la importancia que tiene el sector hostelero y de lo que están sufriendo los dueños de bares y restaurantes por la pandemia, pero considera que las medidas tomadas por el equipo de gobierno  "están poco maduras" y hace falta rigurosidad y diálogo.

Terraza cerrada de un bar en Madrid. E.P./Marta Fernández

"A esta ocupación de las bandas de aparcamiento le debería seguir una reordenación más completa del espacio de la ciudad; más calles peatonales, aceras más anchas y carriles bici provisionales Nos parece que las propuestas de Villacís, como que haya barras en la calle y que se ponga música, son poco serias. Lo que hay que hacer ya es poner sobre la mesa propuestas factibles y consensuadas", subrayó.

En declaraciones a Público, la portavoz de Más Madrid recordó que su grupo, en el que denominan Pacto de Cibeles, ha planteado un Plan de Impulso para la Hostelería, que incluye la elaboración de una guía municipal de medidas higiénico-sanitarias para el sector, una línea de ayudas para la descontaminación de locales y el refuerzo de la inspección sanitaria municipal, para generar confianza en el consumidor y reactivar la demanda.

Promoción de la hostelería

Otras propuestas contenidas en ese plan son la creación de subvenciones para los gastos de estructura y funcionamiento, especialmente para los gastos de alquiler, la prolongación de los ERTE en función del ritmo de recuperación del sector y la inversión municipal en campañas de promoción de la hostelería madrileña.

Por su parte, Mercedes González, portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista, lamentó que Villacís haya presentado sus propuestas para ampliar el espacio de las terrazas y los bares, sin dedicar ni una palabra a las alternativas para mejorar la movilidad peatonal y ciclista.

"Ni un metro cuadrado de nuevos carriles bici o zonas peatonales permanentes. Ninguna propuesta de mejora de calles y zonas estanciales. Ni una ampliación de zonas verdes. Toda una declaración de intenciones, que pone a las personas, como siempre, los últimos de la fila", sentenció.

La concejala socialista se mostró partidaria de apoyar al sector hostelero, pero no a cualquier precio y menos con medidas que pueden generar problemas de convivencia. Tras señalar que es necesario encontrar un equilibrio entre los intereses económicos y las necesidades de la ciudadanía, González insistió en el derecho que tienen los vecinos de Madrid a descansar y a disfrutar con seguridad de la calle

"Estamos en contra de permitir poner música en la calle de forma habitual. Si lo que pretenden es convertir Madrid en una gran verbena, vamos por mal camino", advirtió la portavoz socialista, quien puso de relieve que en este caso existen dos opciones: seguir como siempre, o hacer un cambio de modelo radical y devolver el espacio público a las personas. "No se puede hacer una propuesta de ampliación de terrazas sin ampliar a la vez el espacio para los peatones", indicó.

Para el Grupo Socialista, la respuesta está en los barrios, mediante la recuperación del espacio que ahora ocupan los coches, creando zonas de esparcimiento y poniendo en marcha medidas de dinamización para la hostelería y otros negocios.

Encrucijada

"Madrid está en una encrucijada sobre algo tan transversal como es el uso de la calle. El debate sobre cómo vamos a utilizar a partir de ahora la ciudad no puede ser sólo político, por lo que proponemos al gobierno elaborar un gran pacto por el espacio público en el que se impliquen vecinos y vecinas, sectores económicos, organizaciones sociales y representantes públicos. Sólo así aprovecharemos esta situación para darle la vuelta a Madrid y convertirla en una ciudad útil para todos", concluyó González.

Terraza cerrada en el local Casa Yustas en la Plaza Mayor de la capital durante el confinamiento. E.P./Joaquin Corchero

Las medidas a favor de la ampliación del espacio y los horarios de las terrazas tampoco han sentado bien a las asociaciones vecinales. Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ha explicado que el Ayuntamiento ha preferido hacer suyas las exigencias de los empresarios de la hostelería e imponerse a las de los vecinos, por lo que el conflicto está servido.

"Madrid es una ciudad grande y diversa, en la que optar por medidas homogéneas, generalistas y de trazo grueso suele llevar a errores de bulto, como ahora con la cuestión de las terrazas. Emplear las mismas medidas en zonas de la ciudad con estrechas aceras, saturadas de ruido y/o de actividad hostelera estrechamente vinculada al turismo, que en otras donde se dispone de espacios amplios o en las que la hostelería está en consonancia con las necesidades o demandas del vecindario, hace inútil el intento", apostilló.

Pese a reconocer que hay que ayudar a los hosteleros madrileños a recuperar su actividad económica, Villalobos puso el acento en que ese objetivo no se puede acometer a costa de vulnerar los derechos de los vecinos y de poner en riesgo su salud.

En su opinión, la necesidad de disponer de más espacio para las personas en sus paseos y trayectos peatonales exige disponer de todo el ancho de acera para garantizar la distancia mínima de seguridad contra el contagio, por lo que cualquier utilización de la misma para la colocación de terrazas, en zonas donde las aceras tienen menos de tres metros de ancho, equivale a poner en riesgo la salud del vecindario.

Anteponer el beneficio económico

En cuanto a la utilización de la banda de aparcamiento para que los hosteleros coloquen sus terrazas, Villalobos dijo que equivale a anteponer un beneficio –el económico de los hosteleros- frente al consolidado por años de utilización de los vecinos.

"Pero si todo esto es grave", advirtió, "lo es mucho más ampliar el horario de terrazas, que atenta directamente contra la salud del vecindario. Reducir las horas de sueño o directamente no poder dormir puede afectar seriamente a la salud, especialmente de los más pequeños. Esto puede llegar a ser insoportable para todos aquellos que tengan bajo la ventana de su dormitorio una terraza de bar".

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, justificó la necesidad de tomar estas medidas al entender que son vitales para el sector de la hostelería y pueden hacer que el empresario se decante por levantar la persiana de su establecimiento, en lugar de desistir de hacerlo porque no le compensa.

En un vídeo publicado en su cuenta de Twitter, Villacís negó que la convivencia vecinal resulte perjudicada por las medidas y dejó claro que, "aparte de la emergencia sanitaria, el Ayuntamiento también tiene que atender la emergencia económica".

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