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Ultimátum a Italia: Bruselas podrá multarle si no toma medidas para reducir el déficit

Los ministros de Economía de la UE respaldan que la apertura de un proceso sancionador por déficit excesivo a Italia “está justificada”, aunque han ofrecido diálogo a Roma. Italia parece dar por hecho estar fuera de peligro.

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El ministro italiano de Finanzas, Giovanni Tria, en el centro, rodeado de otros ministros de la UE, antes de la reunión del Consejo Ecofin en Luxemburgo. EFE/ Julien Warnand

Italia tendrá que implementar “correcciones sustanciales” si quiere evitar entrar en un proceso de déficit excesivo, que podría llegar a resultar en una multa de hasta 3.500 millones de euros, equivalente al 0,2% del PIB italiano. Esta ha sido la advertencia de los ministros de Economía de la UE, que se han reunido esta mañana en el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (Ecofin) celebrado en Luxemburgo.

Los ministros han confirmado su respaldo a la recomendación de la Comisión Europea para abrir un proceso contra Italia si el país no toma medidas para sanear sus cuentas, aunque los han reiterado que la puerta para las negociaciones se mantiene abierta y que esperan llegar a un acuerdo con Roma. Si se llegara al caso, la apertura del expediente podría confirmarse en la próxima reunión del Ecofin: el próximo 9 de julio.

Aunque el vicepresidente para el Euro, Valdis Dombrovskis, ha pedido a Italia “medidas adicionales antes de dar nuevos pasos” en el proceso sancionador, el ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, se ha mostrado confiado en poder evitar las amonestaciones sin necesidad de implementar ninguna medida adicional: “Tenemos que llegar al objetivo del déficit, pero cómo lleguemos no es un problema de nuevas medidas o no. Esperamos alcanzarlo sin cambios legislativos”, declaraba de muy buen humor tras la reunión con sus homólogos europeos.

¿Cómo es posible? Tria ha dicho que en los próximos días aportarán nuevos datos en los que se reflejan mayores ingresos y ahorros que en las previsiones actuales. “No tengo que convencer con argumentos, sino con documentos”.

La ministra de Economía, Nadia Calviño (c), conversa con el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos (i), y el director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad, Klaus Regling (d), antes del comienzo del Ecofin en Luxemburgo. EFE/ Julien Warnand

Incluso el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, relativizaba la situación. Dejó claro que se tendrán en cuenta los argumentos de Italia antes de lanzar el proceso sancionador y que están “buscando una manera de evitarlo juntos”. Sin embargo, sí se reafirmó en la necesidad de seguir las reglas: “Las reglas están para cumplirlas. Tienen que ser creíbles y queremos que lo sean”, afirmó antes de la reunión del Ecofin.

Los líderes quieren “evitar un conflicto” y cualquier atisbo de inestabilidad de los mercados en la zona euro, como reconocía esta mañana en Luxemburgo la ministra española de Economía, Nadia Calviño

Aguas revueltas en Italia

A los ministros europeos les preocupan las propuestas que vienen de Italia para reducir los impuestos de manera drástica a la vez que aumentan el gasto social en pensiones. Ideas que suenan opuestas pero que coexisten en el “todos contra todos” que es ahora mismo el país, bajo el gobierno de una coalición formada por la Liga de Matteo Salvini y el Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio. Hasta hace unas semanas, no parecía que los líderes italianos estuvieran preocupados por que sus propuestas chocaran con las demandas de la UE. El propio Salvini llegó a ironizar sobre que Bruselas mande “cartitas” a Italia para pedir reformas.

Pero en los últimos días los líderes italianos han tomado un tono más cauto que evite el proceso sancionador: “Tenemos una economía sana y estamos respetando todos los parámetros”, decía hace unos días el propio Salvini. Sin embargo, Europa no sabe qué creer, ya que la propia Lega lidera una propuesta para la creación de una tarifa plana del 15% los impuestos sobre pymes y autónomos que no superen los 65.000 euros anuales. En la UE no quieren oír ni hablar de estas medidas, que podrían llevar a Italia a aumentar aún más su deuda pública, que se encuentra en el 132,2% del PIB (la segunda mayor de Europa, detrás de Grecia).

Para echarle más leña al fuego, el consejero económico de la Liga, Claudio Borghi, lanzó hace unos días la idea de crear de una especie de moneda paralela al euro: los mini-bot. Serían títulos de deuda del Estado de entre 5 y 100 euros, sin intereses ni vencimiento, y que las autoridades entregarían a empresas y ciudadanos con los que tengan deudas. Los mini-bot podrían ser utilizados para pagar impuestos, lo que ha hecho saltar las alarmas ya que, o serían una moneda paralela, algo ilegal dentro del euro, o se considerarían como una emisión de deuda pública, algo intolerable para Bruselas. Tria se ha desmarcado del tema de los mini-bot en las últimas horas diciendo que “son una mala idea”.

Diez años después, España sale del control de la UE

El Ecofin de este viernes lo ha hecho oficial. Mientras que Italia juega con el peligro de las sanciones de la UE, España acaba de salir del proceso de déficit excesivo, una década después de haber entrado en él.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, realiza declaraciones a los medios a su llegada al Consejo Ecofin en Luxemburgo. EFE/ Julien Warnand

“Se marca un antes y un después”, ha dicho Nadia Calviño a la salida de la reunión de los ministros de Economía europeos esta mañana, quien ha destacado el “esfuerzo de toda la población española” en los últimos años para implementar las reformas demandadas por la UE. “Esta noticia está en la línea de la confianza de los mercados financieros en nuestra economía y en nuestra política fiscal”, ha defendido Calviño.

La decisión era de esperar tras la recomendación de la Comisión Europea de la pasada semana, en la que apoyaba que España dejara el brazo correctivo del mecanismo, para pasar al brazo preventivo, que exige a los Estados Miembros que cumplan sus objetivos estructurales a medio plazo.

No obstante, para mantenerse fuera de los controles más estrictos, España tendrá que continuar realizando ajustes estructurales por valor de 7.800 millones de euros este año y el que viene; el equivalente al 0,65% del PIB nacional. El Ejecutivo comunitario prevé un déficit para España del 2,3 % del PIB en 2019 y del 2% en 2020; por debajo de la marca del 3% exigida por las reglas de la Unión Europea.

España era el último país que quedaba en el brazo correctivo del mecanismo por déficit excesivo de la UE. En un contexto de relativa bonanza económica, el apetito por que Roma venga a reemplazar a Madrid en el proceso sancionador es muy bajo y los líderes europeos buscarán evitarlo. Todo dependerá del Gobierno de Italia, que en los próximos días tendrá que presentar los documentos que justifiquen cómo espera reducir el déficit en 0,2 puntos el año que viene, como prometía Tria antes del Eurogrupo. Si no lo consigue, el 9 de julio el Ecofin podría tomar acciones.

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