Anatomía de un instante en la vida de Punch: lo que aprendimos del mono que emocionó al mundo
Esta cría de macaco conquista corazones al pasearse con su peluche después de que su madre le rechazara. Punch está bien, se está integrando poco a poco. En las redes, mientras, se siguen sus andanzas.

Madrid--Actualizado a
Apenas tiene siete meses de edad y su madre lo ha abandonado. Esta es la historia de Punch, un macaco que vive en un zoológico en la ciudad japonesa de Ichikawa. Merodea abrazado a un peluche de orangután. Trata de integrarse en el grupo de primates, pero la inserción resulta conflictiva y el resto de miembros lo tratan con hostilidad. Todos estos ingredientes han convertido a Punch en un fenómeno viral. El animal ha conquistado los corazones de sus espectadores en todo el mundo. Las historias de animales cuentan con un valor emotivo que potencia la interacción en las redes sociales y su expansión mediática.
"La viralización de la historia del mono Punch es un gran ejemplo de cómo empatizamos –y nos vinculamos– con los animales no-humanos", declara a Público Pablo Barragán, psicólogo y activista en organizaciones por la liberación animal. "La reactividad emocional que ha generado la historia de abandono y rechazo del pequeño simio ha sido equiparable a la que se produce cuando la historia trata de una persona. Y precisamente ahí se encuentra el quid de la cuestión: empatizamos (al menos en una primera instancia) en función de la semejanza a nuestra vivencia".
La viralización de Punch y la hostilidad de grupo
El caso ha activado la movilización de los grupos animalistas. La organización PETA pidió este martes al zoológico de Ichikawa que trasladara al macaco a un santuario. "Como todos los macacos, Punch debería crecer en un grupo familiar unido, aprendiendo habilidades sociales vitales y explorando un hábitat natural rico, y no buscando el consuelo de un juguete en un pozo de cemento", ha expresado en un comunicado Jason Baker, presidente de PETA Asia.
La historia de Punch, más allá de provocar ternura por el abandono de su madre y su apego al peluche de un orangután, se viralizó tras la difusión de unas imágenes en las que se veía cómo un primate adulto golpeaba y arrastraba a la cría de siete meses, que huía para abrazarse con el muñeco. De acuerdo con PETA, "lo que algunos llaman adorable es en realidad un vistazo al trauma de un primate joven y muy sociable que lidia con el aislamiento y la pérdida".
Una parte del proceso de integración
El zoológico emitió un comunicado a la luz de la viralización del macaco. "El mono adulto que arrastró a Punch probablemente sea la madre del mono con el que Punch intentó comunicarse. Es probable que sintiera que su cría estaba siendo molestada por Punch y se enfadara", comunica la organización. Asimismo, subraya que se trata de parte del proceso de integración.
En este sentido, desde el zoológico indican que "Punch ha sido reprendido por otros monos muchas veces en el pasado y ha aprendido a socializar con ellos". Si bien admiten que en los vídeos el macaco "corre hacia su muñeco de orangután de peluche después de ser arrastrado". Matizan que "como de costumbre, dejó el peluche al poco tiempo y estuvo comunicándose con otros monos". De hecho, la institución pone de relieve que el mono ha comenzado a formar parte del grupo y se han difundido vídeos recientes en los que las interacciones son más amables y afectuosas.
Una posible receta para la fama en redes sociales
Los usuarios de redes sociales pueden dormir tranquilos sabiendo que Punch comienza a "hacer amigos" y a formar parte de una "familia" de primates. La preocupación internacional que el caso ha suscitado se ha convertido en un fenómeno en sí mismo que también cabe atender. La investigadora y coordinadora del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático, Gemma Teso, declara a este medio que se trata de un caso "muy viral". Hace hincapié en la necesidad de investigarlo "desde varias perspectivas" para poder entender "las causas por las que este tipo de relatos se hacen tan populares".
Sobre los posibles factores implicados, Barragán destaca que "Punch pertenece a una especie que, además de su semejanza física y proximidad evolutiva con los humanos, presenta una serie de reglas e interacciones sociales muy semejantes a la sociedad humana". De hecho, se habla de él en términos muy cercanos a los humanos, enmarcando al primate en una narrativa basada en el abandono de su madre y con un peluche –es decir, un objeto característico de las infancias humanas–. Incluso se ha descrito la interacción con los otros monos como "bullying", un concepto que hace referencia a procesos sociales inherentemente humanos como el acoso escolar.
"Catalogar sus vivencias en 'código humano' aproxima aún más sus vivencias a las nuestras", explica el psicólogo. "Humanizar las vivencias del simio –es decir, nombrarlas en nuestra forma de ver el mundo– rompe con la barrera interespecie (creada por nosotros) y facilita verlo como un individuo más, sin distancia entre él y 'nosotros'". En la misma línea, Gemma Teso, si bien recalca la necesidad de llevar a cabo investigaciones profundas, opina que "es muy fácil identificarse, sentir empatía con este primate bebé abandonado". La historia de Punch "despierta ternura y compasión, que son emociones muy humanas".
A este respecto, Pablo Barragán comenta cómo existen diferencias en la manera en la que nombramos las vivencias del resto de animales. "En el caso de Punch, un individuo muy semejo a un niño, no hay barreras que limiten la empatía. En el caso de un ternero sí". En este sentido, lamenta cómo no se apela a la misma carga emotiva cuando se habla de la crueldad que pueden sufrir en el seno de "la industria de la explotación animal". Por su parte, Teso concluye que el caso del macaco japonés "quizás sea un buen ejemplo sobre cómo conectar con la audiencia desde una perspectiva diferente".
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