Si te gusta el tapeo, estas son tus paradas obligatorias en España
El ir de tapas es algo común en todo el territorio español, aunque a su vez es una experiencia muy diferente según la ciudad de destino.

Zaragoza-
Las tapas son un elemento vertebrador de la cocina española. Un plato común en todo el territorio, aunque con singularidades. En algunas ciudades acompañan de manera gratuita cada consumición, mientras que otras buscan sublimar la experiencia gastronómica por medio de la innovación. Una tapa puede ser una ración de arroz o unas patatas fritas, pero también un montadito alambicado o una fritura de pescado. Tiene sentido, sobre todo si se tiene en cuenta la importancia que posee el producto dentro de la dieta Mediterránea. Lo común aquí es el concepto.
Esta variedad de propuestas y alimentos hace que tapear en un sitio u otro pueda ser una experiencia completamente diferente. Es cierto que hay elementos comunes, aunque por norma general lo que se busca es la diferenciación. De hecho, esta hiperespecialización está tan enraizada dentro de la cultura del tapeo que afecta a los propios locales. Dentro de una misma ciudad es habitual que haya bares especializados en una tapa u otra, de modo que se va cambiando de garito en busca de probar cada una de ellas.
Por tanto, saber dónde ir es parte esencial de la cultura del tapeo. La oferta es tan amplia que puede resultar agobiante. Por ello, aquí van unas cuantas recomendaciones para los amantes del buen yantar.
Os viños, el tapeo de Ourense
Galicia es una de las Comunidades Autónomas más reconocidas por su gastronomía. El producto local está muy valorado, sobre todo por su cercanía al mar. Esto se refleja en su cultura de tapas, aquí llamada popularmente os viños. Prácticamente, cada ciudad gallega posee su propia ruta, aunque en Ourense se sublima la forma. El centro histórico de la ciudad se convierte en un itinerario diseñado para disfrutar al máximo de la experiencia. La norma es la siguiente: un local; un vino y una tapa.
El punto neurológico del tapeo orensano es la plaza del Hierro. Los soportales se llenan de terrazas con el buen tiempo y son muchos los establecimientos que ofrecen el combo de vino y tapa. Desde ahí el plan es callejear hasta llegar a la Catedral. No hace falta mapa, simplemente con seguir a la gente sirve para completar el recorrido. Algunos locales míticos son el Bar Orellas, donde se debe probar su oreja de cerdo, la Casiña do Pulpo, para sumergirse en el cefalópodo, Casa Toñita, con especialidad en huevos rotos, el Rey del Jamón, con su famoso pincho de tortilla, u O Barallate, de inspiración vasca. Aunque, la variedad de bares, tabernas y restaurantes es tal que la ruta podría ser completamente diferente.
El Barrio Romántico de León
Las tapas de León son legendarias. De hecho, en el imaginario colectivo, la capital leonesa seguramente esté en el top 3 de ciudades españolas junto a Logroño y Granada. Concretamente, la zona más famosa es su Barrio Húmedo, cuyas calles están repletas de tascas y mesones que atraen a miles de turistas cada año. Es una visita obligatoria, eso está fuera de toda cuestión.
Sin embargo, el Barrio Húmedo no es más que una parte del tapeo de León. La otra se encuentra en el Barrio Romántico, el cual se sitúa organizado en torno a la imponente catedral leonesa. Poco a poco, esta zona se ha ido plagando de más y más establecimientos que se llenan cada fin de semana. Aquí van algunas recomendaciones: Bar La Trébede, donde probar su picadillo con patatas, El Patio, donde comer croquetas de morcilla de cebolla, Camarote Madrid, que pese a su nombre se trata de un bar andaluz, o El Ezequiel, perfecto para degustar la famosa cecina de León.
De pintxos por Vitoria
La gastronomía vasca no podía faltar en una lista como esta. Sus pintxos son uno de los grandes mascarones de proa del taperío, siendo universalmente conocidos los de la parte vieja de Donostia. Quizá por ello, vamos a ahondar en la capital vasca menos conocida, Vitoria-Gastéiz, pero cuya oferta culinaria está a la altura.
El ritual es similar. Para beber txikito (vino) o zurito (cerveza), y a partir de ahí dejarse llevar por la inventiva de cada local a la hora de armar sus famosos pintxos. Situados de manera estratégica sobre la barra, aquí lo primero que se alimenta es la vista. El resto, generalmente, consiste de dejarse llevar por nuestros instintos y, también, por los consejos de los mesoneros. La capital alavesa es pequeña y, más o menos, se articula en torno a la plaza de la Virgen Blanca. Es el centro neurálgico del que partir. La zona de pintxos tradicional se sitúa en las calles San Francisco, Cuchillería o El Prado, todas ellas aledañas. ¿Algunos garitos típicos? Le Basque, El Siete, Okendo, El Toloño o Erkiaga, por nombrar solo a unos pocos.
La famosa calle Laurel de Logroño
Logroño apenas supera los 150.000 habitantes y, sin embargo, es uno de los destinos de tapeo más famosos de España, lo que equivale a decir que es uno de los más famosos del mundo. La afluencia es tal que en 2018 se tuvieron que poner serios y echar el freno de mano con las despedidas de soltero, las cuáles inundaban el centro de la ciudad y arruinaban la experiencia gastronómica para todo el mundo. Lo hicieron con una Ordenanza Cívica que aplacó los exabruptos, aunque no redujo ni el ambiente ni su magnífica oferta gastronómica.
Por supuesto, el centro del tapeo logroñés es su archiconocida calle Laurel. Una arteria para recorrer de inicio a fin, probando lo mejor que tiene que ofrecer. Comenzamos el recorrido en el mismo número 1, donde se encuentra La taberna del Tío Blas, con una selección de pinchos de autor que pueden variar según el producto de temporada. De ahí podemos pasar al Bar Torrecilla, situado en el número 15 y donde destaca el foie a la plancha. En la acera de en frente se encuentra el Villa Rica, recién reformado pero que mantiene la zapatilla de jamón como su estandarte; y un poco más adelante se encuentra el Bar Jureba, especializado en papas bravas. No olvidarse de los establecimientos en la Travesía de Laurel, como el Bar Soriano o La Ruta del Laurel.
Tapas en el centro de Cádiz
El centro de Cádiz es mágico. Sus calles laberínticas y el ambiente que se genera en ellas es un reclamo para visitantes de todo el mundo. Claro que esta particular fisonomía tiene dos contras: hay calles tremendamente masificadas y es muy sencillo para el visitante perderse. Por ello, delimitar una zona de tapeo es una buena idea. Sin duda alguna, la parte más poblada es el eje que se forma entre el barrio de la Viña, el mercado de abastos y la catedral de Cádiz. No es que no merezca la pena darse una vuelta por ahí, pero quizá sea difícil encontrar hueco.
Por ello, vamos a alejarnos ligeramente del tumulto, aunque sin perder ambiente ni mucho menos. Concretamente nos situaremos en el entorno de las plaza de la Mina y la plaza San Antonio, en el norte de la tacita de plata. Allí se encuentran locales con solera como Ultramarinos El Veedor, Listán Wine Tasca o Recreo Chico. No muy lejos de allí se encuentra la calle Feduchy, con instituciones del yantar como La Candela, La Manzanilla o El Cañón. Respecto al qué comer, la gastronomía gaditana puede ser muy variada. Eso sí, destacan sus frituras de pescado, que sacan el máximo partido a la omnipresencia del mar en la ciudad.
De tapas por Granada
Cerramos esta lista con la que probablemente sea la meca de las tapas: Granada. La ciudad nazarí tiene la fama bien ganada de sorprender al visitante con las tapas de cortesía que ofrecen al pedir algo de beber. No obstante, reducir su oferta a ello es un error grueso. Esta reputación bien ganada tiene una contra, claro: el centro de la ciudad se encuentra masificado y hallar un lugar donde comer puede ser complicado en sus calles más céntricas. Por ello, saber moverse es clave para poder disfrutar de la experiencia al completo.
Un buen lugar para ir de tapas es la zona aledaña a plaza de la Trinidad, situada a la vera de la catedral de Granada. Aquí son muchos los locales que ofrecen una gran oferta gastronómica, entre los que destacan el Bar Soria, muy estrecho de pero de gran ambiente, el Botánico, de ambiente más vanguardista, o el Bar de Eric, que tiene la peculiaridad de ser propiedad del batería de Los Planetas. La oferta se complementa con sitios como el Mítico Bar o la Taberna Bulanico, más especializada en raciones.


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