Las catedrales góticas más impresionantes del mundo
Obras maestras del medievo que aún hoy cautivan a millones de visitantes en todo el mundo.

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El gótico es un movimiento artístico que surgió en Europa en la Edad Media y cuya implantación fue de la mano del desarrollo de las ciudades y las primeras burguesías urbanas que escapaban del sistema feudal hasta entonces existente. Se trató además de un estilo que fue preponderante durante casi tres siglos, motivo por el cual muchas de sus obras más icónicas han perdurado hasta nuestros días. Especialmente en la arquitectura, donde tuvo un gran impacto.
Las características del gótico son fácilmente reconocibles, además de universalmente apreciadas por su belleza estética. Sus edificios se caracterizan por su verticalidad y luminosidad, destacando el uso de grandes vidrieras en muchas ocasiones coloreadas. El otro elemento clave son los arcos ojivales, una evolución del arco románico que gracias a su terminación en punta permitía construir edificaciones de mayor altura. El uso de elementos como arbotantes, copetes o gárgolas, que aúnan la funcionalidad estructural con la característica ornamental, termina por ofrecer su personalidad única.
Sin duda, uno de los grandes legados del período gótico queda reflejado en las catedrales que se construyeron en aquella época. Maravillas de la arquitectura que todavía en la actualidad continúan cosechando visitantes y elogios. Estas son las catedrales góticas más impresionantes del mundo.
Catedral de Notre Dame (París)
Probablemente la catedral más famosa del mundo, Notre Dame se comenzó a construir en 1163 con una base de románico. Oficialmente se terminó en el 1345, aunque hubo modificaciones posteriores. Se trata de un edificio con clara vocación monumental, pensado para generar el sentido de maravilla en todo visitante. Como toda construcción gótica, es la fachada occidental la que recibe una mayor atención. En ella se pueden encontrar algunos de sus elementos más característicos como sus tres puertas, un gran rosetón central o las dos torres que alcanzan los 69 metros de altura.
Además de una obra artística por sí misma, Notre Dame también ha inspirado numerosas creaciones a lo largo de la historia. Sin duda, la que más ha trascendido es la novela Nuestra Señora de París, obra de Víctor Hugo y que generó el mito del jorobado de Notre Dame. En 2019 la catedral parisina fue víctima de un incendio que hizo que tanto la aguja, que tenía una altura de 90 metros, como gran parte de su tejado se destruyesen por completo. Aquello supuso un shock en la comunidad internacional, lo que llevó a la recaudación de fondos para su reconstrucción.
Catedral de Notre Dame (Estrasburgo)
La catedral de Estrasburgo es una de las más impresionantes del mundo gracias a su imponente figura. De hecho, la torre del campanario, de 142 metros de altura, fue durante mucho tiempo la construcción más alta del mundo, concretamente hasta la inauguración de la Torre Eiffel en 1887. Como muchas de estas edificaciones, posee una mezcla de estilos arquitectónicos producto de los años en los que tardó en finalizarse la edificación. No obstante está ampliamente considerada uno de los principales ejemplos del gótico.
Su fachada destaca por la amplia ornamentación que posee, acumulando un gran número de esculturas en torno a sus tres puertas. Además el rosetón, de 15 metros de diámetros, es único del mundo pues está inspirado en las espigas de trigo y no en motivos religiosos, como la gran mayoría de la época. En el interior se encuentra un reloj astronómico que ha sido declarado monumento histórico francés. En realidad se trata de la tercera iteración del mismo, creada por Jean-Baptiste Schwilgue de 1838 a 1842. Una auténtica obra de orfebrería que ha servido de inspiración para muchos mecanismos posteriores.
Catedral de Canterbury (Reino Unido)
La catedral de Canterbury es uno de los edificios religiosos más antiguos del Reino Unido, cuyos orígenes datan del año 597. Evidentemente, aquel fue un edificio muy diferente al que conocemos en la actualidad, ya que como muchos lugares de culto han tenido varias encarnaciones a lo largo de su historia. Concretamente, el monumento del gótico inglés que ha pervivido hasta nuestros días tuvo como punto de partida el incendio de 1174, que arrasó con gran parte de la zona oriental del edificio. Fue entonces cuando se tomó la decisión de reconstruirlo en base al estilo gótico de la época.
El encargado de llevar a cabo la reconstrucción fue Guillermo de Sens, un arquitecto del que se desconoce gran parte de su vida personal pero al que se le atribuye la introducción de los grandes elementos góticos que darían forma a la nueva catedral. Entre ellos el uso de la bóveda de crucería, lo que permitía generar techos más altos debido a su distribución de los pesos más eficiente, o de los característicos arcos apuntados de la época. Además de su imponente presencia, la catedral de Canterbury también destaca por sus vidrieras, las cuales fueron pioneras en Gran Bretaña y que representan escenas que representan la historia de la Iglesia y también de la región de Kent, donde se encuentra plantada.
Il Duomo (Milán)
La catedral de Milán es considerada una de las más bellas del mundo. También una de las más grandes, pues posee 157 metros de largo y una superficie de unos 12.000 metros cuadrados. Por ello, se estima que puede albergar hasta a 40.000 personas en su interior. Una construcción mastodóntica que se comenzó a levantar en 1386 y que, técnicamente, no se terminó hasta 1965.
Formada por cinco naves, la nave central posee una altura de 45 metros. Sin duda alguna, lo que más llama la atención en el exterior es su fachada cubierta de mármol blaco rosado. También sus 135 agujas y pináculos, lo que le dotan de su característicos contorno puntiagudo. De hecho, la aguja más alta, con la escultura de la Virgen, llamada Madonnina en italiano, mide 108 metros. Se trata de la escultura más icónica, aunque no la única ni mucho menos. No en vano la ornamentación es otra de sus grandes características. En total se contabilizan unas 3.400 estatuas y gárgolas, presentes en el conjunto arquitectónico.
Catedral de Burgos (España)
El gótico también posee una gran presencia en España, siendo la catedral de Burgos uno de sus principales exponentes. Se trata de una obra que comenzó en 1221 y cuya construcción se extendió hasta 1567, aunque posteriormente se han realizado varias restauraciones notables. Sin duda alguna, el lado más icónico del edificio es la llamada fachada de Santa María, que cuenta con dos imponentes torres acabadas en aguja de 82 metros. Además, también cuenta con un rosetón que cuenta con la estrella de David en el centro. Lamentablemente no se conservan las vidrieras originales.
Encima del rosetón se haya una de las partes más características de la catedral: la galería construida bajo dos arcos góticos. En ella se encuentran varias estatuas de reyes del pasado. Estas esculturas son réplicas de las originales, que eso sí todavía se conservan. Si se eliminan las dos agujas gigantes de las torres, los parecidos con la fachada oriental de la catedral de Notre Dame son más que evidentes, lo cual demuestra la influencia francesa que existió a la hora de erigir el monumento.
Más allá de su atractivo arquitectónico, en su interior se encuentra, además, la tumba del Cid Campeador, situada directamente bajo el cimborrio.
Catedral de León (España)
Evidentemente, la catedral de Burgos rivaliza en espectacularidad con la de León, la otra gran obra maestra del gótico español. Inició su construcción en 1205 y oficialmente se completó en 1302. Una característica peculiar del edificio es que posee sus dos torres separadas del elemento central, siendo además diferentes entre sí tanto en diseño como en altura (una mide 68 metros y otra 65). Esto se debe a que fueron construidas en fases diferentes y corresponden a las tendencias de la época.
No obstante, la principal singularidad de la catedral leonesa es la sublimación de la desmaterialización de sus muros. Las técnicas de construcción empleadas permitieron reducir las paredes a la mínima expresión, sustituyéndolas por vidrieras coloreadas, lo cual le ofrece una luminosidad muy característica. Los cristales cubren una superficie total de 1.800 metros cuadrados, siendo una de las colecciones de vidrios del medievo más importantes del mundo.
Catedral de San Esteban (Viena)
La importancia del arte gótico en el desarrollo de las ciudades medievales se observa a la perfección en el ejemplo de Viena. De hecho, la primera vez que se tilda como ciudad a la actual capital austriaca fue en 1137, como parte del acuerdo que daría lugar a la construcción de la catedral de San Esteban. Para entonces, la localidad se había convertido en un enclave crucial dentro de la civilización germánica de la zona. Sin embargo, necesitaban de un templo religioso a la altura tanto para satisfacer la demanda existente como, sobre todo, para ganar en estatus de cara al exterior.
Como en muchas ocasiones, la catedral de San Esteban es el producto de construir sobre lo construido. Así, lo que inicialmente fue un templo de estilo románico tardío, poco a poco fue ampliándose mediante el estilo imperante de cada época. La reforma gótica se inició en 1359 con la construcción del coro. Sin duda alguna, el elemento más característico de esta época es la torre sur, de 136 metros de altura y que posee la característica de que sus cimientos apenas tienen 3,5 metros de profundidad, lo que da muestra de la estabilidad del edificio.
El edificio sería sometido a una ampliación dentro del barroco, lo que terminaría de dotarle de su personalidad particular. Además ha sido víctima de varios ataque e infortunios, como el incendio de 1945 que destruyó la cubierta gótica. En la actualidad uno de los elementos más característicos del edificio es su tejado multicolor, formado por unas 250.000 tejas que forman varios patrones geométricos que pueden ser divisados a gran distancia.
Catedral de Amberes (Bélgica)
La catedral de Amberes fue construida de 1352 a 1521 y se considera una de las grandes joyas del gótico brabantino, una variante que surgió en el antiguo condado de Brabante y que ocupa parte de lo que actualmente son los Países Bajos y la zona flamenca de Bélgica. Se trata de un estilo que apuesta por la elegancia y la verticalidad de sus edificios, algo que se sublima en los 123 metros de altura que posee su torre principal y que se puede ver prácticamente desde toda la ciudad. Pese a que inicialmente estaban previstas la construcción de dos torres gemelas, finalmente la segunda quedó inconclusa.
Más allá de su imponente construcción, así como de la luminosidad que logra en su interior, la catedral de Amberes también destaca por albergar en su interior el Descendimiento de la Cruz, una obra de Pedro Pablo Rubens que está considerada una de las siete maravillas de Bélgica. Se trata de la parte central de un tríptico que tiene unas dimensiones de 420 x 310 centímetros.
Catedral de San Pedro y Santa María (Colonia)
La catedral de Colonia es uno de los lugares de culto más imponentes del mundo. No es para menos. Gracias a sus 157 metros de altura fue, durante mucho tiempo, el edificio más alto del mundo, concretamente hasta la construcción del monumento a Washington en 1884. Al igual que la ciudad, durante la II Guerra Mundial fue objeto de numerosos bombarderos. Sin embargo su estructura permaneció en pie, lo que ha permitido que sea reparada con posterioridad. La imagen de la catedral imponente sobre una ciudad en ruinas es una de las muchas postales impactantes que dejó el conflicto.
En su época, la construcción en estilo gótico supuso todo un acto rupturista sobre el románico que imperaba en la zona. Se utilizó como inspiración la catedral de Amiens, aunque posteriormente se refinó la fórmula para producir una pieza única. Hasta el punto de que muchos portales de arquitectura la consideran el ejemplo más perfecto del gótico debido a la armonía existente en todo el edificio.
Catedral de Saint-Ettiene (Bourges, Francia)
Bourges es una ciudad situada en el centro de Francia cuya población no llega a los 70.000 habitantes. Sin embargo sus calles esconden una de las mayores joyas existentes del gótico francés, para muchos comparable con la imponente Notre Dame parisina. Esconder es una licencia literaria, pues su volumen le permite ser admirada desde lejos. De hecho, la comparación con la catedral de la capital está inserto en su ADN, pues desde un primer momento se quiso construir un templo capaz de rivalizar con ella.
Es más, inicialmente se utilizaron los planos de Notre Dame como inspiración para levantar la catedral de Saint-Ettiene. Aunque el resultado final tiene una personalidad propia muy marcada. La edificación se inició en 1195 y se dio por concluida en 1230, aunque desde entonces se han producido varias reconstrucciones y reparaciones.
En su exterior, la catedral de Saint-Ettiene se caracteriza por su inmensa fachada occidental. En concreto, el lado más relevante del edificio cuenta con 40 metros, lo que la convierte en la fachada más amplia de todos los edificios góticos en Francia. Por su parte el interior resalta sobre otras edificaciones por su ausencia de transepto, lo que permite ofrecer una perspectiva longitudinal continua.













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