Las tradiciones de Nochevieja en todo el mundo: así se despide el año alrededor del globo
Desde las uvas que comemos en España hasta saltar olas en el mar o lanzar cubos de agua por la ventana; cada país tiene sus propias costumbres y tradiciones.

Zaragoza-
La Nochevieja es una celebración global, a pesar de tratarse de una fiesta completamente secular. O quizá precisamente por ello. Es cierto que, por ejemplo, la sociedad china se guía por el calendario lunisolar, lo que no les lleva a celebrar el cambio de año en otra fecha distinta al 31 de diciembre. No obstante, sus festejos son icónicos y nada tienen que envidiar a los que realizamos en el resto del mundo. Hay algo que nos lleva a conmemorar el cambio de año de una manera unánime, aunque con particularidades.
De sobras es conocida la singularidad española, en la que se despide un año y se da la bienvenida al siguiente comiendo 12 uvas. Algo que, según se cree, deriva de un excedente de cosecha producido en 1909 en la zona de Alicante, si bien el origen real de la tradición podría ser incluso anterior. De hecho, existe una referencia escrita que hace alusión a comer uvas con las campanadas que data de 1894, y en otra en 1895 que ya habla de 12 uvas en conmemoración de los 12 meses del año.
Sea como fuera, la Nochevieja española está asociada irremediablemente al consumo de uvas, algo que no se realiza en ninguna otra parte del mundo. También tenemos otras costumbres como utilizar ropa interior de color rojo o brindar con un anillo de oro dentro de la copa de cava. Aunque no somos los únicos en comenzar el año de manera un tanto excéntrica. Estas son algunas de las tradiciones de Nochevieja más curiosas.
Estados Unidos: dar un beso a medianoche
Sin duda alguna, esta es la tradición más conocida debido a su presencia en películas, series y demás productos culturales. Un ejemplo claro es el beso entre los protagonistas de Cuando Harry encontró a Sally, la comedia romántica por excelencia dirigida por Rob Reiner y que inauguró el tropo en la ficción. La tradición dice que se debe entrar en el Año Nuevo con un beso o, de lo contrario, se arriesgan a pasar 365 días de soledad. No obstante, su aplicación es mucho más orgánica pues, al fin y al cabo, se trata de una muestra de afecto con la que coronar la celebración.
Italia: comer lentejas
Italia es un territorio complejo. Al fin y al cabo, su unión definitiva data de 1871 por lo que se trata de un país reciente. De ahí que muchas de sus tradiciones y costumbres puedan distar de una región a otra. Sin embargo, la costumbre de cenar lentejas en Nochevieja está más o menos estandarizada a lo largo de todo el territorio. Se trata de un plano que no suele faltar en la mesa, pues se considera que da buena suerte para el año entrante. Suelen acompañarse de cotechino, una suerte de embutido de cerdo típico del norte de Italia. Aunque en otros lugares se emplean como guarnición e, incluso, como postre.
Se cree que la tradición de comer lentejas en Nochevieja proviene del antiguo imperio romano. Entonces se regalaban bolsas de cuero con la legumbre en su interior como deseo de riqueza y buena fortuna. Algo que posteriormente evolucionó en el consumo de las mismas, que a su vez se ha estandarizado en el plato arriba mencionado.
Dinamarca: ¿romper la vajilla? No, saltar
Además, hay zonas de Italia donde también existe la costumbre de tirar la vajilla por la ventana para simbolizar un cambio de cara al Año Nuevo. Esto sucede, fundamentalmente, en el sur del país, concretamente en las regiones del sur como Nápoles, Sicilia o Calabria. Supuestamente, esta tradición se emparenta con una costumbre similar danesa. Al menos, eso afirman varios blogs de viaje y diferentes medios de comunicación.
Concretamente, se supone que en Dinamarca es tradición estrellar platos contra las puertas de amigos y familiares. Se trataría, aunque no lo pueda parecer desde nuestra perspectiva, de un acto de cariño y buena voluntad. Como la mayoría de costumbres aquí citadas, sus orígenes no están claros, aunque en este caso podrían remontarse hasta la Edad Media. No obstante, si fue una práctica en el pasado, en la actualidad se encuentra en desuso.
Lo que sí hacen los daneses en Nochevieja es iniciar el nuevo año con un salto. Concretamente, la tradición es subirse a la silla, o incluso a la mesa, y brincar al suelo cuando suena la primera campanada. Este acto se conoce como Hoppe ind i det nye år, que significa literalmente saltar al año nuevo. Un acto que suele realizarse en familia, coordinando entre todos los miembros el momento del salto.
Grecia: estrellar una granada
En realidad, lo de romper cosas en Nochevieja es bastante universal; incluso lo de romper cosas en la puerta. En Grecia el protagonista de esta tradición no es la vajilla, sino una granada. La fruta, por si hay alguna duda, símbolo de riqueza por sus pepitas de color y forma semejante al rubí. La costumbre consiste en estrellar el vegetal contra el umbral de la puerta de entrada al hogar, justo después de la cuenta atrás de medianoche.
Previamente, la familia entera habrá apagado todas las luces de la casa y habrá salido al exterior. La idea es recibir al Año Nuevo fuera del domicilio familiar, como símbolo de despedida del año viejo. Después de las campanadas, poco a poco la familia volverá a casa, comenzando por el integrante de menor edad. Finalmente, el cabeza de familia, o un invitado querido, cogerá la granada, que estará colgada sobre la puerta, y la estampará contra el suelo. Posteriormente todos los invitados han de contar las pepitas que quedan esparcidas en el suelo. Contra más, mayor será la fortuna. De hecho, incluso el mancharse con el jugo de la fruta es señal de buena suerte.
Sudáfrica: tirar la casa por la ventana (literalmente)
Aunque el país que se lleva la palma en romper cosas por Nochevieja es Sudáfrica. Aquí la expresión de tirar la casa por la ventana se toma al pie de la letra, existiendo la tradición de lanzar muebles y objetos viejos a la calle como símbolo de renovar el hogar y nuestra vida con la entrada del año nuevo. Se trata de una costumbre especialmente arraigada en algunos barrios de Johannesburgo, concretamente Hillbrow, aunque está en desuso. Principalmente por lo poco práctico de la misma, también porque es peligrosa para vecinos y viandantes.
De hecho, según recoge este artículo de la BBC fechado en 2003, inicialmente a los muebles usados les solían acompañar disparos al aire, algo que llegó a causar heridos e, incluso, algún fallecido. También el lanzamiento de fuegos artificiales de manera horizontal. Prácticas muy peligrosas que han sido erradicadas con el paso del tiempo.
Uruguay: lanzar cubos de agua
Más inofensiva es la tradición uruguaya del baldazo; y que consiste en lanzar cubos de agua por la ventana. La idea es desprenderse de las malas energías y, así, iniciar el año con los propósitos de buena suerte, aunque en la práctica se torna en un juego divertido. Es importante tener en cuenta que, aunque nosotros asociamos la Nochevieja con el frío y la oscuridad, no es así en todo el mundo. En el hemisferio sur el 31 de diciembre es verano, por lo que el mojarse no es un drama ni mucho menos.
De esta manera es habitual que el baldazo mute en una suerte de guerra de agua en la que vecinos y amigos, generalmente niños aunque no solo ellos, tratan de bañarse los unos a los otros. Así, con el paso del tiempo, además de cubos también es habitual utilizar botellas, pistolas de agua y otros contenedores.
Brasil: saltar siete olas
El agua es un elemento habitual en la celebración de Nochevieja, de hecho. Otro ejemplo de ello se da en Brasil, concretamente en la zona de Río de Janeiro, donde es habitual recibir al Año Nuevo dentro del mar. Así, cada Nochevieja, la playa de Copacabana se llena de bañistas dispuestos a saltar siete olas después de medianoche. Generalmente van vestidos de blanco, símbolo universal de pureza y, de lograrlo, se espera un año repleto de buena dicha.
El origen de esta tradición está enlazado con la cultura afro-brasileña que existe en el país sudamericano. Más concretamente con las tradiciones del candomblé y la umbanda, en las que el agua está asociada con la limpieza y la renovación. Otra explicación a esta tradición la emparenta con un homenaje a Lemanjá, la diosa del mar y protectora de los pescadores.
Claro que los brasileños no son los únicos que celebran el Año Nuevo en el agua. En algunas zonas de Polonia, sobre todo en Gdansk, es tradición darse un baño en el mar Báltico el 1 de enero. A estos intrépidos bañistas se les conoce popularmente como morsas y suelen completar la celebración tomando una bebida caliente poco después. En realidad, el darse un baño helado por Año Nuevo está bastante más extendido e incluso se suele realizar en ciudades costeras españolas como Barcelona, Gijón o Almuñécar.
Japón: 108 campanadas
Si las 12 campanadas que solemos celebrar en España en ocasiones se hacen largas, sobre todo al luchar por no atragantarse con las uvas, imagina los 108 toques de campana que son tradición en Japón. En realidad se trata de una costumbre budista, de nombre Jyoya no kane, y que simboliza el deshacerse de los 108 defectos que poseemos los seres humanos según dicha creencia.
La idea de fondo redunda en la de muchas de estas tradiciones: deshacernos de lo malo para comenzar el Año Nuevo limpios y renovados. Las 108 campanadas poseen un sentido práctico, además, pues ofrecen un tiempo que se puede emplear en la reflexión e introspección. Concretamente, el ritual da comienzo en los diferentes templos budistas repartidos por el país nipón alrededor de las 23.40 del 31 de diciembre. La intención, claro, es finalizar en torno a la medianoche, para así iniciar el año con los ánimos remozados.





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