La vida más allá de la playa: los embalses y lagos que tienes que visitar este verano
Las altas temperaturas se combaten mejor con un baño y el entorno fresco que solo se consigue junto al agua.
Madrid-
El verano se lleva mucho mejor a remojo. Por ello, cuando las temperaturas aumentan, la afluencia a las playas se masifica en la costa española. Sin embargo, el litoral no es la única posibilidad para darse un baño y aliviar el calor. En realidad, gran parte de la España interior replica dinámicas similares a las de la costa, pero aprovechando los numerosos ríos, lagos y embalses repartidos por el territorio. Unos entornos naturales privilegiados en los que poder disfrutar del agua al máximo, ya sea para hacer deporte o para darse un chapuzón. Estos son los embalses y lagos más destacados.
Lago de As Pontes (A Coruña)
El lago de As Pontes ocupa el hueco de una antigua mina de carbón y se ha convertido en uno de los lagos artificiales más grandes de Europa, con unos 5 kilómetros de largo y más de 200 metros de profundidad máxima. En la orilla más cercana al núcleo urbano se ha habilitado una playa fluvial de unos 400 metros, con arena de cantera, zonas de césped, áreas de picnic y chiringuitos. Su agua está catalogada de calidad excelente para el baño, con temperaturas muy agradables en verano. Se trata de un espacio orientado al turismo activo, en el que se practican deportes náuticos como kayak, piragüismo, vela ligera, windsurf o pádel surf. Además, algunos veranos se instala una tirolina de unos 200 metros que se ha convertido en una de las grandes atracciones del entorno.
El municipio de As Pontes de García Rodríguez funciona como base para descubrir el lago, también otros puntos de interés cercanos como las Fragas do Eume, uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Galicia, o las distintas áreas recreativas y rutas de senderismo que rodean el valle del Eume. Una mezcla única de pasado industrial, patrimonio natural recuperado y ocio al aire libre ideal para cuando las temperaturas comienzan a aumentar.
Lago de Sanabria (Zamora)
Con sus 3,47 kilómetros cuadrados de superficie, el lago de Sanabria es el lago glaciar más grande de la Península Ibérica. Se encuentra a 1.000 metros de altura, en el entorno del parque natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto. Con semejante extensión, se trata de una masa acuática que se aprovecha tanto para actividades deportivas, como piragüismo, kayak, vela o windsurf, con varias zonas utilizadas por bañistas para pasar el día. A este respecto, en la zona occidental destacan Custa Llago y Viquiella, mientras que en el otro extremo se encuentran sitios populares como: las playas de Los Arenales de Vigo, Los Enanos o El Pato.
Los alrededores además no desmerecen nada. Puebla de Sanabria está considerado uno de los pueblos más bonitos de España, gracias a su legado medieval reflejado en su muralla, castillo y calles empedradas. No es la única población con interés histórico en la zona. Así, San Martín de Castañeda es conocido como el balcón de Sanabria gracias a sus increíbles vistas al lago, mientras que pueblos como Galende, Ribadelago o Trefacio muestran al visitante la arquitectura tradicional de la zona.
Lago de Carucedo (León)
El lago de Carucedo está situado en El Bierzo. Se trata de un lago artificial, surgido durante la época de la explotación de Las Médulas por parte de los romanos. Tiene unos cuatro kilómetros de perímetro y una profundidad máxima de nueve metros. Declarado espacio natural protegido, funciona como reserva ornitológica para varias especies de ave que lo utilizan como lugar de refugio y paso migratorio. En su orilla principal tiene habilitada una zona de baño que funciona como playa de interior. Cuenta con zona de césped, un arbolado frondoso e, incluso, un chiringuito para tomar algo. Además, también se pueden alquilar embarcaciones con las que poder practicar kayak u otros deportes de remo.
Además de su valor paisajístico, el lago está rodeado de leyendas populares, entre ellas la que habla de una ninfa llamada Carissia cuyas lágrimas habrían dado origen a sus aguas. Lo que sí es seguro es que el lago se ubica en Las Médulas, un paisaje cultural y arqueológico de enorme valor declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en cuyo entorno se encuentra el pueblo de Carucedo y, a pocos kilómetros, el Castillo de Cornatel, encaramado sobre el río Sil y convertido en uno de los miradores más espectaculares de la comarca.
Embalse de Lanuza (Huesca)
El embalse de Lanuza, situado en el valle de Tena, es uno de los más fotogénicos del Pirineo aragonés gracias a su ubicación privilegiada, situado entre cumbres que superan los 2.000 metros de altitud. Aunque no tiene una playa per se, sí que posee una zona de baño habilitada junto al embarcadero de Suscalar, siendo la principal área destinada para el soslayo humano. No obstante, si por algo se ha destacado en los últimos años es por ser un destino de lo que se llama turismo activo: piragüismo, kayak, pádel surf e, incluso, hidropedales. Diferentes embarcaciones con las que explorar el pantano, ya sea en solitario o con grupos organizados.
En verano, el embalse es además el lugar de celebración del célebre festival de música Pirineos Sur, cuyo emblema es la instalación de un escenario flotante sobre el agua. En los alrededores se encuentran tanto el pueblo de Lanuza, que durante décadas permaneció deshabitado, pero que ha sido rehabilitado en los últimos años, como Sallent de Gállego, un pequeño pueblo pirenaico actualmente muy turístico. Los alrededores son tremendamente privilegiados, con gran variedad de naturaleza en un paisaje de alta montaña.
Lago de Banyoles (Girona)
El lago de Banyoles es el lago natural más grande de Catalunya. Posee una característica silueta en forma de ocho, siendo un espacio de alto valor ecológico. Se trata de un espacio de gran tradición deportiva. No en vano, en sus aguas se celebraron las competiciones de remo de Barcelona 92. El baño está regulado y solo se permite en tres zonas específicas: la Caseta de Fusta (pública y gratuita), Els Banys Vells (vinculados a su bar) y el Club Natació Banyoles, que funciona como piscina abierta al lago con acceso de pago. Además, también hay un servicio para alquilar barcas de remo.
La ciudad de Banyoles, pegada a la orilla, combina bien el ambiente de pueblo vivo con un patrimonio interesante, en el que destacan su casco antiguo, la plaza Mayor porticada, el monasterio de Sant Esteve o el mercado semanal. En el entorno inmediato, además, se hallan recursos muy singulares como el Parque Neolítico de la Draga. Situado junto al propio lago, en él se recrea un poblado de hace siete mil años. Para aquellos que prefieran la naturaleza sin manufacturar, los espacios naturales de Les Estunes, con grietas y formaciones rocosas curiosas en medio del bosque, son la opción más interesante.
Embalse de Guadalest (Alicante)
El embalse de Guadalest se creó en los años 70 y destaca por sus espectaculares aguas turquesas. Se encuentra en un enclave privilegiado, rodeado por las montañas Aitana, Serrella y Xortà, la primera de ellas, con sus 1.558 metros, siendo la más alta de toda el País Valencià. Es un lugar habitual de senderismo, con una ruta circular que ofrece unas vistas maravillosas a todo el conjunto natural. Además, la lámina de agua es conocida en la zona por ser punto habitual para la práctica de deportes acuáticos. También posee zonas delimitadas para el baño e, incluso, cada mes de junio se celebra una travesía a nado.
En las inmediaciones se encuentra Castell de Guadalest, considerado uno de los pueblos más bonitos de España y suyas casitas blancas contrastan poderosamente con el paisaje mediterráneo. Colgado sobre una peña, posee unas vistas privilegiadas a la lámina acuosa desde la plaza de San Gregorio. Además, posee como atracciones turísticas el castillo de San José, del que eso sí solo quedan algunos restos, la fortaleza de la Alcozaiba, la Casa Orduña o la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Asunción.
Embalse de Inzájar (Córdoba)
Al embalse de Iznájar se le conoce como el lago de Andalucía, ya que cuenta con más de 100 kilómetros de orilla en las que se alternan playas de interior, deportes náuticos y turismo rural. Su gran referencia es la playa de Valdearenas, una extensa franja de arena y césped, de unos 1,5 kilómetros, que está acondicionada con chiringuitos, alojamientos, camping y áreas de sombra, donde en verano se concentran el baño y buena parte de la oferta de ocio. Además, las actividades acuáticas son también muy frecuentes, especialmente el stand-up pádel, el kayak o la vela ligera. En los alrededores parten rutas sencillas de senderismo, como el itinerario circular del embalse o el sendero de Fuente de Jarca. Trazados que combinan tramos de playa, miradores y lomas suaves con vistas continuas al agua.
Por su parte, la villa de Iznájar se presenta en el paisaje como un pueblo blanco colgado sobre una peña. Una situación que le permite ejercer de mirador natural al embalse. Su casco histórico de calles encaladas, el castillo árabe, la iglesia de Santiago Apóstol y plazas como la de la Torre o el Patio de las Comedias justifican por sí solos el paseo, al que se suman miradores señalizados con vistas panorámicas.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.