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Himnopsis Colectiva Amparanoia: "Perdemos mucho tiempo quejándonos, hay que pasar a la acción"

Amparo Sánchez vuelve con 'Himnopsis Colectiva', el nuevo disco de Amparanoia.
Amparo Sánchez vuelve con 'Himnopsis Colectiva', el nuevo disco de Amparanoia. Rakel López


Amparo Sánchez (Alcalá la Real, 1969) dio el pistoletazo de salida al buen rollito en 1997 con El poder de Machín, un disco que la catapultó al éxito a ritmo de ranchera y de bolero. Jiennense de nacimiento y granadina de adopción, la cantante meció su proyecto musical en el Tío Vinagre, una efervescente taberna madrileña regentada por la periodista Sagrario Luna en la que se daban cita Manu Chao, Kojón Prieto y los Huajolotes, Dusminguet, Fermín Muguruza, Hechos Contra el Decoro o Tonino Carotone. Había nacido el mestizaje y Amparanoia no caminaría sola—, pues el movimiento alumbró bandas como Macaco, Ojos de Brujo y otras que no correrían la misma suerte, como Lo Peor, que amenizaban las noches de terraza de Lavapiés guitarra en mano.

La líder de Amparanoia recorrió medio mundo, su Hacer dinero sonó en la película Barrio de Fernando León de Aranoa y, tras cinco álbumes, emprendió una carrera en solitario. Ponía punto y aparte a su tercer grupo, pues antes se había embarcado en Correcaminos, Amparo & The Gang y Ampáranos del blues, cuyo guitarrista era Jairo Zavala, entonces en La Vacazul y hoy al frente de Depedro. Durante esos años colaboró con Peret o con los californianos Calexico y su propuesta mereció el premio a la mejor banda europea de músicas del mundo otorgado por BBC Radio 3. Durante su etapa como solista nacieron tres discos y un libro donde relata su experiencia como mujer maltratada. De El poder de Machín a Himnopsis Colectiva (Mamita Records), su nuevo álbum, han pasado casi veinticinco años, aunque en 2017 regresó con El coro de mi gente, cuya gira la animó a reavivar la llama de Amparanoia. De la fisión a la fusión.

¿Mejor en compañía que sola?

Siempre en equipo. Los artistas somos interdependientes para poder realizar nuestra labor y la colaboración da un buen resultado. Después de un trabajo muy intenso con Amparanoia, decidí despedirme en 2008 para desarrollarme, seguir aprendiendo y no quedarme estancada en un formato y en un repertorio. Tenía canciones que no entraban dentro de los parámetros de la banda y, por fidelidad hacia mi público, decidí firmarlas como Amparo Sánchez. Hoy en día, Amparanoia es uno de mis proyectos, no el único: produzco a músicos, colaboro con otros artistas, escribo libros, doy charlas...

Fue la pionera del mestizaje. ¿Cree que el estilo fue una moda o, al fin y al cabo, seguirá siempre vigente porque todas las músicas son mestizajes de mestizajes?

La música en general es mestizaje, si bien hay estilos que conservan una pureza, como el flamenco, pese a que también se haya mezclado. Lo mismo pasa con el jazz, con el rap o con el reggae, aunque luego algunos palos se fusionan con otras influencias, de modo que se alimentan de esa evolución natural. En mi caso, es una manera de tocar y cantar diferentes estilos que me gustan. En los discos de Amparo Sánchez hay un mayor acento en las letras y en el concepto de álbum, mientras que Amparanoia es explosión, fusión y pasárselo bien.

En Himnopsis Colectiva (Mamita Records) hay rock fronterizo, reggae, electrónica y otros palos, como la cumbia, con ecos de Andrea Echeverri y Aterciopelados. De todos sus viajes, ¿con qué destino musical se queda?

Después de tantos años componiendo me he dado cuenta de que la mayoría de mis canciones tienen una base muy reggae o balcánica, dependiendo de lo que me inspire o quiera transmitir en ese momento. La canción El día que no podría ser ska, pero la llevé a los Balcanes, obviando el bajo y sustituyéndolo por una tuba, con arreglos de viento muy alegres, etcétera. Son experimentos y juegos, aunque con un estilo propio.

¿Pero qué le ha sorprendido más fuera de nuestras fronteras?

En mis últimos viajes a Latinoamérica, la cumbia estaba de moda en el underground, con sus diversas propuestas, desde las irónicas hasta las feministas… Me llamó la atención cómo ese ritmo maravilloso que viene de las villas —o sea, del sentimiento de los barrios más desfavorecidos— había sido absorbido por la escena cultural alternativa. En directo ya había hecho versiones con un toque de cumbia, pero en este álbum plasmo de forma más clara mi propuesta en clave acústica y electrónica.

¿Ha reflejado en las canciones de su nuevo álbum algunas enseñanzas de su libro Metanoia, una guía para la toma de consciencia?

Sí, es complementario. El libro supone una ampliación y una revisión de los temas del disco.

"Tienes que saber dónde estás y adónde vas", escribe. ¿Cuál es la mejor herramienta para esa toma de consciencia?

El primer paso es darte cuenta de que la mente necesita un orden. Funciona con una serie de creencias: algunas son útiles, pero otras nos limitan, por lo que a veces debemos cambiarlas por otras que quizás no teníamos en consideración. Hay que darse cuenta de que tu vida no depende de lo que pasa fuera, sino de tu actitud, de tu manera de percibirla y de no juzgar, porque el juicio es lo que nos pierde.

Metanoia es un deseo de compartir mi estudio en este campo, al que sumo una historia de ficción y unos ejercicios para que el lector haga una revisión que le permita pasarlo mejor en esta experiencia de vivir y, sobre todo, para ordenar la mente. Precisamente, Metanoia viene de ahí: más allá de la mente, porque a veces pensamos que todo lo que pasa dentro de nuestra cabeza es real, sin ni siquiera ser conscientes de dónde vienen esos pensamientos.

Si pudiese considerarse como un libro de autoayuda, imagino que la primera persona a quien le ayudó fue a usted misma.

Por supuesto. Estudiar las materias que comparto con los demás tuvo un claro efecto en mí. Son herramientas que me han servido a lo largo de mi vida. Recordarlas y escribirlas me ha ayudado a ser mucho más consciente. Desde que me levanto por la mañana, pongo todo mi entusiasmo en lo que lo merece y no presto atención a lo que no vale la pena. El proceso ha sido muy enriquecedor y espero que el proyecto, hecho desde el corazón, pueda servir a otra gente.

¿Uno es responsable de todo lo que le ocurre en la vida?

Somos responsables de las decisiones que tomamos, porque algunas cosas que ocurren tienen que ver con nuestras decisiones y otras, con decisiones ajenas. Lo que lo cambia todo es la manera en que decidimos experimentarlas y afrontarlas. La mayoría son exclusivamente tarea nuestra. Por ejemplo, durante la pandemia había muchos caminos, que podemos resumir en dos: organizar tu vida y aprovechar las horas o echar el día lamentándote.

"El eje central del disco es una invitación a despertar de la hipnosis y a desconectar el piloto automático de las redes sociales y los medios de comunicación"

Perdemos mucho tiempo quejándonos, por lo que hay que pasar a la acción. Porque te das cuenta de que cuando dejas de preocuparte y pasas a ocuparte, cuando pones tus límites y te valoras, cuando te quieres y te respetas, todo mejora a tu alrededor. Tras la aparición del coronavirus ha quedado claro que no hay nada seguro, solo hacia dónde van nuestros pasos, siempre con la posibilidad de poder cambiar la dirección. La libertad no hay que pedirla, sino que sentirla y utilizarla.

En La niña y el lobo (Círculo Rojo), cuya tercera edición incluye una banda sonora con versiones, relata la violencia machista que sufrió desde los catorce hasta los veinticuatro años. Decidió contarlo para visibilizar el maltrato.

Lo hice para que pueda servir como historia de superación y para romper estereotipos acerca de la violencia de género. Y, sobre todo, para animar a jóvenes y mujeres que están sufriendo esa situación para que salgan de ahí. Hay que limpiar nuestra historia y poder verla con otra mirada pasado el tiempo. Cuando empecé a sufrir el maltrato, era muy jovencita. Sin embargo, años después he querido crear conciencia, darle visibilidad y contribuir a que la violencia machista sea algo propio del pasado.

Aunque sigue presente y es transversal: maltratadores jóvenes y mayores, acomodados o precarios, con estudios o sin formación...

Desde luego. Es un tema que daría para extenderse, donde entran desde la cultura hasta los patrones del amor romántico, que tanto daño ha hecho a través del cine, la música, la literatura o la televisión. Hay que volver a escribir cómo deben ser las relaciones de pareja, cuya base es el amor, el respeto y la comunicación. Debemos apostar por una tarea educativa, pues hablar de ello y generar diálogo sirve para que la sociedad avance, de modo que hombres y mujeres sepan cortar a tiempo, pedir ayuda y salir de este tipo de relaciones.

Amparo Sánchez vuelve con 'Himnopsis Colectiva', el nuevo disco de Amparanoia. Rakel López

¿Cómo hacerlo? ¿El mayor obstáculo es el maltratador o el sentimiento de culpa, la vergüenza, el miedo, el perdón, la dependencia económica, el vacío...?

Entran en juego todos esos factores, pero debemos estar alerta al comienzo de una relación. Las señales de un maltratador aparecen muy pronto, aunque la ilusión del enamoramiento y las falsas creencias relacionadas con el dolor, el sufrimiento y los celos provocan que a veces se confunda todo. El primer paso de una mujer es reconocer que está siendo maltratada y el segundo, buscar ayuda en el entorno familiar, fraternal o amistoso.

"Tu vida no depende de lo que pasa fuera, sino de tu actitud, de tu manera de percibirla y de no juzgar, porque el juicio es lo que nos pierde"

Hay que estar muy despierta y ver qué puedes hacer para modificar la situación. Pero debemos dejar de creer que el maltratador va a cambiar o que si lo perdonamos la violencia cesará. El perdón es un ejercicio que tiene que llegar más tarde. Primero, debemos perdonarnos a nosotras mismas —por haber padecido esa situación— y después a la persona que la generó, porque te libera para poder seguir hacia delante y tener otro tipo de relación.

Se quedó embarazada a los quince años y tuvo un hijo con dieciséis. ¿Eso marcó su relación y la ató al maltratador?

Eso fue un factor más dentro de la relación, pero las señales de maltrato ya habían aparecido al principio. En mi caso, los celos, el control y el aislamiento de mis amigas y, sobre todo, de mis amigos. Entonces me dejé llevar por la dependencia y por la idea del amor romántico. En todo caso, la violencia no tiene por qué aparecer al comienzo, porque es gradual, si bien puedes percibir la ira reprimida, desde un insulto a un puñetazo en la pared.

"Las mujeres debemos dejar de creer que el maltratador va a cambiar o que si lo perdonamos la violencia cesará. El perdón es un ejercicio que tiene que llegar más tarde"

Si no estás atenta a esas señales y solo percibes el maltrato cuando llega la violencia dura —sea psicológica o física—, entonces tienes que desprenderte de la vergüenza, del miedo y de la culpa, porque que te maltraten no es culpa tuya. Somos muchas las que hemos pasado por ahí, por lo que debemos reconocer nuestro poder: "No quiero esta vida para mí ni para mis hijos". Hay que buscar la fuerza. Saquemos nuestra valentía de dentro, porque las mujeres tenemos muchísima fuerza.

Aquella pareja era músico. ¿Hay tanto o más machismo en su sector que en la sociedad?

No tiene que ver con un trabajo o con un gremio. Los maltratadores pueden haber visto situaciones similares en su casa, porque a veces son actuaciones aprendidas o basadas en la creencia de que pueden servir para controlar y que te obedezcan. Ese padre que le dice a la madre: "Aquí el que manda soy yo". Pero bueno, no olvidemos que hace poco tiempo, antes de la ley contra la violencia de género, en la prensa los asesinatos eran considerados "crímenes pasionales". ¡Qué dos palabras tan tremendas unidas: crimen y pasional!

"Con el coronavirus ha quedado claro que no hay nada seguro, solo hacia dónde van nuestros pasos, siempre con la posibilidad de poder cambiar la dirección. La libertad no hay que pedirla, sino que sentirla y utilizarla"

Es un camino lento, aunque confío en que algún día podamos decir que esto existió en una época pasada de la humanidad. Infelizmente, sigue siendo un problema que va ligado a la invisibilidad de la mujer en todas las áreas, así como a nuestra incorporación —a pasos agigantados en un corto espacio de tiempo— a todos los ámbitos de la sociedad. Y aun nos queda mucho para alcanzar la igualdad salarial y los puestos de poder, porque hacen falta ejemplos femeninos para otras mujeres.

En su nuevo disco canta a favor del feminismo y contra los transgénicos. Nuevas temáticas para nuevos tiempos, porque el disco que lanzó al éxito a Amparanoia está a punto de cumplir un cuarto de siglo. ¿Cómo ha cambiado el mundo y usted desde entonces?

Es curioso, porque El poder de Machín sigue siendo muy actual, pero en Himnopsis Colectiva hay una actualización de lo que quiero contar. Me preocupa el medio ambiente y, de hecho, en Galiza tropical hago una metáfora, porque las semillas también podrían ser seres humanos que quieren viajar en libertad y, debido a su clase social, no pueden. Hay guiños a muchas cuestiones contemporáneas, si bien el eje central del álbum es una invitación a despertar de la hipnosis y a desconectar el piloto automático de las redes sociales y los medios de comunicación.

Mi objetivo es hablar de lo que nos hace bien, porque es lo que le va a hacer bien a los demás. Me interesaba mucho transmitir un mensaje individual a cada oyente. Y, de ahí, el nombre del disco: despertemos de la hipnosis con estos himnos que nos harán bailar más ligeros y a apreciar el presente.

Amparo Sánchez vuelve con 'Himnopsis Colectiva', el nuevo disco de Amparanoia. Rakel López

Publicó álbumes en multinacionales y luego creó Mamita Records: ¿necesidad o deseo?

Necesidad, porque llevaba muchísimos años licenciando mi música con discográficas europeas, perdiendo el control de los trabajos pese a que los pagábamos nosotros y teníamos que encargarnos de todo, incluida la producción. Pero también deseaba tener mi catálogo en un sello familiar, donde trabajan mis dos hijos y otros profesionales. Buscamos la calidad y, además de mis álbumes, editamos discos a otros músicos. Es un reto y un motor para estar motivada y seguir aprendiendo, porque soy autora, intérprete, productora...

Parafraseándola, el día que no escriba o cante una canción será un día perdido. ¿Hay Amparo para rato? Aunque quizás sobren los signos de interrogación.

Sí [risas]. Esto es lo que sé hacer y a lo que he dedicado mi vida. Aunque he ido diversificándome, yo canto y creo, desde que escribo una frase hasta que vosotros la escucháis.