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Flavita Banana Flavita Banana: "¡Joder!, no te puede pasar nada mejor que tener una novia feminista"

Flavita Banana
La ilustradora Flavia Álvarez, más conocida como Flavita Banana. Inti Gajardo / LUMEN

Regresa Flavia Álvarez (Oviedo, 1987) y lo hace con una versión remozada y ampliada de su álter ego Flavita Banana. Las líneas maestras se mantienen, a saber; humor cáustico, autoparodia y un darse de bruces permanente con tópicos y clichés. Las cosas del querer. Unos años después (Lumen, 2021) empodera desde la risa, asumiendo el desastre que somos con lucidez y compromiso.

Renueva y amplía su trabajo previo, ¿ya no se siente reflejada en él?

Mi primer libro era más para todos los públicos, es decir, tenía menos acidez, quería simplemente mostrar que ser feminista es ser una persona normal. En estos últimos cuatro años me he formado mucho más como feminista y he querido añadir otras ideas.

¿No teme traicionar aquel espíritu juvenil?

Es un riesgo, pero yo lo que he hecho más bien ha sido desmontarlo para volverlo a montar. Ahora me siento mucho más segura de mis decisiones y puedo lanzarme a la piscina. Ahora, aunque la gente con la que estoy trabajando tenga dudas con respecto a alguna de mis viñetas, yo soy capaz de dar la cara por ella. Digamos que conozco mejor mis límites y también conozco mejor a la gente que me sigue, soy más consciente de qué es lo que les gusta de mí y les doy mi voto de confianza.

Es muy dura consigo misma en sus viñetas. ¿Dibuja para evitarse un psicólogo?

No, porque también voy [ríe]. También me gusta reflejar mis pequeños logros cotidianos. Aquellas cosas que he ido consiguiendo en el ámbito del feminismo, y que cuando las plasmo pienso que quizá puedo estar echando una mano a otras chavalas más jóvenes. Me refiero a cosas aparentemente insignificantes como girarte ante el más leve piropo, como insisten en llamarlo, darte la vuelta y mirar al tipo seriamente o pedirle que te lo repita. Sería una satisfacción para mí poder transmitir esa seguridad en una misma.

'Las cosas del querer unos años después'. Flavita Banana / LUMEN

Esa seguridad contrasta con la enorme vulnerabilidad y las  contradicciones a las que expone a su álter ego.

Me gusta pensar que ofrezco parte de un puzle, si sólo retratara un ideal al que llegar, mucha gente se preguntaría, con razón, por dónde empezar, dónde está el manual de instrucciones. Creo que es conveniente dar una de cal y otra de arena, mostrar las contradicciones, asumir que en ocasiones no puedes más y no sabes qué coño hacer con tu vida, porque eso también ayuda al lector.

Flavita se ha ido empoderando con el paso del tiempo, personaje y autora han ido creciendo a la par...

Es que el feminismo no deja de cambiar, y por eso no se puede parar de aprender, porque está mutando constantemente. El feminismo no está escrito, no hay una Biblia a la que acudir como los cristianos. Por eso cada vez tengo más claro que hay tantos feminismos como mujeres, es como un idioma que cambia a cada paso que damos. Es importante no permanecer como espectadoras del feminismo, tenemos que aportar, generar contenido y, en mi caso, mi humilde aportación es hacer un dibujo.

Sus viñetas se han convertido en referencia para muchas feministas. ¿Cómo lidia con esto?, ¿le pesa la responsabilidad?

Pues con mucho gusto, la verdad. El feminismo es de las pocas certezas absolutas que tengo en mi vida. Intento transmitir que es un cambio agradable, que es a mejor y que lo es para todas las partes. Una inquietud generalizada entre las chavalas más jóvenes consiste en pensar que si se meten mucho en el tema del feminismo, si se muestran partidarias de ello en público, van a tener menos novios. Tengo alguna viñeta que dice que hacerte feminista no te hace gustar menos, te hace gustar bien. A lo que me refiero es que no sé si tendrás novios, pero lo que es seguro es que no tendrás novios de mierda.

Y luego están ellos... Porque claro, siempre hay alguno que te dice, y a mí esto del feminismo en qué me beneficia... ¡Joder!, no te puede pasar nada mejor que tener una novia feminista, es una tía que se conoce, que conoce su cuerpo, que es feliz, que se siente realizada... No sé, creo que es un buen modelo de novia, de amiga, de hermana, de todo.

'Las cosas del querer unos años después'. Flavita Banana / LUMEN

¿Puede el humor ser una herramienta emancipadora?

Estoy convencida de ello. El humor no deja de ser un lenguaje, no es un fin en sí mismo, sino una manera de contar las cosas. Te permite decir muchas cosas sin que se molesten las partes aludidas, y además, el humor exige al público y al lector un esfuerzo por entender el chiste. Todo esto hace que se genere una comunión contigo, y creo que esa es la mejor manera de convencer a alguien. Hay muchas maneras, todas son válidas, la mía consiste en hacer reír.

No hace caja con sus redes. ¿Por qué?

Pues porque yo soy dibujante. Mis referentes son dibujantes, viñetistas de toda la vida. Siempre que tengo la tentación de ganar dinero usando a mis seguidores me pregunto qué haría Forges. Al final, las marcas cuando contactan contigo no saben si te dedicas a la fotografía, a las viñetas o al yoga, ni siquiera se han molestado en mirarlo, tan sólo han visto la cifra de seguidores que tienes.

Pienso que si la gente te ha puesto en un sitio, joder, lo suyo es que honres ese sitio. Además, imagínate que me dan 6000 euros por anunciar una marca de ketchup, dentro de cuatro meses es probable que me haya gastado ese dinero, pero esa foto con mi cara y el bote de ketchup estará en mi timeline de Instagram y me querré matar. Si puedo dar un consejo a la gente que está empezando es que se lo piensen, que mediten si quieren ser dentro de veinte años la chica del anuncio del champú para la caspa. Les diría que se ganen la vida de a poco, pero sobre todo que se forjen un sitio que sea intachable.

Pero siempre quedará la tentación... La factura eléctrica ha venido abultada este mes.

Lo sé, y obviamente asumo que puedo caer en incoherencias. Entiendo, por ejemplo, que algunas compañeras decidan publicitar productos, por las razones que sean, a mí no me parece mal que la gente lo haga, yo sólo digo que mientras pueda no lo haré.

Encontró su voz muy joven, ¿cómo la imagina en un futuro?, ¿en qué lugar?

No lo sé muy bien. Ya he introducido algunos cambios en mi trabajo, ahora abordo temas políticos con más frecuencia, y he ido dejando a un lado la parte más ñoña. En un futuro quizá me gustaría salir del foco, echar una mano a la gente que está empezando en este mundillo, evitar que les tomen el pelo con los contratos, aconsejarles... Sería algo así como una madamme de la viñeta [ríe].

'Las cosas del querer unos años después'. Flavita Banana / LUMEN