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Amedo usa el último juicio de los GAL para atacar al PSOE

Aprovecha la vista oral contra Planchuelo para afirmar que no se tomó decisión alguna sin contar con Interior

ÁNGELES VÁZQUEZ

El reloj de la Audiencia Nacional retrocedió ayer casi una década para celebrar el último juicio pendiente de los GAL. En el banquillo se sentaba Miguel Planchuelo, jefe de la Brigada de Información de Bilbao en 1983 y, un año después, jefe superior de Policía del País Vasco. La acusación popular solicita para él 114 años de prisión por varios atentados, entre ellos, los de los bares Batxoki y Consolation cometidos en el sur de Francia hace 25 años. La Fiscalía pide su absolución.

En la sala de vistas, un desfile de condenados por crímenes de los GAL y, en concreto, por el secuestro de Segundo Marey. Y el testigo más esperado no decepcionó. El ex subcomisario José Amedo aprovechó la vista para ajustar cuentas: primero con el instructor de la causa, Baltasar Garzón. "Si hubiera sido ministro, no habría habido ningún sumario de los GAL". Aseguró que cuando se marchó a la política les pidió que no dijeran nada y a la vuelta les amenazó con encarcelar a sus mujeres por el dinero que habían cobrado en Suiza.

Acusa a Barrionuevo, González, Jáuregui, Sancristóbal y Damborenea

Después se centró en los que, según él, fueron responsables de la banda terrorista: "Felipe González, José Barrionuevo, Julián Sancristóbal, Txiki Benegas y Ramón Jáuregui. La creación de los GAL fue una decisión política, no policial", insistió cuantas veces pudo.

A los responsables del PSOE en la década de los 80 a nivel nacional y en el País Vasco a continuación sumó a José Luis Corcuera, Rafael Vera y Eligio Hernández, que cuando el ex policía fue condenado era fiscal general del Estado. Aseguró que el gobernador civil de Vizcaya, Julián Sancristóbal, le dijo en su despacho que la decisión de que "había que pasar a Francia" fue "de Felipe González".

La Audiencia juzga atentados en el sur de Francia de hace 25 años

En cuanto a Planchuelo, Amedo, condenado a 108 años de cárcel por los GAL junto a Michel Domínguez, aseguró que no tuvo oportunidad de contarle lo que le había dicho Sancristóbal y que, como no estaba en Bilbao, cuando fue a Portugal a reclutar personas para crear un servicio de información, llamó a Francisco Álvarez, quien autorizó su traslado a Bilbao y, después, su paso a Francia. La sentencia del Supremo que condenó al acusado y los principales testigos del juicio de ayer, junto al ex ministro José Barrionuevo y al ex secretario de Estado Rafael Vera declaró que fueron esos ciudadanos portugueses quienes cometieron los atentados por los que se juzga a Planchuelo.

Álvarez, que había sido jefe de Amedo en el País Vasco y entondes era jefe del Gabinete de Información de Interior, lo reconoció. Pero negó haber hablado de ello con Planchuelo hasta que el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, le hizo varias preguntas dirigidas a aclarar si, tras los atentadados del Batxoki y Consolation, no había pedido explicaciones sobre las personas cuya entrada en España había autorizado. Aún así, señaló que no recordaba si lo habló con el acusado o con otro responsable policial en el País Vasco.

En el punto en que sí coincidieron testigo y acusado fue en que ambos se enteraron "por la prensa" de los atentados cometidos en el País Vasco francés. Durante su declaración, Planchuelo admitió que participó en el secuestro de Segundo Marey hechos por los que fue condenado a nueve años y medio de cárcel, "debido a las circunstancias del País Vasco, donde había un muerto hoy y otro mañana. Estaba secuestrado el capitán Martín Barrios y el Gobierno planteó un secuestro para canjearlo".

También admitió haber coincidido en una comida en Madrid con Álvarez en la que Amedo les pidió que acudieran para, según ambos, demostrar ante su informador, Jean Philippe Labade, que contaba con el respaldo de sus superiores. Labade fue quien había puesto en contacto a Amedo con los portugueses que cometieron los crímenes. Algunos de ellos están citados hoy ante el tribunal.

El último reproche de Amedo a Sancristóbal consistió en afirmar que le dijo que "era conveniente hacer desaparecer a Labade para romper el vínculo". A la pregunta de la abogada de la acusación, Begoña Lalana, de si sabía algo de un atentado de los GAL que no hubiera dicho hasta ahora, Amedo respondió con un enigmático: "Puede ser".

El resto de testigos, Domínguez, Sancristóbal y Ricardo García Gamborenea, que era secretario general del PSE en Vizcaya, también cuidaron sus palabras para descargar de responsabilidad a Planchuelo.

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