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Aznar se burla de los que decían que su partido no tenía programa

El expresidente defiende que los ciudadanos saben muy bien lo que han votado en las urnas

M. J. GÜEMES / Y. GONZÁLEZ

El saludo de José María Aznar a Mariano Rajoy fue más efusivo que el de hace cuatro años. El expresidente del Gobierno habló en varias ocasiones con su sucesor. Hubo apretón de manos, sonrisas e incluso palmaditas en la espalda de por medio.

Su actitud fue muy diferente a la del cónclave de Valencia. Entonces Aznar se subió al escenario para reivindicar la figura de María San Gil y Ortega Lara como 'referentes morales', después de que ambos abandonaran el partido por discrepancias con la dirección nacional. En aquel momento descalificó la gestión de Rajoy y cuestionó su giro moderado. 'Primero ganamos y después gobernamos con diálogo, por ese orden', defendió frente a la apuesta que hacía el partido por hablar con los nacionalistas vascos y catalanes.

En la actualidad, la situación con el PP repartido por la mayoría de las comunidades autónomas y con Rajoy ya en la Moncloa es muy distinta. Y eso se reflejó en la actitud y en el discurso del presidente de honor de los conservadores.

En el 17º Congreso de Sevilla, Aznar sacó pecho del proyecto del Partido Popular apoyándose en las tres medidas que ha aprobado el Ejecutivo en este último mes: la reforma laboral, la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la reestructuración del sistema financiero. 'Espero que ya lo tengan claro quienes antes decían que no teníamos programa y ahora dicen que es escandaloso que lo tengamos y hasta una provocación que pretendamos cumplirlo', indicó con sorna.

En campaña electoral el PP fue acusado de no tener ideas e incluso hubo quien aseguró que lo que estaba haciendo la derecha era ocultar sus planes para poder ganar. Lo único que hizo Rajoy fue prometer que no iba a subir los impuestos y que no abarataría el despido y luego incumplió su palabra nada más llegar al poder.

Aplaude las medidas del Gobierno y llama a regenerar el Estado

Aznar reivindicó la legitimidad de sus actos porque las mayorías obtenidas no son fruto de la casualidad. 'Nunca como en los últimos años ha estado tan claro lo que se votaba. Nunca ha salido de las urnas un mandato tan reiterado y tan nítido y, por ello mismo, tan preciso y exigente', dijo frente a los que les critican.

Por todo ello, el expresidente comenzó su intervención felicitando a Rajoy. 'Habéis logrado una victoria literalmente histórica que abre una nueva esperanza para España', dijo reconociendo que el PP ha obtenido un resultado mejor que el de su etapa.

El presidente de la fundación ideológica FAES no quiso, eso sí, caer en la autocomplacencia. Aseguró que puede ser 'legítimo' hacer del congreso 'un acto de celebración del éxito' pero que lo que tiene que hacer su formación era centrarse en salir de la crisis económica.

'Los españoles nos han votado para que nos enfrentemos a ella sin dudas y sin retrasos. Ese es el mandato: hacer lo necesario. Y lo estamos haciendo', señaló aplaudiendo las reformas emprendidas por el Gobierno pero apremiando, al mismo tiempo, a Rajoy a poner en marcha más medidas. 'Tenemos la determinación de hacer lo que España necesita y eso se llama patriotismo', proclamó mientras reclamaba también una 'regeneración del Estado'.

Los reproches, una vez más, recayeron sobre los socialistas. Aznar denunció la herencia recibida de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero como 'una losa que pesa sobre nuestro país y un lastre que pesa sobre nuestra posición en el mundo'.

A su juicio, el PSOE quiere ahora reescribir la historia reciente pero no va a poder esconder que 'la incompetencia no es una virtud o que mentir sobre la crisis no es patriotismo'.

No fue lo único que les echó en cara. También destacó 'que la negociación política con los terroristas no es un acierto estratégico para la paz, que destruir la política exterior y primar las amistades peligrosas no es construir un nuevo orden internacional sino dañar los intereses de España'. Su conclusión: 'Hemos dejado atrás el peor Gobierno de nuestra democracia'.

Pide que sobre los 'verdugos' de ETA recaiga 'todo el peso de la ley'

En lo que no cedió fue respecto al terrorismo. El expre-sidente del Gobierno dijo que hay que repetir a los terroristas 'sin ápice de confusión' que ETA pierde y que la democracia gana. Su mensaje resonó con fuerza días después de que estallara la polémica por unas declaraciones del titular de Interior, Jorge Fernández. Este aseguró que el problema de ETA no es 'sólo policial' sino que tiene 'dimensión política'. Ante el revuelo armado, el ministro tuvo que redefinir sus palabras.

Ahora que se habla de la reinserción individualizada de los presos de la banda, Aznar quiso marcar una vez más la senda que debe seguir Rajoy en este sentido y destacó que los españoles han dejado muy claro en las urnas que apuestan por un Ejecutivo que ha decidido 'perseverar hasta la derrota total e incondicional del terrorismo, guardar y hacer guardar la memoria, la dignidad y la justicia que merecen las víctimas y aplicar sobre los verdugos todo el peso de la ley'. 'Con mayúsculas', enfatizó.

Los cargos del PP aplaudían sus declaraciones. Algunos hacían hincapié en que era 'el único discurso con contenido político' que habían escuchado desde la inau-guración del encuentro.

Aznar olvidó por un momento que en 1998 autorizó contactos con lo que denominó Movimiento Vasco de Liberación Nacional y ordenó el acercamiento de presos al País Vasco, al señalar que se había demostrado que 'la negociación política con los terroristas no es un acierto estratégico para la paz'.

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